viernes, mayo 05, 2006

Cuatro días en Coloña

(esto lo escribía ayer)
Estoy aquí en el aeropuerto de Colonia escribiendo el post, no he podido ir haciendo una crónica día a día porque no hemos parado un momento. Estos alemanes es lo que tienen, que te lo organizan todo, hasta el tiempo libre, y bueno, no ha estado mal, pero a mi lo que me gusta es tener alguna tarde aunque sea para mi solo, para darme una vuelta como me salga del tema. El caso es que tampoco hay mucho que contar, ni he hecho demasiadas fotos, he estado todo el tiempo con el grupo de gente con el que he trabajado y no era plan de hacer fotos demasiado frikis, que me daba un poco de palo ver a un alemán de 200 kilos rojo como un chorizo y enfocarle con treinta personas conocidas ahí al lado. Como hacer fotos normales me da pereza, pues no hay mucho material, la verdad.

Como hoy no tengo un día muy narrador, vamos por temas que se me hace más ameno:

  • La llegada

Llegué a Coloña hablando en el avión con una chica americana que era militar. No había cruzado una palabra con ella durante todo el viaje, pero cuando empezamos a aterrizar me empezaron a doler los oídos por la presión y ella venga a darme gominolas de una bolsa que tenía hasta que se me pasó. Al final compartimos taxi al centro de la ciudad y me acabó contando que a sus treinta y cinco años era viuda, que era militar pero que no le gustaba ir por ahí comentándolo y que echaba mucho de menos su país. Esto en poco más de una hora. Si llego a estar con ella media hora más, se acaba cortando las venas ahí mismo tras hacerme su heredero. Me agobió un poco que me contara tantas cosas y se me acoplara tanto, un poco tronada esta mujer, no sé.

El hotel muy bien, un poco alejado del centro pero era muy nuevo, muy grande y se veía la catedral y la ciudad en general desde mi ventana. Además, con internet gratis, así que he estado informadísimo durante toda mi estancia.

  • Lo que he hecho por Coloña

Aparte de tener una reunión de tres días con mis análogos europeos (oigh) nos han organizado unas actividades bastante chulas las tardes del martes y el miércoles.

El martes nos llevaron en un barco por el Rin, que es un cacho río, y a mi se me hizo un poco aburrido, pero es que a mi los barcos nunca me han ido demasiado porque me pone de los nervios que vayan tan despacio y el runrun todo el tiempo. Además el guía que nos iba explicando las cosas era un poco palizas y no le acababa de entender muy bien, así que enseguida me desentendí un poco de él y me puse a hablar con los que estaban tan aburridos como yo, o sea, los italianos. Es que fue hora y media de barco y encima se nos marearon tres y se tuvieron que ir al hotel sin cenar con la gracia esta.

El miércoles mejor, nos llevaron a dar un paseo por el centro histórico de la ciudad y aluciné con la catedral, y mira que aquí en España estamos acostumbrados. El guía era muy bueno, aunque tenía un poco cara de garbanzo y nos daba la risa cuando hablaba. Nos contó un montón de historias interesantes de la guerra y no se enrolló demasiado con datos históricos coñazo. Luego nos llevaron a una cervecería muy famosa y nos invitaron a toda la cerveza que quisiéramos y, así a lo tonto, a las siete y con el estómago vacío, todos tajados en media hora.

  • La comida

Bueno, cómo me he puesto. Aparte de los desayunos, que yo ya soy un poco desmedido de nacimiento para estas cosas y, encima, el del mi hotel era brutal, me he pegado dos cenas-homenaje de las que no sé si me dará tiempo a recuperarme antes de ponerme el bañador.

El martes, después del barco, nos llevaron a una taberna típica y yo me pedí una especie de pincho colgado de un palo, como de cuarenta centímetros el pincho, con unos trozos de lomo de cerdo como puños, con pimientos, cebolla y más cosas entre medias. Con ensalada de col y una patata gigante rellena de una salsa muy espesa de la que ahora soy fan. Buenísimo, riquísimo.

Después de esta cena pensé que no volvería a necesitar comer nunca más, pero nada más lejos de la realidad. El miércoles me volví a pegar un desayuno de escándalo y luego, después de la vuelta que nos dieron por la ciudad, nos llevaron a otra taberna típica a cenar. Me pedí una sartén que traía patatas, huevos revueltos con unas especias y unos solomillos que daban para alimentaros a todos vosotros durante un par de días. Estaba bueno, pero como me lo comí todo creí que me daba algo, que yo es que no puedo ver que se me queda comida en el plato. En fin, hoy ya como nuevo y he vuelto a tomarme el desayuno de los campeones.

Pues eso, que el viaje muy bien, aunque es lo que comentaba antes de irme, que como ya he ido a tantas ciudades centroeuropeas, me parecen todas un poco iguales, sobretodo por la planificación que nos hacen. El no haber tenido ni una tarde a mi bola me ha condicionado un poco, que a mi lo de los rebaños siempre me ha jodido un poco, supongo que si llevas tu plan y conoces gente de allí tiene más encanto. A ver si este finde subo alguna foto, que alguna sí que hay.

  • Datos del viaje

- En el desayuno del hotel tenían a un tipo haciendo tortillas francesas con lo que tú quisieras todo el rato. Aparte de volverme adicto, se ha ha convertido en el top one de mayo de mis fantasías gastronómicas cuando tengo hambre.

- Los alemanes me caen bien, son serios y un poco cabezones con sus cosas, pero da gusto trabajar con ellos y se lo saben pasar bien en el tiempo libre.

- Nos han regalado una navaja suiza muy chula y un poco macarra

- Ha hecho un tiempo espectacular

- Los portugueses creo que son los que peor inglés hablan y los holandeses, lo que mejor.

- Seguimos teniendo un problema de zapatos en europa.

- La ducha de mi hotel estaba mal diseñada. Puse el baño perdido todos los días.

- Me he visto la cuarta temporada de "Curb your enthusiasm", la mejor de todas después de la primera (¿aún no la habéis visto?)

- Los aviones de German Wings me gustan, el diseño es muy Pepsi.

- El miércoles dormí fatal y me desperté varias veces sin saber dónde estaba. Me encanta cuando me pasa esto.

- Le intenté explicar a un Húngaro de qué iba lo del camino de Santiago y entre que él tenía un inglés pésimo y que yo no me sé muy bien la historia, me lié y quedé fatal.

- Me gustan las ciudades con río grande.

- No he comprado absolutamente nada.

- Me he acostado medio borracho dos días

13 comentarios:

quieta, leona dijo...

Da gusto ver qué sano te nos crías. Yo he estado esta semana un par de días en Bruselas, vía Frankfurt, ciudad gris donde las haya -Bruselas- y aparte de no haber cenado el día 1 -mi vuelo llegó demasiado tarde y me dio pereza buscar cena a las 11:30 de la noche- y de no haber comido el día 2 -me lié a hablar con unos colegas y cuando me quise dar cuenta ya habían recogido el por otra parte ininteresante buffet de consabidos sandwiches-, me ratifico en mis convicciones de que:
a) no me gusta Alemania ni los alemanes.
b) los que peor inglés hablan son los italianos -"ttis costs a ttausand Euro"- ylos que lo hablan con un acento más feo son los franceses.
c) paso mucha vergüenza ajena oyendo hablar inglés a cualquier españolito de más de 50 años.
d) todos los nórdicos son unos borrachuzos inmisericordes.
e)la compañía aerea que mejor trata a sus clientes durante el vuelo es Air Nostrum, con sus mini-reactores: olé esos asientos de cuero y esas bandejitas de queso patrio perfectamente cortado en triángulos, y sus bandejitas de turrones en Navidad y su copita de cava para recibirte sin distinción de clases...

Hans dijo...

Curiosa crónica. De todos modos, lo de entripar a saco en Alemania es por defecto: comen como tanquistas y beben como titulares de tabernas muniquenses de tono pardo y extrapolan y consideran que todos hemos de hacer lo mismo. Ah, y es cierto, han hecho del frühstuck un arte. Un arte gordo.

A pesar de lo que dice por ahí, a mi los alemanes me gustan hasta cierto punto -pese a que uno de mis muy mejores amigos lo sea-, y desde luego en mis intercourses profesionales con ellos la supuesta eficacia y seriedad que les caracteriza desaparece: son menos folloneros que los italianos (sin duda, los peores) pero básicamente por falta de imaginación. Y bastante holgazanes, y como con muchos derechos. Aún peor en los ossies, que son muy maleducados en general, como es lógico dados sus complejos de alemanes de segunda.

Cierto sin duda lo del calzado (salvo, una vez más, los italianos, que son cuidadosos con el tema).

A pesar de mi inexperiencia en situaciones análogas (jamás me ha tratado de seducir una combatiente yank viuda en un Airbús) me atrevo a aventurar que hubieses tenido sexo con la yanky warrior, pero me parece que fuiste acertadamente cauto manteniendo las distancias, no obstante las gominolas.

Así me maten no me saldrá el nombre de la salsa de crema esa de las kartoffeln, pero vamos, es una de esas salsas que MBO aborrece.

Köln, si no recuerdo mal, fue ARRASADA en la guerra, no?, de modo que es todo lo que viste es puritita recontrucción. Pero es cierto, mola.

Lo del barco del Rhin sólo se remedia poniendo siego de liberfraumilch o cualquier otro blanquito alemán de esos de poco grado que permiten mucho consumo antes de la ebriedad, pero creo que dada tu ingesta alcojólica del viaje, mejor que no.

Y yo más que "análogos europeos" hubiese puesto mis "homónimos del resto de Europa" :D

Por cierto, esta entrada me ha dado mucho apetito.

Dr. Malcolm dijo...

está bien eso de no dejar comida en el plato. Ya sabes: "Antes al culo que la cubo".

er manué dijo...

Qué bonita toda esa parte de la historia de la militara...

Magenta dijo...

Vaya hambre que entra leyendote, que es la una y no veas...

Sobre el tema de las fotos, a mi también me da pereza ahora sacar fotos, creo que la culpa la tiene la era digital. De hecho, ahora me parece una perdida de tiempo (y de paciencia) sacar miles de fotos de paisajes o catedrales porque tan solo metiendote en flickr.com y buscando fotos de esos sitios, salen miles de fotos super bien hechas, autenticas maravillas.
Otra cosa son las fotos de "yo he estado ahi sujetando la torre de pisa", hombre, esas tienen su gracia :D

100% de acuerdo en lo de los zapatos, un horror no sé cómo me lo voy a montar en UK para encontrar algo decente!

PS:Yo también pienso que la viuda yanki quería jincarte :P

Dr. Malcolm dijo...

yo creo que la widow sergeant quería una caidita de bagdag

Anónimo dijo...

Me encanta pasarme por este blog por la tarde...eres un encanto y quiero foto ya!que quiero ponerle cara a mi vicio solitario

dwalks dijo...

leona:

a) al final es como todo, te basas en las personas que has conocido, generalizar no sirve de nada
b) yo a los italianos al menos los entiendo
c) sí, es como si no tuviesen la opción en su mecanismo de tratar de entonar con acento
d) todos
e) ¿y los desayunos?

hombre, sexo no sé si hubiese tenido, pero cuando una persona se me pone de entrada a contarme intimidades profundas, o está como un camión, o me lo baja todo

y lo de los análogos europeos es un poco tal, sí :D, ni me había dado cuen.

alie dijo...

ummm... Me apetece una tortillita con trocitos de jamón y queso. Dónde dices que tengo que ir para que me la preparen?

Troy dijo...

Como siempre enarbolo la bandera en nombre de todos los que no se atreven, pero no paran de pensarlo...

¿Qué tal el edificio en medio de la ciudad de no sé cuántas plantas que tiene espectáculos, un bar de copas y un auténtico supermercado gigante además de lo que todos sabemos?

nanyu dijo...

wilkommen! se escribe asi?
la cronica, aun y todo, muy buena. yo te he visualizado en todos los sitios (eso si, siempr sin cabeza como aquella foto genial de zaragoza) muy bien, y coincido con magenta, por la hora que es, casi sufro un mareo dle hambre que hace.

lo del tuneado de tortillas al momento, yo lo descubri el año pasado en tanzania, pero eso es otra historia...

axpax dijo...

Me encantan tus post, pero siempre me dan ganas de asaltar la nevera.

Me gustan los alemanes, en general son personas de fiar.

Ann O'Nadada dijo...

Yo descubrí al hombre que te hacía tortillas a la carta en el barco que te hacía el crucero por el Nilo... y vive Dior que abusé de él de mala manera... Será el mismo?