lunes, octubre 22, 2007

Dwalks se encutrece

Cuando los gatos se empachan a guarrerías cogen y comen hierba para purgarse, ante la impotencia de sus dueños..

Cuando los niños de cinco años se hartan de ser buenos cogen un día y se mean encima, y luego lloran y se llenan de mocos, ante la impotencia de sus padres, que ni a bofetones lo callan.

Cuando los maridos modelo se hartan de ser modelo cogen, salen un día y se pillan un pedo gigante, entrándole a todo lo entrable, ante la, a esas alturas etílicas, impotencia de sus mingas (esto suele ser una vez al año, en la fiesta de Navidad de la empresa. ¡Ah! Gracias fiestas de empresa navideñas, cuantas familias ha salvado ese microclima que se crea sin pasado ni futuro, sólo presente borroso)

Cuando Berlusconi se nota el óvalo facial regular coge y se lo estira una poca, ante la impotencia del mundo en general, que observa aterrorizada su mutación a su propio muñeco de cera. Así.

Cuando Dwalks se harta del rollo moderno coge y se encutrece, ante su propia impotencia.

Esto no quiere decir que los gatos vayan a dejar de inflarse de comer lo primero que salga de la bolsa de basura, ni que el niño tenga un muelle flojo para siempre, ni que el buen marido se haya cansado de su familia y siga siendo un padre estupendo (mejor persona), ni que Silvio olvide que tiene 40.000 millones de años, ni que yo vaya a cambiar (del todo) mis hábitos. Simplemente son procesos naturales de autoregulación. Te saturas, te ajustas, y a seguir. Acción-reacción, mmséptimo de EGB, creo.

Como con esta introducciones ya me veo venir un post-Rayuela, me dejo de darle vueltas y me centro en el tema. Desde que la semana pasada comenté que el Elástico me había saturado un poco, me he metido en una especie de mundo caspa del que no soy capaz de salir. Esto no lo digo por decir, ni por seguir esta corriente que hay ahora de que lo verdaderamente moderno es no salir por la noche, fuera la ojera- viva el carrillo rosado y tal y tal. No, cuando yo digo caspa, digo caspa. Al turrón.

Dwalks se encutrece

Trabajo

Esto no es nada caspa, la verdad, pero es que pasado la última semana haciendo "trabajo de campo", parte necesaria en mi nuevo proyecto, y no se puede decir que haya estado en amplios despachos de amplias ciudades todo el día, así que lo pongo. El mundo técnico tiene una parte muy creativa, bonita y sofisticada, y otra que no lo es tanto. Me refiero a la parte poligonera. Creedme, la mayoría de los chismes y máquinas que se producen en este país y que tan buena pinta tienen cuando se venden en las tiendas, tienen su lugar de fabricación en sitios totalmete Mad-Max, grises e incómodos. Mención especial para mi jornada del viernes pasado, en la fábrica de una conocida marca de neumáticos, tecnología punta oiga, y yo que estaba allí no me podía creer que eso no fuera el fin del mundo. Enorme, decadente, con máquinas de cientos de toneladas haciendo cosas por todos lados, soltando vapores, un olor a goma insoportable, con cientos de personas trabajando en permanente penumbra... me fascinó y me produjo rechazo a partes iguales. Toda una experiencia, en serio, pero qué alivio cuando salí de allí, me sentía insignificante.

Compañías

Igualmente, me pasé toda la semana pasada con el alemán que había venido a españa a enseñarme algunas cosas. El tío, un crack en lo suyo, y un tipo encantador con el que era muy fácil pasar tanto tiempo (cinco días currando con él por el día y sacándole por la noche). El problema, que era un burro. Yo que le intenté enseñar Madrid un poco bien y a él que sólo le interesaban las tiendas de recuerdos y los museos del jamón. Que estuvimos el jueves en Burgos y yo que le llevo por un sitio que me sé que se te aparece ese pedazo de catedral ahí, delante tuya de repente, y el tío que la ve y como si pasa delante de un VIPS. Ni la miró. En fin, ni me lo planteé, pero un poco decepcionante si que fue para mi, que me apetecía impresionarle un poco.

Gastronomía

Pues más de lo mismo. Con tanto polígono esta semana pasada, pues nada, me he vuelto un experto en los menús del día de los polígonos. Todo gurrú (ragout) de ternera, escalope, arroz pasé a la cubana, flan de la casa y/o/u café. Me noto blando.

Música

Desde que estoy currando en lo nuevo, las actualizaciones de mi iPod se han estancado en Septiembre de 2007, pero bueno, eso es porque no tengo tiempo y sí mucha música ya metida no escuchada. Esto no sería un problema si no volviéramos a la semana pasada. Yo ni me había planteado lo de llevar música en el coche, que le pongo al alemán mis cosas y no vuelva a España en quince años, pero tampoco contaba con que él traería la suya. El repaso que me he hecho de los mejores recopilatorios de baladas y éxitos rock no ha tenido desperdicio. Prefiero no entrar en detalles, pero confieso haber estado en un coche al ritmo de lo de Michael Bolton, Gloria Estefan o Julio Iglesias. Cinco días.

Ocio

Esto no termino el viernes, cuando el alemán se volvió a Alemania. El sábado fui a una capea con Agr, CF y trecientas personas más. Todo bastante pijo y tal, pero me lo pasé muy bien, para qué nos vamos a engañar, gente maja hay en todos los sitios y conocía a bastantes. Yo, que siempre ando con lo de que las vaquitas y los toritos sufren con estas cosas y fui y me partí el culo con las vaquillas. Joder, es que te pones y no hay quien se resista a doblarse de risa con los revolcones, pero reirte de no poder parar. Luego una barbacoa muy buena y fiesta y bebercio todo el día. Pues te lo pasas muy bien, aunque haya poco electropop.

Esta mañana

Como ahora curro en casa, esta mañana he parado un rato y me he ido a comprar una cosa a media jornada, como a las doce y media. Para despejarme un poco, me he metido en la cafetería del barrio a tomar un café. Normalmente tienen todos los periódicos, pero había dos pillados y otro tenía un café encima, así que me he tomado el café con el marca, empollándome bien lo de Alonso, el fútbol y las categorías regionales. Todo esto con bien de jubilados tomando coñases, señoras con la compra en el carrito hablando de sus cosas y chavales de pellas, ahí viendo el programa del Leslie Nielsen éste que hay por la mañana, que va de salud y de cosas de viejos, tipo los estreñimientos y métodos de respiración para que no se te salgan los dientes en el baile.

Humor

Hasta ahora han sido las circunstancias, pero esto que viene ahora no tiene disculpa. Supongo que estoy en una fase en la que lo popular se me impregnado muy bien y mis gustos humorísticos se han visto afectados. No sé como los he descubierto ni nada, pero no puedo para de reírme con estos dos cantamañanas, y mira que son simples.

El primero es Maluco, que es un brasileño que hace cámara ocultas en los que asusta a la gente y se pasa un poco. El vídeo de los gritos en el ascensor es mi favorito y, qué se le va a hacer, me hace llorar de risa (conviene verlo hasta el final porque es totalmente adictivo), y el de la silla de ruedas y el de las pelotitas también me llegan mucho. A todo esto, qué mano más larga tienen los brasileños, enseguida quieren calentarle el morro.

El segundo es Yayo, otro descerebrado, ésta vez argentino. Este hace cámaras ocultas en programas supuestamente en directo, de estos con la típica chica florero tipo Supermodelo, que es la presentadora. Tiene dos vertientes, una en la que este tipo se supone que empieza a cantar una canción romántica, saca a la chica-presentadora a bailar hasta que, en lo mejor de la canción, cambia el argumento de la canción y... uno o dos. La verdad es que se pasa tres pueblos, pero ese momento en el que le cambia la cara a la chica mientras baila tan contenta y el otro sigue diciendo burradas, es de tirarse al suelo, de pena, de vergüenza ajena y de todo a la vez. Pobrecitas.

La otra vertiente la buscáis en youtube si queréis, que ya me está dando vergüenza meter tanto link así.

En fin, viva lo zafio, mañana se me pasa.

miércoles, octubre 17, 2007

Yo ya no (Tengo tiempo)

No tengo tiempo. Vale que el fin de semana después de lo de Alemania me lo tomé con tranquilidad y me toqué bastante las bolas, pero es que después de una semana al ritmo de lo del Ramadán, necesitaba desconectar un poco. Como de verdad que no tengo tiempo, me limito a dar unas luces altas (highlights, uf qué pésimo) de lo que ha habido desde mi último post hasta hoy:

- La formación alemana muy bien, pero al final ya me daba pereza. Muy bien organizada y tal pero yo no valgo para aguantar ocho horas diarias de chapa durante una semana, decidido. A mi me gusta meter baza cuando estoy currando, así que una semana en modo pasivo escuchando lo que me dice un montón de gente, se me hizo algo larga, pese a lo necesaria y últil que era. No lo puedo evitar, es como el que aconseja al conductor cuando va de copiloto o el que no puede ver como otro cocina sin decir "ah, pues yo lo hago así", o "ah, pues, yo a eso le echo tal". A mi si me hablan, pues contesto y hablo yo también, así que me he reprimido mucho y he sufrido un poco en silencio, sobre todo los últimos días.

- Un poco hasta el nardo del Ramadán. Yo inicié la semana, viendo el percal que tenía con mi compañero, decidido a intentar informarme un poco acerca del Islam, en serio. Incluso, cual reportero de investigación en sus comienzos, me planteé probar a hacer un día el Ramadán yo también para ver qué tal, hasta que me di cuenta de que tomé la decisión justo después de haberme comido mi propio peso para desayunar, así que decidí que lo volvería a pensar cuando tuviera hambre otra vez. Una carne con patatas servida unas horas después me borró la memoria. El caso es que entre ver a mi colega medio desmayándose por las esquinas el día que nos fuimos a pasar la tarde a Frankfurt, aguantar su ataque de semihisteria con todos los jefes en una cena porque creyó que le habían puesto algo con cerdo (que luego era otra cosa, ciervo, creo) y escuchar otro día un par de opiniones que no podré entender jamás, decidí que lo del Ramadán es una cosa suya y que no me interesa nada. Espero coincidir mas veces con este tipo, que tiene un fondo bueno, pero ojalá que no vuelva a suceder en estos días, de verdad que esto es muy incompatible con un estilo de vida que no sea ese.

- El viernes volví y me tocó en el vuelo al mejor compañero de asiento que he tenido jamás. Me lo encontré dormido cuando me senté y le tuve que despertar cundo llegamos. LAN, a partir de ahora, mi compañía preferida. Qué nivelazo de pasajeros, qué cásting tan bueno.

- El viernes no salí

- El sábado pasé el día con Seiai, cené con Kurt de japo y luego, oh milagro, salimos juntos de copas, que hacía siglos que no salía un sábado. Quedamos con Elza e Iván en el Susan (que hacía tiempo) para tomar una copa, que fueron dos, nos reímos mucho y luegó la parejita se fue a casa. Yo, como no tenía plan, dije de ir al Elástico, aunque sin mucha , últimamente me ralla un poco, y como Kurt no lo conocía de marcha, pues nos pareció una alternativa, que a Kurt cuando sale le vale todo. Nos lo pasamos bien porque siempre nos lo pasamos bien juntos, pero creo que tardaré mucho en volver a ir si no hay algo especial (un concierto o algo) o sale un plan concretamente ahí que tenga sentido. Lo vi muy rollo, la gente me dio mucho bajón y no pincharon nada bien. De esto ya me daba cuenta últimamente, pero la verdad es que me estaban saliendo buenos planes espontáneos de gente ahí últimamente y atendía poco al sitio, pero ir un día en frío creo que tardará en repetirse, siempre que lo he hecho me ha decepcionado. Nada en contra, pero en el fondo creo que el Elástico nunca me ha gustado demasiado, por mucho que haya ido.

- El domingo fui muy mal nieto porque le puse una excusa malísima a mi abuela para no ir a comer a su casa, pero es que quería dormir.

- Por la tarde quedé con Agr y CF en La Latina y CF me contó la segunda mitad de su viaje a Venezuela, para lo que necesitó tres horas. Agr, que ya lo había oído otro día, no sabía cómo sentarse ya para no dormirse. Eso sí, el viaje muy chulo y con mucho de todo. Interesantísimo, era como tener la tele puesta y Cf venga a narrar y a narrar, y nosotros bebiendo acuarius, fumando y ahí mirando a la gente pasar.

- Esta semana ha venido un Alemán de los que curran en Alemenia a España a hacer cosas y, como parte de mi preparación, le tengo que acompañar a todos los sitios para fijarme y apuntar cosas que luego tendré que hacer yo. Ayer, todo el día con él y después le saqué a cenar. Hoy todo el día con él, le he sacado a cenar y a que conociera el centro de Madrid, pero por la Plaza de la Villa se me ha puesto chungo de la tripa y le he tenido que llevar al hotel corriendo que yo creía que se me piraba por la pataen el coche. Pobre, cómo se me retorcía en el asiento, y es que para mi que el menú del día de polígono industrial que se ha abrochado para comer no era apto para cualquiera. Se ha comido una fideuá con unos mejillones y unos calamares más que mustios, y luego de segundo, unas berenjenas rellenas (en la práctica, de aceite) que tenían más calorías que un cochinillo relleno de pacharán y risketos, y no ha dejado ni los rabos. Así se me ha puesto, que cuando le he soltado en el hotel esta noche, han debido oír el cuesco de liberación hasta en el tunel de Guadarrama (señora, no hay tormenta).

- Y mañana más, y al otro en Burgos, y el viernes en Burgos también... Pues eso, que no tengo tiempo de nada.

martes, octubre 09, 2007

Dwalks explota

Nunca me he pegado con nadie, al menos desde que soy adulto. Para ser preciso, y haciendo memoria, la última vez que me peleé con alguien tenía unos trece o catorce años. Fue con un chico de mi clase con el que no me llevaba muy bien y que llevaba todo el día tocándome los cojones (no me acuerdo por qué). Como vivía cerca de mi casa y sabía por dónde iba a pasar al salir de clase, le esperé a mitad de camino con Chs, que como vivíamos uno al lado del otro siempre nos volvíamos juntos a casa. Cuando el chico llegó mi altura, me fui a por él y le dije que me tenía harto y le di un empujón. Él me soltó una hostia en la cara y yo le solté otra. Empezaron a llover las tortas hasta que yo, que nunca he sabido pegarme, me caí al suelo con él encima. En ese momento Chs apareció por algún sitio, me lo quitó de encima y le cascó un poco también, que se ve que le habían entrado ganas al vernos. Resultado al día siguiente: el chico con un ojo morado, yo el dedo pulgar como un calabacín (insisto en que nunca he sabido pegar) y los amigos del otro chico llamándonos cobardes de mierda por aquello del dos contra uno que le hicimos. En fin, gracias Chs, pero me dejaste la reputación por los suelos.


Creo que nunca me he pegado porque de pequeño, con nueve o diez años, me peleé con un niño de mi clase, nos agarramos, nos caímos al suelo y yo puse todo mi peso sobre su muñeca. Le rompí un brazo y me traumaticé cuando le vi aparecer al día siguiente escayolado.


Después de estos episodios, a lo máximo que he llegado ha sido a alguna agarrada con alguien cuando jugaba al baloncesto (que al final te separaba todo el mundo) y a una patada en el culo que le di bastante borracho a un mirón que me encontré espiando entre dos coches mientras hacía guarrerías con mi novia en las fiestas de un pueblo, por ahí apartados. Por lo demás, siempre he evitado las peleas, no me suelo calentar con gente que no conozco aunque tenga razón. A veces le he dicho algo a alguien que me molestaba en un bar o algo, pero en cuanto he visto que el otro buscaba guerra, he pasado del tema y ni siquiera he discutido. Ok, perdón, me he equivocado, y a otra cosa. ¿Qué gano jugándome la cara con alguien que simplemente se ha cruzado en mi camino? Por muy gilipollas que sea, no compensa y en cinco minutos se te olvida, el orgullo lo uso para otras cosas.

El sábado, en el concierto de Chico y Chica en el Elástico, estuve a punto de romper mi casi inmaculada racha de pacifismo, pero es que me fui calentando. Vamos por pasos:

1) El concierto de Hidrogenesse muy bien, ningún problema. Estábamos como en cuarta fila, bastante apretados, pero todo el mundo respetando más o menos.

2) Justo cuando terminó Hidrogenesse e iba e empezar Chycha, nadie se movió de su sitio, pero una avalancha de gente empezó a intentar pasar a las primeras filas, pese a que no había sitio, a empujones y sin pedir ni siquiera permiso cuando se hacían hueco a saco para ir pasando para delante.

3) Cuando ya no cabía ni un alma, llegó un grupo de cuatro personas que también intentó pasar hacia delante por nuestro sitio. Yo, que no soy el dueño de la sala, puse cara de mala hostia pero dejé pasar pensando que irían hacia las primeras filas, pero los muy cabrones se quedaron justo delante de mi encajados a presión. Viendo la situación, tuve la siguiente conversación con el tipo que tenía su culo apretado contra mi paquete:

- Oye, esto no s hace
- ¿El qué?
- Meterse a saco cuando ya no cabe nadie
- Ya, me he puesto aquí ¿qué pasa?
- No, pasar no pasa nada, esto es un sitio público, pero se trata de educación y está claro que tú tienes poquita.

Dicho esto, el tío no me hizo ni caso y se quedó ahí, aunque me lo tomé con filosofía y al final conseguí hacerme algo más de hueco echándome un poco para atrás. ¿Qué haces, le matas? Pues no.

4) El tipo que recogía los vasos, pasaba periódicamente por entre el público empujando a todo el mundo con una especie de tupperware de plástico gigante sin tapa en la que iba poniendo las copas vacías (pero muchas aún con hielos). Vale que estaba currando, pero el tío iba arrasando a todo el mundo. Una de las veces que pasó a nuestro lado, inclinó mucho la caja-bandeja y nos empapó a los que estábamos debajo. Como se quedó parado delante de mi, le dije a la cara "tío, cuidado joder, que nos has empapado" y él, pese a que me oyó perfectamente, ni me miró y siguió avanzando como si nada. Ni siquiera un "perdona".


5) Casi al final del concierto, y con la paciencia ya más bien escasa, aparece un tío bastante alto, bastante grande y encima con sombrero (¡no se va a los conciertos con sombrero!), y se nos mete justo delante a empujones levantando una cámara para hacer fotos porque le gustaba mucho la canción. Le decimos que molesta y nos dice "un segundo, un segundo". Pues nada, por un momento para hacer una foto tampoco pasa nada, así que respiramos hondo y le dejamos. A todo esto, las chicas de mi grupo y alrededores sin poder ver nada entre la envergadura del tipo, su sombrerito, y la cámara y sus brazos en todo lo alto.

En esto que me da la sensación de que el tío empieza a tardar demasiado en hacer la foto, y me fijo en la pantalla de su cámara. Veo que no es una foto, y que lo que está haciendo es filmar TODA la canción en un vídeo. Miro a Iván y ponemos cara de "qué sinvergüenza". Para ver si se cansa, empezamos a bailar arrimándonos contra él y dándole empujoncitos con el cuerpo para moverle la cámara y que no pueda filmar tranquilo, a ver si se da cuenta, pero nada, el tío saca codos y los apoya en los de delante para ganar estabilidad. Un codo lo apoya en el hombro de un chico que tiene delante y el otro en la cara de Seiai, que le dice algo aunque el tío ni se inmuta. El chico al que le ha apoyado el codo se da la vuelta y le dice que ya esta bien y que se pire de una puta vez. El del sombrerito le replica y le dice que tiene el mismo derecho que él a estar ahí... y yo ya exploto.

Le cojo desde atrás por un brazo con algo de fuerza pero si hacerle dño ni nada, le hago darse la vuelta para que me mire y le digo que se vaya para atrás, que está molestando a todo el mundo. Él me dice que yo a él no le empujo. Yo le digo que si tiene algún problema. Él me dice que yo a él no le empujo. Yo en ese moemnto me acuerdo de CF, que siempre dice que una vez que te pones a malas, mejor no achantarse (CF, entre otros records, tiene que se ha enfrentado a cinco gitanos de su barrio que iban a por él y les ha acojonado simplemente plantándose y mirándoles a la cara). Me acerco a un milímetro de su cara y le digo que qué pasa. El me dice que yo a él no le empujo. Yo le digo, nariz con nariz, que ya está bien, que se está pasando y que se vaya. El me dice que yo a él no le empujo. Ahí ya sí, le meto un empujón de verdad y le mando cinco filas más para atrás. Me tiemblan las piernas ante la posibilidad de que se revuelva y la liemos, pero enseguida veo que la gente de mi alrededor se descojona, me da la razón, le dicen que se pire ya y él se da la vuelta y se marcha.

No me siento nada orgulloso, sólo fue lo que pasó, la verdad es que luego me sentí mal. Lo siento muchísimo si a alguien le cayó encima un tío al que le habían dado un empujón. Dijera lo que os dijera, no tenía razón, menos en lo de que le había empujado, que eso sí que fue verdad.

lunes, octubre 08, 2007

Viviendo el Ramadán

Como ya dije ayer, estoy pasando otra semana en Frankfurt de formación. El email que me enviaron con el planning decía que pasaría toda la semana visitando los diferentes departamentos de la compañía para rebozarme bien en la esencia de lo que quiere esta gente de mi. Además, el email también decía que compartiría esta formación con otro tipo de Marruecos que va a hacer lo mismo que yo en el norte de Africa, así que estaba muy contento por estar con alguien más en todo esto. Un tipo de Casablanca, por lo visto.

A todo esto, y metiendo aquí una morcilla por la cara, el vuelo a Frankfurt fue tranquilo, menos por una cosa. Yo llegué al aeropuerto prontito para intentar pillar sitio en salida de emergencia, que si no no tengo dónde meter estas piernas que me ha hecho mi madre, y nada, todo fenomenal. Total, que llego al avión, me siento en mi amplio sitio y, cuando ya estaba todo el mundo sentado y en silencio, llega a última hora el que se sentaba al lado mío y me dice que si no me importa cambiarme el sitio con su novia, que estaba más alante, porque les habían puesto en asiento separados. Miro a donde estaba la novia y veo que está en un sitio corriente y, encima, en medio de dos personas. Yo le miré y pensé "pero chico, ¿es que tengo cara de idiota? ¿es que no me ves que soy más largo que el resguardo del DNI y que estoy en salida de emergencia como Dios? chico. por algo será, haber llegado antes al aeropuerto", pero sólo le respondí, muy amable, que lo sentía mucho pero que había cogido el asiento expresamente y que no lo iba a cambiar por uno normal. El tipo no dijo nada en contra, me dijo que no importaba y que lo entendía y se sentó, pero la novia se pasó todo el viaje viniendo a verle y, como había sitio delante nuestro, se ponía enfrente de él a hablar y, literalmente, cada poco se abrazaban a darse la paliza de mala manera, pero no en plan lengua, sino en plan besos sonoros en ráfagas de a cinco, y mogollón de abrazos fuera de lugar susurrándose cosas tipo "joo, te echo de menos en mi sitio mi amor". Claro, como en un avión hay tanto sitio y tanto espacio personal par evadirse, me puse bastante nervioso y les tuve que añadir a mi lista de personas asesinables sin ningún remordimiento.

Cuando llegué al hotel vi a un tío por allí con pinta de marroquí que salía en ese momento a la calle y, como se me quedó mirando con cara de "¿será ese o no será?" ya le pregunté yo que si él era fulanito. Sé que suena un poco a capón, pero es que el hotel está apartado, es pequeño y tampoco es que hubiera mucha gente por allí, así que estaba casi seguro. Me dijo que sí, nos presentamos y muy majo. También me dijo que se tenía que ir a cenar corriendo porque era el Ramadán, ya era la hora en la que podía comer y estaba que no veía. Bueno, sólo me dijo que se iba a cenar, pero su mirada era de mucha hambre. Yo le dije que estaba cansado y que no le acompañaba, pero luego deshice la maleta bastante rápido y pensé que no me costaba nada acercarme a dónde me había dicho (un sitio de comida rápida, por aquí no hay mucho más) y así hablar un poco más con él. Así que me puse el abrigo y me fui para allá.

De camino al restaurante iba pensando que no sabía muy bien qué cosas podían estar mal vistas por un musulmán en el Ramadán, y justo cuando llegaba pesando en esto vi de lejos que él salía del restaurante, que entre pitos y flautas ya le había dado tiempo a cenar. Como tenía entendido que los musulmanes ni beben ni fuman, pues yo no quería que pensara mal de mi nada más conocerme, así que tiré instintivamente el cigarro que llevaba en la mano, no sé, si tengo que ser sincero tampoco le di muchas vueltas, me salió un poco así. Cuando nos acercamos el uno al otro, nos saludamos otra vez, le dije que había pensado que podíamos cenar juntos y él me dijo que vale, pero que él ya había terminado y que sólo me acompañaría. Según dijo esto, se sacó un paquete de Marlboro de un bolsillo y se encendió un cigarro mientras me decía que a ver si dejaba de fumar, que se estaba empotrando un paquete diario últimamente. Yo me quedé con cara de huevo y nada, me saqué también un cigarro. Luego cené, hablamos un poco y ya nos fuimos al hotel, quedando para el día siguiente en la misma puerta del hotel e ir directos a la empresa , porque el no podía quedar desayunar por el Ramadán.

Hoy en la empresa hemos estado con cuatro personas diferentes y en cuatro salas diferentes a lo largo del día. En cada sala nos recibían con un surtido de galletas de chocolate, refrescos, zumos, café y cosas por el estilo. Todo el rato lo mismo, nada más llegar, la persona que nos atendía nos decía que tomáramos algo y él contestaba que no podía tomar nada por que era musulmán y estaban en el Ramadán, y que hasta las seis o así, no podía comer nada. "¿Un poco de agua entonces?", y él "No, no, gracias, nada de nada, en el Ramadán no se puede tomar nada". La verdad es que la gente se quedaba un poco pillada y ya no sabía muy bien qué hacer, e incluso le preguntaban que si le importaba que el resto tomáramos algo. El, por supuesto, respondía que ningún problema, pero la tercera persona que nos ha atendido, no ha sabido muy bien qué hacer y para no meterse en líos se ha dejado a la mitad un barquillo que se estaba comiendo cuando hemos entrado, y luego ya no ha tomado nada más. Yo, después del episodio del cigarro, ni me lo he planteado y he picado de todo lo que nos ponían.

Al final del día, cuando volvíamos andando al hotel, ya he cogido confianza y le he estado preguntando cosas del Ramadán, porque la verdad es que me daba curiosidad y él no tenía ningún problema en explicar el tema. La conversación ha terminado así:

- Y entonces, ¿cuándo puedes volver a comer a las horas normales?
- Quizás el viernes
- ¿Quizás? ¿Y eso?
- Depende de la luna del jueves, a ver si hay suerte y el viernes me puedo tomar el desayuno contigo, todavía no lo sé.
- ¿De la luna del jueves...? ¿Y qué tiene que suceder?
- Que la luna esté así -me ha respondido mientras hacía un dibujito en el aire con el dedo que no he entendido
- ... bueno, pues a ver qué tal la luna.

domingo, octubre 07, 2007

Finde review: corte de pelo, cena, workholic, conciertos de Hidrogenesse y Chycha, otra semana en Frankfurt

Sé que tengo algo descuidado el blog, pero es que las obligaciones mandan y no era plan de andar mi primera semana de trabajo más pendiente de postear que de hacer mis cosas. No es que haya currado mucho, pero sí que he tenido que hacer mil gestiones y lo que me ha faltado es tiempo. Ha habido algunos momentos en los que he llegado a comprender a los típicos empresario que dicen en las entrevistas que la pena de este mundo es que los días sólo tengan veinticuatro horas, y que claro, que así no da tiempo a nada.

En cuanto a mis sensaciones, aún es pronto, pero me he dado cuenta de que trabajando solo voy a ser una persona tremendamente sensible al día a día. Me explico, el miércoles hacía un día de perros en Madrid, no me salieron las cosas que tenía en mente para ese día y acabé depre, sintiéndome muy solo y me veía muy desmejorado en el espejo. El jueves hizo más o menos buen tiempo, me salió todo lo que había planificado y acabé el día radiante, con ganas de más e incluso ligeramente bronceado. Tengo que moderar esto porque no quiero convertir mi trabajo en un culebrón diario, así hay que tengo que mantener la calma cuando las cosas no salgan y también cuando salgan. Es que todavía me pongo un poco nervioso.

Por lo demás, hoy he vuelto a Frankfurt a pasar otra semana, un poco de pereza porque estar fuera de casa quema un poco, aunque me viene bien para resolver dudillas que me han ido saliendo y porque estoy de formación:

El jueves me fui a cortar el pelo a las ocho. Cuando vine a Alemania hace dos semanas pensaba que el rizo latino podía crear simpatías entre mis colegas germanos, pero la humedad de la zona Frankfurt me hizo llevar un nido de cigüeñas permanentemente en mi cabeza, así que decidí resolverlo a mi vuelta. Quedé con Kurt para que me viniera a buscar a la peluquería y yo creí que me esperaría en la sala de espera, pero no sé muy bien cómo apareció a mi lado y tuve que presentarle a mi peluquero, que en ese momento andaba apurándome una patilla, cosa que no me hizo ninguna gracia porque la patilla requiere de toda la concentración del peluquero y Kurt no paraba de opinar de todo.

Luego quedamos a tomar unas cañas con Elza, Would y Agr, pero nos entró hambre y decidimos irnos a cenar a algún sitio nuevo, chulo que no hubiéramos probado ninguno. La idea era buena pero al final acabamos en una mesa para cinco en un Foster´s Hollywood dándole al arito de cebolla, a la hamburguesa y a la ensalada de col, que era lo que realmente nos la ponía dura a todos y nadie se atrevía a decirlo. Probablemente una de las cenas en las que más me he reído este año, me vino fenomenal. Elza también se rió mucho aunque Kurt le tocara primero el coño con el paraguas y luego una teta con la mano sin querer.

El viernes quería haber ido a dar una vuelta, pero resulta que los alemanes también son perros y el viernes a última hora me mandaron un montón de correos que me podían haber mandado perfectamente entre semana. Yo, que estoy en fase "no me importa currar", pues me encontré que eran las once y aún estaba trabajando. Al final no salí, pero me cené una pizza cuatroquesos de los chinos que me tuneé convenientemente en casa, hasta convertirla en una pizza cuatroquesos, con rodajas de tomate, tacos de jamón y orégano. No le echéis taquitos de jamón a las pizzas, queda muy salada.

El sábado me levanté más o menos pronto y me fui a comprar un abrigo y un jersey al centro. Al que tenía el año pasado ya le había dado una temporada de gracia después de tres años, y debo reconocer que los dos últimos meses que me lo puse pasaba algo de vergüenza con las pelotillas. Como tenía que volver a Frankfurt (hoy) y pasé frío hace un par de semanas, pues no lo quise dejar para más tarde. Ya de paso quedé con Seiai para los temas de asesoramiento y para comer en el Nagoya, que a mi es un sitio que siempre me apetece, y para ser japo está bien de precio. En la calle Trafalgar, ya lo he dicho mil veces, relación calidad/precio muy buena para ser japo.

Por la tarde me hice la maleta y preparé los papeles para esta semana, y luego quedé con CF para que me contara su viaje a Venezuela. CF, cuando te cuenta algo, te lo cuenta todo con pelos y señales, así que andábamos algo preocupados porque ya habían pasado tres semanas y se le estaban empezando a difuminar los detalles. Como andábamos justos de tiempo y él no podía venir al Elástico al concierto de Hidrogenesse y Chico y Chica, estuvo contándome el viaje hasta en la cola del concierto, y aún así nos quedamos en la mitad. Habrá que buscar otro día porque según él queda lo mejor.

Ya en la cola aparecieron Seiai, Elza e Iván, y CF se fue a sus cosas. Dentro, vi y saludé a caras conocidas del mundo blog, pero estuvimos los cuatro todo el rato juntos. Bastante gente en los dos conciertos pero más en Chycha, que tocaban los últimos.

Hidrogenesse estuvieron bien, pero el hecho de estar justo delante de uno de los altavoces, hizo que el sonido se me hiciera un poco chillón. Además, los había visto antes del verano y el factor sorpresa era menor. Carlos apareció con una gorra de las fiestas populares de Rubí y Genís (bonitas piernas!) con una cosa de señora como de seda, shorts y tacones. Muy graciosos, aunque sonaron mejor en El Sol la otra vez. Me gustaron especialmente en este directo "Animalitos" (tengo debilidad por ésta), "Disfraz de Tigre" (cómo no), "En la litera en el altillo en la madriguera" (me sorprendió), "El árbol" (otra que me encanta), "No hay nada más triste que lo tuyo" (una versión con la entonación cambiada) y "Estafa" (Madrid está fatal, Barcelona está fatal, Valencia está fatal, Ralencia está fatal, Salencia está fatal, Españaa... es--fa-tal). Me decepcionaron especialmente "Schloss" y el bloque catalán, que me pareció un poco rollo, menos "Fuig llop fuig llop fuig llop", que me gusta mucho. El resto bien y muy graciosos, pero eché de menos "Vamos a casarnos", "A-68", "Vamos a salir del siglo" y la gran "Hidroboy" que tan bien funcionó en el otro concierto.

Chico y Chica era la cuarta vez que los veía (es que como es tan barato y tocan en los mismos sitios donde tomo copas, pues es un plan chupao que siempre apetece) y bien, pero están agotando un poco la formula, pese a que Rose para mi gusto sea la tía más cachonda que he visto en directo y te sigas meando de risa con ella. Tablas aparte, el sonido fue regular, los agudos de voz eran francamente insoportables con el altavoz tan cerca, y algunas canciones están ya tan sobadas que dan un poco de pereza. Además, la selección fue algo rara y se dejaron "Chantaja", "Lady Olé" y "Cenas y cines", para mi imprescindibles en cualquier directo. "Tierras de Egipto" y "Mago surf" no las aguanto y "Bomba Latina", que era la única que no había escuchado antes, me pareció que funcionaba estupendamente en directo. Telecine, que andaba en primera fila, le regaló en medio de "Vaquero" (qué total es esta canción) una bolsa a Rose que ponía "Líberty", al ritmo de "estírese, estírese" y se quedó tan contento.

Aparte, yo, que en mi vida adulta me he pegado con nadie (ni lo he hecho esta vez, pero por un pelo), tuve un episodio violento en medio del concierto que mañana contaré, que esto me está quedando largo. Pero qué fuerte, cómo es la gente y cómo a veces uno no puede reprimir el ponerse algo agresivo cuando alguien se pasa. De hecho, me lo apunto y lo meto en un post sobre episodios violentos en mi vida, mira qué idea, igual hago hasta mi top-violento.

Después de los conciertos, una copilla más y me fui pronto a casa por el viaje de hoy. A la salida me encontré con Piscu, que me dijo que Ann, Farala y compañia andaban por ahí, pero como me iba ya, pues no me volví a meter al barro a ver si los encontraba y decirles aunque fuera hola.

Hoy domingo, poca cosa. Me he levantado, últimos detalles de maleta y papeles, al aeropuerto, vuelo a Frankfurt y hotel. Mañana a formarme y así toda la semana. A ver si puedo postear.

lunes, octubre 01, 2007

Primer día currando en casa: Missing Fauna

Hoy ha sido mi primer día de curro en casa y aunque es pronto para sacar conclusiones, sí que me ha servido para darme cuenta de una cosa: esto es muy raro. Me he levantado pronto, he desayunado, me he duchado, no me he afeitado (!), me he puesto unos vaqueros, una camiseta y una sudadera (!!) y en vez de sacarle brillo a los zapatos, me he calzado unas pantuflas (!!!). Antes de que llegara este día, me dio por decirle a mis amigos que mi intención era afeitarme y vestirme decentemente (no de traje, pero sí medio bien) todos los días, por aquello de mentalizarme. Me molestó un poco cuando se descojonaron en mi cara, pero en el fondo, who cares?. Lo importante es madrugar, estar currando las horas que se supone que deberías estar currando y estar cómodo. No creo que haga como CF, que cuando curró en su casa dos años se dedicó a hacer apología de la jornada laboral en pijama, pero tampoco hay que pasarse, que ya voy a tener que moverme bastante como para andar preocupándome de las apariencias cuando estoy a mi bola. Yo es que vengo de familia pija de provincia pequeña por parte de padre, y esas cosas cuesta vencerlas, hay un poso de quedar bien por el qué dirán en nuestro ADN que es difícil de ignorar. Mira que me jode, sobre todo cuando lo he criticado tanto y luego no puedo evitar fijarme en ello.

A partir de ahí, todo más o menos normal, salvo porque he tenido todo el día la sensación de que me había puesto malo y me había quedado en casa adelantando algo de trabajo. No puedo evitar tener una sensación así como si esto fuera temporal, que dentro de unos días volveré a mi oficina de toda la vida. Y también supongo que se me irá pasando, espero. De todos modos en seguida me he puesto las pilas, que la semana que viene me vuelvo a ir a Alemania de lunes a viernes y tenía bastantes cosas tontas que resolver, y como no es plan de andar poniendo excusas a las primeras de cambio, he preferido tomármelo en serio. Mañana más.

Como estos días me he dedicado a escribir sobre lo ilusionado que estoy, lo transcendente que está siendo todo esto para mi y lo bien que me va todo, pues resulta que me estoy empezando a dar un poco de pereza. Voy a tratar de ser un poco justo y voy a acabar este post con una lista de cosas que echaré de menos (sinceramente) de mi anterior oficina:

Ambientillo de trabajo: A ver, las oficinas se inventaron porque la gente es vaga y tiende a vaguear. Alguien pensó que ponerte al jefe delante todos los días podría ayudar a que no se te fuera la olla cuando tenías un día perro, y creó una oficina. Por supuesto, ese mismo día también inventó del tirón la máquina de café, la secretaria arpía y la grapadora que te deja el taco grapado a medias. El quitagrapas lo inventó al día siguiente porque le dolían mucho la uñas. Para ser honesto, creo que el 50% de los días que he ido a currar no me apetecía demasiado, pero una vez que llegaba a la ofi y veía a mis compañeros enredados con sus cosas, a las secres pidiéndome las cosas atrasadas y a mi jefe atacado, pues me contagiaba y ya no lo pensaba más, me ponía a currar y punto, e incluso había días que me lo pasaba realmente bien trabajando. Otros no, vale. Ahora me da miedo que el único que esté aquí para contagiarme sea... ¿nadie?. De acuerdo, tengo un serio problema de madurez, pero trato de ser sincero, a veces necesito ver que otro está currando todo enfrascado para que me entren ganas a mi.

Gente: Ese café a media mañana, ese e-mail comentando unas tetas que van a pasar en cinco segundos por tu mesa, esa llamada de teléfono a un compañero que se queda todo el mundo escuchado porque por las caras que está poniendo debe haber un pollo montado al otro lado de cuidado, esas batallitas de los viajes (en mi otro curro casi todos viajábamos bastante)... pues eso, que hasta luego lucas.

Material de oficina infinito: Aquí se me juntan dos problemas: mi adicción a los artículos de papelería y que ahora no tengo un armario con todo lo que puedo necesitar de bolis, grapas, postits, subrayadores, cuadernos... el sueño de cualquier fetichista como yo. Parece que esas cosas siempre están ahí hasta que te das cuenta de que los folios se acaban, los bolis hay que comprarlos en las tiendas y que cuando la impresora no imprime o se atasca, no vale con decir que a ver si la arreglan que ya estás hasta los cojones. A partir de ahora Juan Palomo.

Manías: La gente que no me caía bien de mi otra oficina, pues no me caía bien, para que nos vamos a engañar. Pero por otro lado disfrutaba tanto cuando coincidía con ellos en la salita del café y estaban a la altura de su personaje...

Señora de la limpieza: Apuesto a que si me dejo la taza de café vacía que tengo ahora mismo aquí en mi mesa, mañana va a seguir en el mismo sitio, y pasado, y al otro... Por cierto ¿sabíais que cuando la papelera se llena no caben más cosas y hay que ir a vaciarla? Esto va a ser un infierno.

Cumpleaños/ Despedidas/ Hijos: Lo mejor de las oficinas, ¿cuántas veces habré desayunado o comido por la patilla gracias a eventos que me la soplaban? Era sencillo: Leías el email con la invitación, a la hora acordada te levantabas, ibas a la salita, dabas la enhorabuena al que fuera, te ponías tibio de lo que hubiera, charlabas con tus amigos, perdías un poco el tiempo sin sentirte culpable, y hasta otra. Lo mejor era cuando sobraba algo, que yo desde mi asiento veía esos canapés que sobraban, normalmente entre uno y tres, y un recanapé de eso siempre caía, eran los mejores.

En fin, que todavía no me ha dado tiempo a echar nada de menos, pero me da que cuando tenga algún bajón en mi nuevo curro, serán éstas las cosas de las que me acuerde. Ya veremos.

Hoy me despido con una receta que he aprendido en Colonia de la que me volví muy fan en el desayuno y que me la he hecho hoy para cenar.

Huevo Mollet

Cueces un huevo cinco minutos
Te lo comes

jueves, septiembre 27, 2007

Examen y Frankfurt

Hoy me he desayunado una salchicha como el cuello de Chiquetete. Mira que quería desayunar poco para no estar muy lleno para el examen, pero es que los desayunos de aquí no son ni medio normales y claro, aunque te mentalices para ser comedido luego ves que el que va delante tuyo se pone bien de todo, pues te entran ganas y te echas tú también.

El examen creo que bien, pero bueno, a ver qué nota me ponen. Hay que sacar un siete mínimo y aunque me lo sabía más o menos, el hecho de tener que escribir en inglés siempre resta confianza, y más cuando son cosas técnicas que se escriben de una manera muy precisa. Creo que me he columpiado en un par de cosas, pero espero que no se pasen mucho. Agh, solo de contarlo me estoy comiendo el tarro, así que paso de seguir con el tema.

Después del examen, un compañero de estos días me ha traído a Frankfurt a las oficinas de mi empresa a reunirme con más gente con la que tendré contacto. Todo el viaje lloviendo a saco y es que por lo visto viene lo que no está escrito de lluvia del Este. Poco nos ha cundido hoy porque hemos llegado a las dos, hemos comido y hasta las tres no hemos empezado. Básicamente me he presentado a los gerifaltes en quince minutos, me han dicho que estaban muy contentos de que estuviera con ellos y blablabla, y ya me he ido con uno a que me presentara a toda la gente con la que tendré contacto desde España. Bueno, a parte, tengo que volver dentro de dos semanas a seguir aprendiendo cosas. He conocido a mucha gente con la que he hablado mucho por e-mail y todas las tías eran bastante feas, muy alemanotas y cuadradas, aparte de bastante mayores de lo que creía. Yo es que mitifico enseguida por e-mail y luego me llevo los chascos. Eso sí, todas muy simpáticas.

A las cinco un tipo de la empresa que vivía cerca de mi hotel me ha acercado y a mitad de camino hemos parado en un supermercado. Llovía a mares y el supermercado estaba en un sitio bastante anodino, pero he pensado que me molaba el hecho de estar en Alemania un jueves, haciendo la compra a las cinco de la tarde un día de lluvia en un barrio, un día de verdad y no como cuando vas de turismo, que todo tiene un punto irreal, de saber que la gente en realidad no vive ahí. Me he comprado una botella de agua y un champú, porque esta mañana no tenía en el hotel y me he lavado la cabeza con el jabón líquido de manos del labavo. Luego me he dado cuenta que era extra-hidratante y claro, he llevado el pelo todo el día como una ensaimada, en forma y textura, superpastoso, qué asco. Por eso me he comprado un champú de viaje, que nunca llevo y luego me pasan estas cosas.

He ido a cenar con mis dos jefes y hemos ido a un italiano bastante rico, pero estaba muy cansado y les he dicho antes de llegar que estaba reventado, así no se han enredado a cervezas y me han traído al hotel hace un rato. Ahora me acuesto que mañana tengo reunión, a ver qué me cuentan, porque me van a decir lo que tengo que hacer en breve. Qué nervios y qué ganas.

Mañana me vuelvo, ya apetece que ha sido una semana tensa.

martes, septiembre 25, 2007

It walks

El viernes era mi último día de trabajo en mi ya ex-empresa. Pensaba que me daría más pena, pero estuve tan liado mandando emails de despedida formales, personales y cerrando cosas, que me dio la una de la tarde y ya me tenía que ir a recoger las tortillas y el picoteo (rico y bueno) que había encargado para invitar a los compañeros. Las despedidas fueron emocionantes, pero como éramos ciento y la madre, en cuando empezaba a tragar saliva con alguna, alguien interrumpía para despedirse también, así que me fui insensibilizando hasta acabar por no sentir nada especial, aparte de buen rollo, para ser un momento tan de lagrimilla. Me quedo con el abrazo con dos bofetones paternales que me dio por todo el morro un señor que, en cinco años, me había saludado tres veces por los pasillos. No entendí nada, pero como no quería hacer feos ese día, me quedé sonriendo y dando las gracias, y oliendo a su loción de droguería. En cambio, con mis mejores amigos del trabajo tuve que tirar de los mejores hachazos de mi colección para controlar las emociones, que de ellos sí que me daba pena despedirme, y claro que me importas y por eso no me importas.

El domingo con la cosa del viaje, y tras un fin de semana bastante movido en el que hubo eventos (Astrud en El Sol y Los Novios Instantáneos en el Elástico), reencuentros, presentaciones y alguna que otra conversación de éstas que te dejan un punto agridulce, me levanté hecho un manojo de puerros y no tuve ni ganas de desayunar. Comprobé quince veces la maleta y los papeles, me recorrí la casa otras doce sin ir a ningún sitio, hice pis como otras cuatro veces, y ya me fui al aeropuerto, perfectamente atendido y cuidado, luego me quejo.

En el avión todo bien, salvo por un equipo alemán de hockey femenino campeón de algo que se pasó todo el viaje cantando y haciendo coreografías con los brazos. Luego dicen que a los españoles no se nos puede llevar a ningún sitio. Me hubiera enfadado más si no fuera porque me daba bastante morbo la mitad (aproximadamente, puede que tres cuartos) del equipo de hockey, y claro, uno se ablanda, en el sentido figurado.

Llegamos a Colonia, cogí mi maleta bastante rápido, y me marché pasando entre una coreografía que estaban haciendo en ese momento, de estas que se hacen letras con el cuerpo a la vez que deletrean un nombre, concretamente entre la “C” y una especie de “O”. Todo el mundo sabe que la “O” es superdifícil de hacer con el cuerpo y bastante tenia la chica con intentar no enseñar el tanga, que a la pobre se lo vio hasta el que organizaba la cola de lo taxis, pese a sus esfuerzos. Una “O” con mucho mérito.

Cogí un taxi y le enseñé el papelito con la dirección del hotel al taxista, que le faltaba el pulgar y tuvo que coger el papel con el muñón y la punta del dedo índice, con mucha maestría. Yo pensaba que iba a Colonia, pero no, nos empezamos a meter por carreteras secundarias totalmente oscuras y aparecimos en un pueblo a 20 quilómetros de Colonia, concretamente en medio de un bosque. En fin, mis planes turísticos para la semana al cuerno. Pedí un sándwich en la recepción para subírmelo a la habitación, me deshice la maleta, me comí el sándwich a tres centímetros de la tele (la única mesa de la habitación tiene encima la tele) y me partí el cuello en la cama, que al final el sábado me lié más de lo que tenía planeado y estaba bastante roto.

Estos días he estado de formación, con otras cuarenta personas. No tienen nada que ver conmigo en lo que voy a hacer, pero necesito la calificación que se da al final de la misma para poder hacer una parte de mi trabajo. A partir de ahora, voy a trabajar yo solo en España para una compañía alemana bastante fuerte que quiere expandirse, así que me tocará hacer formaciones de éstas de vez en cuando, porque lo voy a tener que hacer yo todo, no hay más narices. Estoy bastante acojonado, nunca he empezado de cero profesionalmente nada en mi vida y no sé que tal se me dará, pero también muy ilusionado. Si me sale bien es la bomba, que ya lo es, y si no, pues a otra cosa, que ahora es cuando me puedo pegar hostias sin arrastrar a nadie. Además, tengo experiencia en lo que voy a hacer, así que a ver si todo el tiempo que estoy perdiendo en darle vueltas a todo el rato lo empleo en confiar un poco más en mi. Tengo bastante ansiedad últimamente por esto, la verdad, me lo noto en el carácter, en las horas de sueño y en la cara.

El caso es que de las cuarenta personas, seis son “compañeros” míos de los que trabajan en Alemania, es decir, puede que no les vuelva a ver, salvo a un polaco que hace lo mismo que yo pero en Polonia y nos reuniremos con otros de otros países de vez en cuando. Muy majo el polaco, ya me ha dicho que tengo que ir allí de turismo, que él me monta un planazo barato y chulo, que la gente no tiene ni puta idea. La semana que viene no, la otra, conoceré a un marroquí que hará lo mismo que yo en Marruecos, a ver si es tan el plan como el polaco y empiezo a tener contactos buenos internacionales, que luego vienen fenomenal para las recomendaciones cuando quieres irte de viaje. Por lo demás, nada, que cuando vi el hotel ya de día me di cuenta de que era precioso, es un molino con un río y un lago en medio del bosque, un poco rollo “Funny Games” el entorno, pero muy chulo. Alemania mola, no sé quién me lo dijo este fin de semana cuando le contaba esto y es verdad, Alemania mola y mucho. Yo diría que, aparte de bonito, es un país muy confortable en general, y eso, cuando estás fuera de casa, no tiene precio.

Poca cosa más, la formación es muy útil pero muy rollo ni no te interesa el mundillo éste. Me acoplo a mi grupo corporativo para las comidas, el paseo y la cena (estoy hablando de gente de cuarenta años mínimo que entiende por diversión beberse siete cervezas cada noche en una mesa, yo me quedo en la tercera pinta) Ah, y he currado dos veces en grupo con ellos para ejercicios prácticos y qué bien trabajan los putos alemanes, qué serios son. Buenísimos, la verdad es que saben un montón y me viene fenomenal. A ver qué tal el examen del jueves, que creo que es durillo. Por cierto, si me saco el examen, me ha dicho el tipo que nos está impartiendo la formación, que seré el europeo más joven que se la ha sacado hasta ahora, qué presión, aunque en el fondo me mola ser el más joven de algo a mi edad, ya me quedan pocas de éstas, me temo. Creo que me han cogido un poco de manía en la formación, no por esto, sino porque soy el único junto con un indio que no hablamos alemán y la tienen que dar en inglés por nuestra culpa. Me da igual y no, sí que da un poco de palo, pero joder, a mi me apuntaron sin que yo lo pidiera y me dijeron que era en inglés porque iba gente de todo el mundo, lo que pasa es que ha coincidido.

Ya os contaré el resto, que me lío, y ya me ha salido un chorongo de post, que encima, con esto de estar sólo y en medio de un bosque todo bucólico, me ha quedado como un poco sosillo, ahora que lo he releído. Es lo que hay, buenas noches.

PD: Pido disculpas a Los Novios Instantáneos, que aunque fui a su sesión del sábado, la verdad es que no bailé nada. Es que yo o tengo el día bailón o no muevo ni la puntera de la zapatilla, aunque la oreja la tuviera puesta todo el rato. Qué bien estuvo veros después de año y pico, allá por el Plasidepop del 2006.

martes, septiembre 18, 2007

No hay manera

Como comentaba en mi último post, este fin de semana se suponía que me lo había diseñado para no plantarme el lunes con la sensación de que al final lo único que hago cuando tengo tiempo libre es salir por la noche. En principio me había parecido una buena idea ir el sábado a algún sitio cerca de Madrid a pasar el día (me encanta el plan, sobre todo por lo detallado) y el domingo hacerme con Kurt y con quien quisiera venir a casa las primeras "Sesiones de 3 Capítulos Piloto", pero al final nada.

El jueves ya se torció la cosa porque me metí en la previsión del tiempo y sólo les faltaba escribir, al lado de los nubarrones del sábado, que eras mongolo si se te ocurría poner un pie fuera de tu casa, con un emoticono bien choni como éste: XD . Poco después me llegó un correo de Chs, que decía que el sábado llegaba de Brasil, después de casi un año sin aparecer y de escribir lo justo para que cada cuatro meses supiéramos que no había muerto. Yo no supe si ponerme contento o decirle que era un impresentable, porque no se puede venir de Brasil y decirlo el día antes de llegar, que te trastoca todos los planes y más si estás tratando de reconducir tu vida. El caso es que al final entre que me apetecía mucho verle y las tormentas que supuestamente iban a caer, decidí cancelar mis planes-rehab y relajarme, que me estaba empezando a estresar. Ya habrá tiempo, lo importante es la actitud. Bueno, lo importante es tener una excusa, está claro.

El viernes al final montamos una cena en el Gumbo Ya-Ya, que dijo Kurt que aún no lo habíamos estrenado y que ya estaba bien. La verdad es que era prácticamente igual que el original de la calle del Pez, sólo que dos calles más abajo. Fuimos Kurt, Seiai, Agr, Would, que sigue vivo, y yo. Nos pasamos la comida haciendo hipótesis sobre Madeleine, lo inquietante y total que es la madre de Madeleine, y sobre si alguien de los de Austrohúngaro está preparándole ya un tema o no, que tiene toda la pinta. Elza no vino porque había tenido las primeras jaquecas de su vida y lo estaba celebrando quedándose en la cama, chutándose sus drogas y mandando callar a todo el mundo que hablara por encima de medio decibelio en sus proximidades.

Comimos bien, aunque nos pusieron unas nueces gratis de aperitivo que estaban carbonizadas (resulta que eran así, estilo Nueva Orleans, supongo). Intentamos sacarle el regustillo sofisticado a las nueces pero al final no nos gustaron nada, amargaban un montón, y no sé quién de nosotros las escupió masticadas en el plato y todo, como los niños pequeños, un desastre las nueces. Pedimos lo típico: los tomates verdes fritos y los cangrejos de cáscara blanda para compartir (Kurt nos contó que para hacerlos meten a los cangrejos vivos en huevo batido a que se inflen de comer huevo, y cuando ya están bien petaditos, los cogen y fríen, por eso están tan ricos). Yo me pedí de segundo un bonito ennegrecido, muy bien hecho aunque pelín sabroso de especias (es un buen trozo de bonito que te lo "rebozan" en especias y te lo pasan a la plancha), y por ahí se pidieron unas carrilladas de cerdo también muy ricas y un pollo picantón que no merecía nada la pena porque era como pollo asado, sólo que muy picante. Los postres muy ricos y muy gochos, lo sabe todo el mundo que va a Gumbo, son enormes y rotundos. Compartimos tres trozos de tarta de crema de cacahuete con nata (tooma), de zanahoria (viva) y de manzana al brandy (ole). Kurt decidió inmolarse ahí mismo y, cuando ya estábamos todos rodando por el restaurante, levantó un dedo y le ordenó al camarero otro trozo de tarta de crema de cacahuete para él solo. Nos fascinó que lo hiciera tan natural y sin mover una ceja, pero luego nos agobiamos de ver cómo se lo comía, rebañando incluso. Kurt no tiene fin con los postres.

Luego nos tomamos una copa y para casa, que andábamos todos cansadillos y con la tontería eran las tres de la mañana.

El sábado nos levantamos a la hora comer y Jwalks nos hizo la comida, hacía un día increible y yo me quedé pensando en la previsión del tiempo que había leído dos días antes. Luego vimos a Chs a la hora del café, abrazos, besos y a contarnos nuestra vida, sobre todo hablando de Chsinha, la hija de Chs, que la considero mi sobrina y sólo la he visto una vez en la vida. Me da que cuando la vuelva a ver me van a dar más ganas de ligar con ella que de apadrinarla. Como había venido familia a verle y estaba cansado del viaje, a eso de las seis se fue a casa y nos despedimos hasta el domingo.

Llevé a Seiai a su casa y, cuando volví, ya estaba allí Agr en mi portal para ver el partido de baloncesto en casa. Doritos, ganchitos y todas las guarrerias naranjas que había en los chinos para ver cómo España pasaba a la final. A mitad de partido apareció Would también por casa, le puse una cerveza y le dije que picara del bol de los ganchitos para ir recuperando el tiempo perdido.

Después del partido me enteré de que Would y yo teníamos el cumple de Elliot. Me arreglé, y me fui con Would al centro, a un cumpleaños en el que la fiesta la componían Elliot y su mujer, escasa, pero muy buena compañía. Luego apareció su hermana con su marido y ya estuvimos los seis, que hemos pasado unas cuantas vacaciones juntos y estamos muy a gusto siempre.

Tras unas tapas, nos fuimos al Jose Alfredo a tomar unas caipiriñas (probadlas) y ya ahí, empecé a mensajearme con Ann O´nadada para ir al Elástico, que el sitio estaba de aniversario y me había dicho que se iba a pasar. Cuando llegué, allí andaban Ann acompañado de unos hombres bastante peludos, además de Farala. Ann desapareció al poco de llegar yo (él argumenta es que yo llegué muy tarde y yo argumento que por eso no sería, ya que las tres no es tan tarde) y ya me quedé con Farala rajando, que hacía tiempo que no nos veíamos y se nos da muy bien eso darle a la lengua. Como a la hora de estar con él, me comentó que tenía unos temas pendientes con alguien que teníamos por ahí cerca, así que ya me retiré y le dejé con sus cosas. Busqué a la gente con la que había llegado pero no les vi, y cuando ya me estaba marchando a casa tuve suerte y me encontré con Supervago, con quién entre pitos y flautas todavía me quedé tomando una copa más.

Que me lío. El domingo quedé con Chs, mi prima y su novio para el vermú y luego me pasé la tarde haciendo cosas. Como estaba Chs en Madrid, decidimos dejar las sesiones de capítulos piloto para dentro de dos findes, que es cuando Kurt está en Madrid. Vi con Chs y JB (aparte de Jwalks) la final del baloncesto y me fui muy quemado a la cama.

miércoles, septiembre 12, 2007

Tratando de mejorar

Para cerrar el post anterior, diré que he tomado cartas en el asunto. Con el fin de terminar con las angustias por improductividad que me llevaron a hacer uno de esos posts llorones de los que luego me arrepiento nada más releerlos, he decidido:

1) Hacerme un plan chulo el sábado. Es decir, levantarme pronto para irme a pasar el día con Seiai a algún pueblo de la periferia de Madrid de menos de 200.000 habitantes. Esto me inquieta un poco porque tú te vas a un pueblo pensando en olor a madera, en darle patadas a las piñas y en tumbarte en una praderita, y acabas esquivando scooters y comentando los estilismos capilares y los tunnings de los zagales, que otra cosa no, pero en los pueblos hay mucho material de primera que comentar. Estaba pensando en algo tipo Patones de Arriba, o por ahí, que he estado poco y he comido bien, aparte de ser muy bonito. Vamos, la zona Norte de Madrid. Lo que pasa es que ya he oído que va a cambiar el tiempo y ya verás, al final el paseo para el spring-summer de 2008 que se nos queda... mira, acabo de caer en que nunca he estado en Cuenca...

2) Ya he hablado con Kurt y el domingo inauguraremos lo que serán nuestras "Sesiones de capítulos piloto". Esto es que Kurt se traerá a mi casa tres capítulos de series nuevas y prometedoras (en principio cosas de la HBO, BBC o Fox que hayan estrenado hace poco) que no hayamos visto (Kurt los tiene TODOS, esto es comodísimo), y los vemos para decidir a cuál nos enganchamos. Tiene buena pinta y ya avisaremos a los del grupo por si se quiere venir alguien más, que esto es una de esas cosas que consideramos que necesitan de una buena excusa para perdérselo. Me huelo que Agr estará con nosotros como un clavo. Voy a proponer cerrar cada sesión con algún capítulo mítico de alguna serie que ya hayamos visto, algún Larry, un Niptuck o un Little Britain, por ejemplo.

Obviamente, con esto ni se recogerá la casa, ni se solucionarán mis tareas pendientes, ni me sentiré más productivo que el finde pasado, pero me vale para salir de mi espiral negativa, yo me entiendo.

Para empezar, no saldré dos días.

martes, septiembre 11, 2007

Remember: una

Aunque ya lo sabía, reconozco que me ha pillado algo desprevenido. A principio de año me hice un promesa interna que consistía en que no volvería a salir fuerte dos días seguidos salvo causas de fuerza mayor. Por algo sería.

Este fin de semana lo he hecho y he pagado las consecuencias. Teniendo en cuenta mi avanzada edad se supone que ahora me tocaría decir lo de que ya no recupero al día siguiente como antes, que el lunes ando hecho unos zorros, que una resaca vale pero dos ya es demasiado... y tal. Pues no, físicamente estoy bastante entero y despierto, algo cansado pero nada grave, mi problema es otro. A mi lo que me pasa es que cuando salgo dos días me cabreo y me enervo mucho los lunes, y no es porque sea lunes o porque me drogue y me de el bajón, que yo no me drogo, es porque estoy que no me aguanto. Yo, que soy de pronto borde cuando no tengo mi día, he aprendido a controlarlo, así que peor me lo pongo porque no hay nada que me saque más de quicio que ir contenido y con las mandíbulas prietas por el mundo. Todo el mundo me parece gilipollas y podría darle a quien fuera un informe detallado de mis argumentos irrebatibles, y no es plan. He aprendido a identificar estos días y he aprendido a anticiparme a mis salidas fuera de tono, que no me compensa el arrepentimiento de después, pero eso no quita para que el esfuerzo para conseguirlo me resulte más complicado que morder el cristal de un coche. Y sí, supongo que tengo un karma superchungo estos días, porque hablo poco y no tengo mucha paciencia con quien utiliza más de una frase subordinada para explicarme cualquier cosa (por cierto, acabo de darme cuenta de que últimamente meto mucho lo del karma en mis conversaciones porque oí hace poco que decir "estoy desesperado por tal o cual" tenía un karma muy malo en las primeras citas, y me hizo mucha gracia, tengo que corregir esto. De todos modos, que tomen nota los solteros que lo piensas y es verdad... por ejemplo, primera cita, Ella "Estoy desesperada por comer chipirones" Él "Esto... adiós" ó Él "¿Sabes? Estoy desesperado por ver el nuevo Seat León" Ella "Eeh... lo siento, acabo de recordar que tengo que irme a comprobar si mi cepillo de dientes tiene mil púas, chao!" ).

No tiene nada que ver con la calidad de mis salidas nocturnas, o que me sienta vacío cuando ando por ahí de copas, al revés, me lo paso bastante bien casi siempre y no suelo verme en medio de un bar medio tajado y pensando "esto es una mierda, qué hago yo aquí". Este fin de semana, por ejemplo, he salido ambos días con Iván y sus amigos de Zaragoza, el sábado porque era su cumple y el viernes por que me dio la gana, y han sido dos noches francamente divertidas (Iván, lo cuentas tú que se me queda largo esto si no). Además, el viernes estuvo guay porque me fui encontrando poco a poco con Telecine, que empieza a ser un clásico muy el plan siempre, con un compañero de la universidad y con unos amigos de mi ex que me caen muy bien , y el sábado con Xabi y con unas amigas de Seiai. Incluso se presentó Agr el sábado a la salida del Elástico y todavía me fui con él por ahí a tomar las últimas, que fueron algo delirantes. Encima, el domingo me fui por la tarde con Agr de paseo, y luego me vi el partido de baloncesto tan pancho, o sea, que ni siquiera tuve un domingo plomizo y decadente.

El problema es el lunes, que me levanto pensando que no he hecho nada útil, que tengo la habitación tan desordenada como el viernes, las mismas cosas tipo tintorería, limpiar zapatos, ordenar cosas... por hacer, y que no he conseguido sacar un mísero rato para hacer esto de una forma natural y frecuente y no a tirones, como lo suelo hacer cuando me doy cuenta que se me ha ido de las manos. Y también pienso que no me ha dado casi la luz, que me he perdido muchas cosas interesantes que quería ver, que me dan envidia los montañeros... ese tipo de cosas. Como he dicho antes, esto lo he cambiado este año, dejando un día como mínimo para hacer cosas o, como mínimo, madrugar medianamente sábado o el domingo, y lo hago, pero se ve que cuando alcancé mi punto de saturación no dejé espacio para más veces, porque las sensaciones que he tenido este lunes han sido exactamente las mismas que cuando decidí cambiar esto, hace unos meses.

O sea, que he llegado a la conclusión de que no es que no deba salir dos días el fin de semana, es que ya no me gusta y me cabreo si lo hago, independientemente de cómo me lo pase. Lo peor es que fui yo el que enredé a todo el mundo para liarnos otra vez el sábado, antes de empezar a tomar copas, no entiendo nada.

viernes, septiembre 07, 2007

Descartes

He decidido terminar esta semana con un asunto que siempre me ha creado un ligero conflicto moral, y con el que ya de paso cerraré los posts dedicados a mis vacaciones de este verano para dedicarme de una vez a escribir sobre cosas menos tópicas. Se trata de los vídeos personales que cuelgo por aquí de vez en cuando.


Todo aquel que se meta en blogs con fotos, fotologs u otras páginas personales que incluyan imágenes del autor, habrá comprobado que la gente que pone sus fotos siempre sale guapa, molona (o esa es la intención) o, al menos, en lo que considera la mejor versión de si mismo, aunque esto es discutible porque a la gente se le nota mogollón que posa en las fotos, yo incluido, no puedo evitarlo. Esto no es nada nuevo, lo hacen nuestras abuelas y nuestros padres con las fotos que tienen en casa (según sus cánones estéticos, desde luego, que a estas alturas no me voy a discutir con mi abuela sobre si las fotos de comunión y bodas son tendencia decorativa). Es decir, todos enseñamos la fotos chulas y nos guardamos o destruimos las chungas o en las que simplemente no nos vemos favorecidos. Curiosamente muchas de las que no nos gustan son en las que a la gente le parece que hemos salido más normales, pero claro, como nosotros estamos acostumbrados a vernos en el espejo, y en el espejo todo el mundo posa de forma inconsciente cuando se mira y, además, tenemos una imagen invertida de cómo somos realmente, pues luego cuando nos vemos en una foto como somos en realidad pues no nos gusta y decimos que estamos fatal. Esto pasa mucho con las fotos en las que salimos de perfil, comiendo, hablando o riendo espontáneamente, vamos, las cosas que no detectamos en el espejo. Pues por mucho que duela, somos así, pero no pasa nada, la gente ya sabe eso que nos decepciona tanto cuando lo vemos en una foto, y nos quieren igual e incluso nos follan a veces. No hay que preocuparse.

El caso es que esto lo he pensado mientras le echaba hoy un vistazo a mi vídeo del post anterior y me he dado cuenta que todas las fotos que había puesto habían sido seleccionadas inconscientemente con el criterio "que en el vídeo la gente salga bien (en especial yo), que parezca que el verano no ha tenido desperdicio y que se note que yo no soy un turista como los demás). Bueno, pues dado que la mitad de los que me leen ya me conocen y saben que no hay más cera de la que arde, y que hoy tengo un día honesto, me he visto con la suficiente entereza moral como para sacar a la luz algunos de los descartes que he hecho entre las fotos de este verano. No es que tenga un método, pero los iré mostrando temáticamente para que se comprenda mejor:



1) Las postales. Sí , ya sé que todos los monumentos típicos están en fotos de internet y probablemente sacados con mejor calidad que la mía, que gasto mi tiempo y la memoria de mi cámara en algo que puedo cortar y pegar directamente de la red en mi álbum, pero no puedo resistirme: hago postales. Luego casi ni las veo, y realmente las saco un poco sin darme cuenta, joder, me parecen chulas en el momento y click, es lo que hay. También es cierto que tampoco estoy obsesionado con esto, pero mi objetivo es hacer cero algún día. Como ejemplos, el monumento al Holocausto desde un punto de vista con mogollón de sentimiento y solidaridad, una imagen única de la Puerta de Brandenburgo y una perspectiva secreta de la catedral.




2) Lo mismo que en el punto 1) pero conmigo enmedio. Esto es peor que lo anterior clarísimamente pero reconozco que también caigo de vez en cuando. A ver, si las fotos típicas de sitios típicos ya son una paletada (insisto, hay miles de fotos en internet exactamente iguales que la tuya), pues aún lo es más ponerse delante en plan "eh, que he estado, que he estado!!". Joder, si has sacado la foto es porque has estado. Pero nada, siempre acabo haciéndome alguna.

En la primera salgo con la columna de la victoria del Tiergarten, y en la segunda que me puse en tol medio del Pergamon para que se viera que soy muy culto y que voy a los museos. Como no podía ser de otro modo, la Justicia Divina me castigó por esta foto poniéndome a dos lesbianas mucho más cultas que yo a mi lado, pero muy feas y fatal vestidas para que no pudiera enseñar la foto con orgullo. Os aseguro que en el momento del disparo no estaban ahí. En fin, supongo que la cuenta está saldada.

3) Posturas no deseadas. A todos nos gusta aparentar que correspondemos con el canon de belleza griego en cuanto a proporciones, pero lamentablemente las fotos que nos sacan de forma improvisada nos ponen en nuestro lugar. Aquí estaba yo por Kreuzberg orientándome y me salieron estas piernas en la foto. Supongo que no tengo esta pinta el 100% de mi tiempo en movimiento, pero tampoco puedo negar que ese soy yo. En mi favor diré que esa foto la descarté porque quería que mi vídeo pareciera un viaje a Berlín y no un viaje a Lourdes a curarme de lo mío.

4) Momentos lamentables. Estábamos en Alexander Platz y yo vi un puestecillo donde la gente se sentaba y agarraba unos cilindros metálicos conectados a una cosa que medía algo. Yo lo vi y pensé que te dejaban probar algún artilugio relajante, o masajeador, o yo qué sé. El caso es que pregunté si podía probarlo y me dijeron que sí. Cogí los cilindros y una chica muy mona se sentó delante de mi y me dijo que era psicóloga. Me empezó a hacer preguntas personales y me dijo que los cilindros medirían el nivel de estrés que me generaban. Me preguntó qué me hacía sentir mal de mi vida personal, de mi familia, de mi trabajo, de mi vida sexual... yo empecé a flipar un poco pero contestaba todo el tiempo que nada en especial me hacía sentir mal. Los cilindros no medían nada porque yo estaba tranquilo, me hacía gracia ver a Seiai ahí mirando sacándome una foto y no los apretaba por los nervios ni nada, que supongo que era cuando medían algo. La psicóloga empezó a perder la paciencia conmigo y yo también, así que para salir del paso al final le dije que mi padre me hacía sentir mal a veces y apreté un poco los cilindros. Las agujas midieron algo y la chica me miró con comprensión. Acto seguido sacó de una caja unos libros de terapia familiar de la Iglesia de la Cienciología. Dije que no, di las gracias y me fui ante las miradas de odio de todos los que salen en esa foto.

5) Descarte por estética. Algún día explicaré mi afición a las orquestas de las fiestas de los pueblos. Todas las fotos que vienen a continuación corresponden a los carteles de las fiestas de Luarca, anunciando los grupos que iban a tocar. Estas fotos no las puse en el vídeo par ano romper la armonía estética

Superfan de Ablo desde ya

¿Soy yo el único que ve que algo no va bien en sus cabezas?

Mili y Ander. No sé qué tal serán en directo, pero Mili sabe que tiene dos tetas. Ander sabe que tiene que le mola Jack&Jones

No olvidemos que estas fotos han de despertar las ganas de ir a verles y supongo que algo de lujuria...

...ah vale, ahora sí, es que no había visto ésta otra foto

6) Descarte por dignidad. Esta es la última y quizás la foto más dura de enseñar. No me da miedo que se sepan mis defectos, pero dado que aún pertenezco a la especie humana, tengo un poco de ego. El caso es que en el vídeo del post anterior mostraba algunas fotos de nuestra afición favorita en Asturias, que era asomarnos a los acantilados, tumbándonos al borde para no tener una desgracia. El caso es que yo tengo mucho vértigo y, una vez vistas las fotos, he comprobado que no manejo mi cuerpo tan bien como desearía, generando poses como ésta. CF lo definió muy bien cuando vio la foto que me había sacado "joder dwalks, en ésta pareces una salamandra, ponte otra vez y relájate coño, que sales raro"

miércoles, septiembre 05, 2007

Berlín y Asturias 2007

Bueno, mejor tarde que nunca, y es que desde la segunda mitad de agosto hasta hoy no he parado por motivos importantes, pero aun así, me siento fatal por ser el penúltimo en ponerme a escribir después del verano. El último será Would, que se ve que ha decidido experimentar para ver si se le pudre el blog o algo si deja de escribir, interesante. Muchos cambios en mi vida, pero ya iré contando.

Ya hace tiempo que me fui a Berlín con Seiai, y luego casi seguido a Asturias con Would, CF y Agr, así que no haré una crónica detallada, pero para que no se me olviden esos días cuando esté leyendo este blog en mi lecho de muerte, rodeado de topillos y con síndrome de Diógenes (pero con un pelo estupendo, espero) y para que al menos un post de este año tenga pinta de veraniego, subo un vídeo con fotos de los dos viajes juntos. Berlín es lo más, Asturias con amigos, también, y Madrid en agosto, por supuesto, aunque quede mal decirlo. Gracias por las recomendaciones para Berlín, intenté hacerlo todo, aunque algo se quedó para la próxima vez, que es imposible hacerlo todo en cinco días disfrutando mínimamente, que es lo que mola. Volveré.

(por cierto, el vídeo lleva audio)