jueves, diciembre 14, 2006

Ida y vuelta a Zaragó, con suceso

Hoy he tenido uno de esos viajes tan rollo que a veces tengo de ida y vuelta en el día, he ido a Zaragoza, tierra de Hans, de la Leona, de Astredu y de Iván Payá, y medio tierra de Mog y Elza, ahí es nada. Zaragó, definitivamente la ciudad bloguera del año en Itwalks (¿hay alguien más de allí?). El caso es que ahora tengo un montón de sueño porque hoy me he levantado a las 5.45 para llegar al AVE y he aparecido de nuevo por casa a las ocho (de la tarde, que el AVE va rápido pero no tanto).

El caso es que iba yo tan a gusto en el AVE, con la música puesta en las orejas y untando bien de mantequilla el bollo del desayuno, que ya se sabe que es lo mejor de cara a las Navidades, cuando de repente he visto por el rabillo del ojo como el tipo que estaba a mi altura, al otro lado del pasillo, ha dejado caer su periódico al suelo. Yo, que iba totalmente obsesionado con mi desayuno, en un principio he pensado "jo, que mala educación tiene la gente, se cansa de leer el periódico y lo tira ahí, con ese desprecio, en medido del pasillo...". Pero el caso es que no me he podido aguantar y le he mirado así de refilón a la cara, no sé por qué. Cuando se la he visto, he visto a un zombi. El tipo, un chico trajeado de unos treinta y cinco, tenía la mirada perdida y balanceaba levemente su cabeza, muy raro. Instintivamente, he bajado el volumen de mi iPod y he mirado a su compañero de asiento (venían juntos) que también había comenzado a mirarle un poco extrañado. Pues nada, en un momento se ha desencadenado todo. De repente, el chico-zombi ha empezado a ponerse rígido, a respirar fuerte, a poner los ojos en blanco y a hacer ruidos así "ggghhhnnaaghhhnnggg, ooooonnnggrrggggnnn, nnnngggggggjjjjjj", que yo no sé si los hacía con la garganta o con la nariz, pero daban muy mal rollo. Estaba teniendo un ataque epiléptico.

Yo me he puesto bastante nervioso por dentro, porque aquello iba a más y no sabía qué hacer, pero sí sabía lo que era aquello porque conozco gente que ha tenido estos ataques y me ha contado como son, o que me los ha contado de otra gente, y la verdad es que era clavadito a lo que me había imaginado. A todo esto, el chico cada vez se ponía más rígido, hacía más fuerte los ruidos y comenzaba a encorvar la espalda en el asiento como si se estuviera estirando como cuando tienes sueño, pero con las manos agarradas a los reposabrazos que yo creía que los arrancaba. Yo estaba literalmente acojonado, en diez segundos nada más, y su amigo estaba peor que yo, y sólo le decía "¿qué te pasa? ¿qué te pasa?". A mi me ha salido del alma llamar a la azafata, que andaba por el otro lado del vagón, y yo no sé por qué coño se me ha ocurrido gritarle "¡SEÑORITA! UN PASAJERO SE ENCUENTRA INDISPUESTO", que luego lo he pensado y ha sido bastante patético, pero bueno, también efectivo, porque ella se ha ido corriendo a llamar a alguien que supiera qué hacer en estos casos, que era lo que todos queríamos.

Entre tanto, alguien ha gritado en plan peli "¡qué no se trague la lengua!", que es una cosa que siempre me ha dado mucha angustia pensarla, y mira, ahí estaba yo en primera fila con una lengua a punto de ser engullida por su propio dueño. Su amigo, que el pobre estaba como un flan, ha hecho un intento por hacer algo por la lengua del chico, y en vez de meterle un trapo para que lo mordiera, o algo, que era lo que yo pensaba, sólo se le ha ocurrido apretarle los mofletes con una mano intentando que no cerrara las mandíbulas, así que menudo número, encima de que nuestro paciente ya daba mal rollo con los ruidos y los ojos en blanco, ahora le estábamos dejando con cara de monchito. Pero bueno, es que todo estaba siendo tan rápido que no nos salía otra cosa.

Yo, que era el pasajero desconocido más cercano, quería hacer algo pero no sabía qué, así que sólo se me ha ocurrido cogerle de una mano para sujetarle y que me la estrujara todo lo que quisiera, así estirando el brazo de lado a lado del pasillo, deseando desde lo más profundo de mi corazón que fuera el método secreto y no descubierto hasta ahora para curar la epilepsia, pero me parece que lo único que he conseguido es darle afecto en esos momentos tan duros para él y en estas fechas tan señaladas, porque el chico seguía con su movida y ya casi estaba haciendo el pino puente en su asiento, ante nuestros aterrorizados ojos.

(Llevo como veinte segundos de ataque nada más, que ya digo que todo pasaba muy rápido. Sigo:)

En esto que se ha empezado a acercar más gente, como dos personas, y hemos intentado ponerle derecho en su sitio y tenerle controlado para que no empezara a hostiarse vivo, pero qué duro se había puesto el tío, era imposible moverle, así que simplemente hemos procurado que no se nos fuera cambiando de asiento ni de fila dando botes, porque empezaba a tener convulsiones y era difícil tenerle quieto. Todo esto con su amigo ahí apretándole los mofletes para seguir intentando que no cerrara las mandíbulas, pero dejándole más feo que Picio, y yo dándole apoyo moral cogiéndole su mano con mi mano en plan superpoderes, qué cuadro, de verdad, reconozco que estaba un poco bloqueado, parecía un poco irreal todo.

Cuando se nos empezaba a ir un poco el tema de las manos, el chico de repente ha hecho "plop", ha vuelto en sí, y se nos ha quedado mirando con cara de alucinado. Ha dicho con una perfecta voz de presentador de telediario "¿qué pasa?". Y todos nos hemos quedado sin saber qué hacer, como si no fuera posible eso. Su amigo le ha dicho, para que no se pusiera nervioso "nada, nada, que te has mareado un poco" y él ha dicho que no "que sólo se había quedado un poco dormido". Era alucinante que no se hubiera enterado de nada. Todos los del vagón hemos ido poniéndonos bien en nuestro sitio otra vez, y él estaba como flipando, pero a mi me ha dado en la nariz que ya sabía lo que era, tampoco se le veía demasiado sorprendido luego... no sé. Ha empezado a llegar personal cualificado del tren a verle, luego un ATS, pero él decía que se encontraba perfectamente, así que poco a poco han ido dejándole tranquilo, aunque de vez en cuando se pasaba alguien a ver qué tal todo.

Luego, como yo estaba al lado de ellos, me he quedado poniendo un poco la oreja a ver qué era lo que le contaba su amigo, porque cuando se le ha pasado el susto ya le ha empezado a contar bien la historia y yo oía, aunque muy bajito y entre bisbiseos, como le imitaba los ruidos que había hecho durante el ataque y todo, y diciéndole cosas como "...bsssbssbbs... y tío, hacías así como nnggooo... oouugghnnngggh, así, como la niña del exorcista y ...bsssbbssbsbs", y descojonándose bastante para quitarle hierro, aunque el otro estaba con un corte encima brutal. Superafavor del amigo.

Yo he hecho el resto del viaje bastante nervioso por lo que había pasado y bastante intranquilo, porque el chico luego ha intentado dormir el resto del viaje y yo tenía un poco de cosa por si le volvía a pasar, pero al final no. También he pensado que por qué en las escuelas, en vez de tanta religión, anatomía de la danza, o alfarería birmana, no pondrán como asignatura obligatoria un buen curso de primeros auxilios, me he dado cuenta de lo básico y necesario que puede llegar a ser, igual que me dado cuenta de que hoy por hoy soy un inútil en estos casos y que me gustaría poner remedio. Tengo que hacerme uno en cuanto pueda, no puedo ir así por el mundo. Y vosotros tampoco.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues hombre yo creo que hubiese gritado algo así como: por dios azafata que se nos muere VUELA!!!

Soy algo peliculero...

oria dijo...

Siempre digo que mañolandia es la ciudad que se pronuncia en todas sus sílabas: ¡Zárágózá!

Sobre lo de los primeros auxilios, cuando me saqué el título de monitor me dieron uno y lo tengo en los pies, el no verte en la situación hace que los olvides...

Hans dijo...

¿Y ahora qué hago yo? ¿Me enfado horriblemente? ¿Cómo se te ocurre venir a Zaragotham, encrucijada de caminos, crisol de razas, y no llamar para comer? Ya dirás dónde te llevaron, a ver si mantuvieron el nivel, caramba... grrrrr.
(Y sí, súper a favor de unos buenos cursos de primeros auxilios). Grrrr...

Anónimo dijo...

La clase práctica del boca a boca me la pido uo!!!!

(y que alguien me diga como soportar un día laboral post-cena de empresa....)

mogkumo dijo...

qué bueno tú agarrándole la mano en plan "aguanta jorge aguanta".
Zárágózá es la ciudad del blog, pero Bilbado sin encambio es la ciudad del fotológ. Cuál será la ciudad del myspace? O de los espacios multiculturales?

Anónimo dijo...

yo habria llamado a Jack Shephard, que es lo que se hace en estos casos.

al-moon dijo...

Aquí sin cursillo no te dan el carnet de conducir. Un buen plan.

Por cierto, el boca a boca es para niveles avanzados. A nosotros nos hicieron practicar el boca a nariz que se ve que es más seguro.

er manué dijo...

Pasa algo así a mi lado y me cago por la pata abajo.
Eres mi heroe.

Anónimo dijo...

Ey!
Que Zaraguay también es mi tierra, aunque estoy "expatriada"... ays, qué ilusión, qué alboroto...
Y vaya mal rollo de viaje, no?

Tony Tornado dijo...

No he podido terminar de leer el post del mal rollo que me ha entrado...

te ves en cada una, tío...

mgm dijo...

a mi me pasa y me de la impresión me da otro yuyu igual o parecido.. uf, que mal trago (aunque eso de imaginarte dándole ánimos con la mano me da un poco de risa..) bueno, que ya se acaba el curre por hoy, buen finde!!

allende dijo...

pudo ser peor! a mi hermana le pasó en el metro. tenía a un chico sentado al lado que de repente se cayo totalmente rigído sobre mi hermana, con la cabeza sobre las piernas de ella, que se quedó tan blanca como él. la pobre no volvió en si hasta dos dias después.
vaya viajes!

quieta, leona dijo...

La proxima vez que te pase pidele a alguien que te ayude a tumbar a la victima en el suelo y sujetale la lengua con una cuchara, aunque este llena de la mermelada del bollo.

Anónimo dijo...

Nunca te acostarás sin saber algo más, y, a pesar de que, con casi total seguridad, no te volverá a pasar ( y para los demás, puede que quede en un " pues una vez lei que... ) como el saber no ocupa lugar:
http://familydoctor.org/e214.xml

Lo más triste del asunto es que me quedan 6 meses para terminar Medicina y quería poner las recomendaciones sacadas de mi coco, pero nada, oye, que hay un vacío: que ni viene en mis clases, libros, apuntes o similares...viva interné!

JOTA dijo...

eso solo les pasa a los que viajan con epilépticos al lado ;-P

En serio ya, te digo q no sabía la inconciencia del epiléptico de sus ataques y tienes razón, hay q ejercer presión: PRIMERIOS AUXILIOS vs RELIGIÓN vs ÉTICA y a los que nos hemos pasado de la edad, una repesca por favor(esta es de las cosas más serias que he dicho en mucho tiempo).

DavidMo dijo...

Bueno, esto parece un skecht de estos que hacen en cruz y raya... el AVE esta lleno de aventuras que vivir, esto lo deberían utilizar los señores publicitarios para atraer clientes...

MB dijo...

Abrirle las mandíbulas es lo mejor.En realidad es rarísimo que alguien se muerda la lengua Y se la trague, es muy frecuente que se muerda la lengua,pero eso en realidad tiene bastante fácil arreglo. Los ataques epilépticos son muy aparatosos pero no importantes, probablemente es epiléptico, había dormido poco ese día y por eso tuvo el ataque. Si es una crisis epiléptica como la que has contado lo NORMAL es que no recuerde nada. Lo único que hay que hacer es mantener la calma, abrirle la boca para que respire y procurar que no se golpee. Si es muy alto y pesado y está sentado es difícil que puedas tumbarlo en el suelo, en realidad da igual, porque ponerlo en el suelo no va a acortar el ataque, ni a mejorar su riego sanguíneo ni nada, lo que ocurre es que normalmente es más fácil conseguir que alguien no se golpee si ya está tumbado en el suelo. La gente suele ponerse muy nerviosa, de hecho creo que habéis reaccionado muy bien para no ser expertos.

Anónimo dijo...

Yo lo que creo que es verdaderamente destacable de toda la historia es el hecho de lo poco acostumbrados que estamos al contacto humano.
Es cierto, tardamos en reaccionar cuando un tipo se desploma a nuestro lado, nos da reparo cogerle la mano. Ni se nos pasa por la cabeza aflojarle la corbata o meterle la mano en la boca.
Yo también me quedo frío en esas situaciones y con la sensación agridulce de tengo que ayudar pero sin invadir su espacio vital. Que poco preparados para la vida!

dwalks dijo...

la verdad es que te sientes muy impotente cuanco quieres hacer algo útil y no sabes, y más con personas... te sientes un parásito de la sociedad. es inquietante pensar que vivimos rodeados de personas que no pueden hacer nada por nosotros y que encima les damos miedo cuando nos dan ataques.

hans, fui y volví en el día, y la comida también estaba acordada. me acordé de vosotros, pero entre que iba con gente y tal, no merecía la pena ni comentarlo porque no iba a pode ser. que fuera zaragoza fue anecdótico. el día que vaya con tiempo os doy un toque seguro

gracias mj, buena información, este blog cada día es más necesario para todo el mundo, tiene de todo!