martes, abril 19, 2005

Chof

El otro día viví en la oficina uno de los episodios más desagradables desde mi incorporación, hace ya tres años, que ya está bien.

Serían las cuatro de la tarde cuando mi reloj interno del café hizo su trabajo y me recordó que ya me tocaba tomar el café de las cuatro. Os aseguro que podríais poner en hora vuestros relojes con mi café de las cuatro. Fui a la máquina y ordené vía botón un café cortado con dos puntitos de azúcar, me salió y me lo llevé a mi mesa dándole vueltas con un palo de plástico que te cuelan en el vaso y que la máquina denomina "cucharilla". Si no me lo tomé con nadie, como debería haber hecho, fue porque por las características viajeras de mi oficina, tan pronto estamos todos los que somos amiguetes juntos un día, como al siguiente no hay nadie a la vista porque están todos haciendo puñetas en algún lugar del mundo, entre ellos yo también a veces. Así que eso, que ese día no estaba ninguno de mis compañeros habituales de café.

Esto viene a cuento porque quiero dejar claro que no soy ni quiero ser uno de esos que toman cafés en soledad para no invitar, aunque ya me canso un poco porque he estimado que entre tres o cuatro compañeros que rotamos, estamos pagando los cafés al resto de la oficina, aunque eso es otro post. Yo de momento voy a domiciliar mi nómina en la tarjeta del café a ver si algunos pillan la indirecta.

El caso es que ya estaba yo con el café en mi mesa, concentrado en un documento relativo a algo aburrido y con el vaso a la altura de mi boca, entre los dedos pulgar e índice de mi mano izquierda, cuando de repente, se me escurrió y cayó a plomo impactando su base contra la mesa, con tres cuartos del contenido en su interior. Y salpicó tanto que fue hasta bello.

Balance de daños:

- Camisa con nuevo estampado color marrón. Una de las manchas tenía un sospechoso parecido con un rostro humano, aunque creo que no le sacaré rendimiento económico en los círculos religiosos, de momento. O sí... a ver que dice Benedicto XVI de mi milagro.

- Corbata con nuevo estampado color marrón. Para tirarla, los colores no combinan nada.

- Expediente original en el que estaba trabajando con color, sabor y olor a café. Espero que no sea un incunable porque tiene un aspecto lamentable, entre marrón y arrugado. Mi jefe me ha dicho que no pasa nada porque a él también se le cayó un café una vez y no pasó nada.

Afortunadamente ni Qwalks (pobre) ni el teclado del ordenador fueron alcanzados. Limpié la mesa como pude con unas servilletas que alguien trajo, teniendo que sufrir varias veces esa grima que da tocar servilletas mojadas hasta su saturación de café o de cualquier otro líquido. Tiene algo de escatológico que me cuesta.

Y aquí viene lo bueno, cuando me disponía a ir al baño a ver que podía hacer con mis manchas, recordé amargamente que sólo hacía unos minutos que había visto a Sleeper, un compañero, dirigirse al mismo. Esto no sería un problema en sí, si no fuera porque Sleeper pone un megahuevo todos los días a las cuatro en punto mientras se fuma uno o dos cigarros, y se tira sentado en el water como media hora haciendo Dios sabe qué, o durmiendo. A mi me da igual lo que haga, pero la bomba química que genera combinado fuentes de gas no es de recibo y te entran los siete dolores al interaccionar con ella. Y con conocimiento de todo esto, ahora yo no tenía más remedio que entrar en su microclima, óptimo para la cría de porcinos felices, pero no apto para la pituitaria humana. En serio, siempre intento evitar esta situación a toda costa respetando márgenes de hasta un cuarto de hora antes de ir al baño desde que le veo regresar a su sitio, pero en esta ocasión opté por entrar sin dudarlo, porque tampoco soy tan tiquismiquis. Al final, lo que me temía, pese a llegar con algo de retraso al comienzo de la función, aún tuve tiempo de ser obsequiado con un estupendo espectáculo de luz y sonido, performed by Sleeper.

Hice de tripas corazón y me limpié con agua del grifo lo que pude mientras aguantaba la respiración. Luego me sequé la ropa a lo Mr. Bean con el secador de pelo, en algunas posturas dignas de alguien con un mínimo de flexibilidad pero indignas en mi, y ni así, el café de mi oficina se agarraba a la ropa como una espiga a los calcetines y no conseguí resolver casi nada. En estas entró Would en el baño riéndose como un mongolo, porque me había visto entrar con la camisa hecha un cromo, y encima tuve que soportar su legítimo derecho a disfrutar del momento. Eso sí, le salió precio de oro porque recordemos que Sleeper se encargaba de ambientarnos el recinto cual ambipur y, en cuanto la nariz de Would se percató de ello, se puso muy serio y se fue diciédome por señas que aquello le parecía un infierno y que quién era el responsable.

Me quité la corbata el resto de la tarde y tuve que trabajar con la chaqueta puesta para mantener un mínimo de dignidad estética, y también se me manchó porque la mesa goteaba por un borde que no había limpiado bien y con eso terminé de arreglar la jornada. Tres goterones de regalo en mi americana. Aquí tiene el morro torcido de su madre como premio, caballero.

Y me sentía tan incómodo que me fui a casa en taxi.

18 comentarios:

would dijo...

Joder, qué lagrimones me han caído al leerlo. ¡Esto ha sido mejor que verte de puntillas en el baño, debajo del secador, con una mano estirando la camisa y con la otra ventilando el aire pútrido de delante de tus narices!

¡¡¡QUÉ BUENO TODO!!!

Johan Schnabel dijo...

Deberías cargarle la factura del taxi a la empresa, al fin y al cabo fue un accidente laboral en toda regla.

Troy dijo...

Jamás se me hubiese ocurrido definir a las servilletas mojadas hasta la saturación como escatológico. Pero tienes razón da algo de repelús...

uma b. dijo...

Qué manera más enrevesada de justificar un taxi. Pero, ya puestos, debiste tomarte la tarde libre. El café sobre textiles siempre huele rarísimo.

dwalks dijo...

eres perversa y retorcida, uma, me has pillado, pedí el justificante del taxi y lo tengo ahí, latiendo en mi cartera sin atreverme a usarlo. y es cierto, qué raro huele el café impregnado. te ves obligado a ir enseñando tus manchas y a decir "que se me ha caído un café encima, chico" para que nadie piense que el olor mana de tu cuerpo.

Bo Peep dijo...

Pues sí que hemos abordado un temita delicado hoy, eh? Aunque convendrás conmigo que a mí me ha quedado más artístico, jajajajajaja.
Y encima he salido indemne. ;)

po dijo...

uff... pensaba desayunar un sandwich de nocilla pero se me han quitado las ganas.
Eso sí. Me acabo de reír un buen rato con tu post. Así da gusto empezar el día (aclaro: me he levantado hace dos horas y media, xD, que no me pase como la otra vez).

juyma dijo...

Bueno... sigues vivo.

Lucyinthesky dijo...

Me he reído tanto que casi se me cae también el café

Mordiscos de realidad dijo...

a mi no me parece tan grave, mas se perdio en Cuba, total solo era cafe. Ademas es muy escatologico, este post huele mal por culpa de tu compa de oficina.
No le cuentes esta batallita a tus nietos.

Shakti dijo...

Al menos no era un cortado, esos sí que apestan cuando se secan, puagh!Espero que tu madre sea mejor que yo sacando manchas que nunca debieron ocurrir... Bezoz! Y suerte con tu próximo café!!!

dwalks dijo...

shakti, creía que mi castellano era correcto. lo volveré a intentar: " ...Fui a la máquina y ordené vía botón un café cortado con dos puntitos de azúcar..." ;)

po, si quieres lavar tu imagen públicamente, quiero un comment diario a las seis de la mañana hasta agosto. yo quiero creerte, en serio.

mordiscos, la realidad es que ya he decidido que mis nietos conocerán esta historia con pelos y señales y supongo que la contarán en su blog, y yo les haré comentarios con ochenta años y ellos me comentarán en itwalks para que les suelte pasta.

_R_ dijo...

Cuando cuentas lo de tu compañero 'el ambientador' no he podido quitarme de la cabeza la imagen de madmax (3?) con la fábrica de metano y Tina Turner hecha una makarra.

camaleon dijo...

juas juas juas juas! muy buen blog, que risa! volveré, volveré... enhorabuena.

Un tipo raro dijo...

Joder, tio... no he podido parar de reir en diez minutos.

La verdad, vale la pena oirtelo contar que verlo "insitu".

otto dijo...

jajajajajjajaj!!

aun imagino los pelos de (los?) Qwalks erizándose a lo punky, con los ojos muy abiertos.. as the coffe dropped downto the fully papered office desk..

P.D: dos lagrimones por la mejilla derecha. (que es la no racional)

El angel azul dijo...

Y Qwalks lanzando un: - Uuuuyyyyyy..uuuffff..por poco...cerca! Sin preocuparse por ti lo más mínimo claro,que eso es otra, tu haciéndole fotos de família y él/ello/ellos pasando de tus problemas y de ti. Ay..,vida esta...

Shakti dijo...

Oops, es que en Barcelona se dice "cortado" a secas (las excusas de este tipo siempre funcionan :-P), así que es mi castellano el que es deficiente... La historia de mi vida, se me escapan los pequeños detalles. Un abrazo. Y oye... me encantan tus historias!!