miércoles, abril 05, 2006

Cordobajón

Hoy he tenido que ir a Córdoba a trabajar y ya me estoy volviendo en el AVE, estoy escribiendo en el tren. La verdad es que pretendía dormir un rato, pero me ha tocado al lado de la puerta del vagón y yo no sé qué hace la gente entrando y saliendo todo el rato, pero imposible echar una cabezada. He decidido pasar de dormir y trabajar un poco. He encendido el ordenador y lo siguiente que sé es que estoy escribiendo un post. Se nota que la treintena me ha hecho madurar.

La cosa es que hoy he madrugado lo indecible porque tenía que ir a hacer unas cosas de trabajo a Córdoba, en un sitio que en principio era normal, como otro cualquiera, pero al final todo ha acabado resultando un poco siniestro. Un coche muy viejo me esperaba en la estación y el conductor me esperaba fuera con un papel en la mano con mi nombre mal escrito. Hemos ido a las afueras de Córdoba y, como conclusión, lo que básicamente ha sucedido ha sido que, sin ninguna prueba en mi mano, en algunos momentos he llegado a estar convencido de que me iban a meter en ácido o apuñalar por la espalda con tal de que no saliera de allí y contara al mundo que existían. Gente rara en un sitio raro, silencios interminables, caras de huevo continuas ante mis cada vez menos convencidas palabras, y conversaciones entre mis interlocutores inaudibles para mis oídos y delante de mis narices, incluso señas privadas. Muy mal rollo, me sentía como si me hubiera metido en casa de alguien que no me esperaba. Y eso que no tenían ningún problema conmigo… al final he tenido suerte y no he encontrado los cadáveres escondidos o el laboratorio de plutonio, así que me he podido ir vivo.

Luego nos hemos ido a comer los tres callados en un coche y hemos comido callados en un restaurante de menú del día que estaba vacío. Al principio me daba un poco de apuro, pero luego ya me he acostumbrado y me he comido un lenguado pensando en qué iba a hacer en Semana Santa, que no tengo plan, ningún problema. Nos hemos tomado un café callados y nadie ha propuesto poner fin a la comida, simplemente nos hemos levantado y nos hemos ido.

Me he despedido sin demasiadas lágrimas de emoción y he llegado al AVE justo a tiempo para cambiar mi billete de vuelta por el del tren anterior al mío, qué bien, como me gustan los adelantos, y más con las ganas que tenía de huir de Córdoba. Con la euforia del momento, me he sentado y no me he dado cuenta de que estaban sirviendo la comida del tren, así que he aceptado mi bandeja pensando que era la merienda. Cuando he destapado las bandejitas, me he encontrado con un pollo con pisto y verduritas, y con una ensalada de pasta, así que he comido otra vez. Me sentía un poco gordo, pero no demasiado. Además, lo otro no ha sido una comida, ha sido una tortura. Me lo tomo como que el mundo ha sido justo conmigo y me ha dado otra oportunidad.

Además:

1) Putos olivos… si antes lo digo antes me toca (ver post de ayer). Vengo así
Con lo alérgico que soy, no había caído en que Córdoba está lleno, vengo fatal de la reacción que me ha dado, con las velas colgando, el taxista me ha dicho que a mucha gente le pasa y que van con mascarilla por la calle. Igual me tengo que hacer con una.

2) He visto un poco las casas de los del ayuntamiento de Marbella por la tele, que fuerte, con el Miró ahí en el baño.

13 comentarios:

Tony Tornado dijo...

¿Y qué ponía en el cartel del señor?

¿"Diguals"?

jajajjajja

Dr. Malcolm dijo...

Enhorabuena por el blog. Me gusta mucho.
la de horas que he pasado en ese AVE hasta sevilla. Si hubiese tenido esto antes, ahora tendría un blog interminable.

Dr. Malcolm dijo...

la primera vez que fui a Córdoba me atropellaron. Cuando lo conté nadie me creyó. Menos mal que hubo quien lo vió.
es un sitio extraño.

quieta, leona dijo...

Pues qué pena de experiencia, Dwalks, con lo chulo que es Córdoba y lo bien que se come allí.No hay nada peor que viajar por trabajo a destinos supuestamente chulos y no ver más que cutre-polígonos industriales de las afueras y carreteras polvorientas. Recuerdo con especial pavor un viaje de 18 horas a ¿Londres? (aeropuerto-aeropuerto-cutrepolígono-cutreoficina-aeropuerto) y otro de 4 días a ¿Túnez? (aeropuerto-aeropuerto-desierto-camellos en la autopista-chabolas miserables-pueblo infecto-polígono polvoriento-aeropuerto). Agggggh!

uma b. dijo...

Y pensar que podríamos haber compartido ese trayecto matinal, pese a que tú te repanchigabas en primera y yo trataba de mantener los ojos cerrados sobre mi butaca turista.

lasiguiente dijo...

Leer tu post de hoy ha sido como ver una peli de David Lynch. Gracias!

er manué dijo...

A mi lo que más me ha molao de lo de las casas de Marbella es el bodegón en tres dimensiones de safari africanocon jirafa y todo.
¡Viva el buen gusto! (que, por cierto, no residía allí)
Fascinante relato. ¿Los señores eran gordos?

would dijo...

Uuaaaaaaaaaaaahhh!!!

Sperrit dijo...

Deep impact

...digo...

Depp Spain impacts

dwalks dijo...

ya, uma, kurt me dijo lo del AVE. ¿a ti te cambiaron de vía al salir? en caso afirmativo, fuimos juntos, aunque yo en preferente, que para eso soy mr walks.

por mi parte, le daré otra oportunidad a córdoba, pese a vuestras experiencias, pero de marbella paso. ya no me parece que tenga ni ironía ir allí.

Mabel dijo...

Hi =) Pase por aquí, y me resulto muy agradable leer su blog. saludos. XD

La vida de Duncan dijo...

que miedo...

Ahora que voy ojo avizor de gente rara, estos post me intranquilizan

Tony, eres grande... ji ji!

reve dijo...

Mis padres fueron a Córdoba hace uns meses, y el taxi que les iba a llevar de la estación al hotel estuvo una hora y media dando vueltas a la estación, mientras hablaba con otros taxistas por el aparatito ese, sobre un ladrón que andaba por allí..

(Va a ser que Córdoba es raro de verdad)