miércoles, julio 14, 2004

Atentado

VIERNES 2 a.m.


Estoy con Uma B. , P. y A. en La Fábrica de Pan por segunda vez en la noche. Un par de horas antes, ya habíamos estado a solas A. y yo dando comienzo a nuestro viernes. Como siempre. Los cuatro debatimos animadamente acerca de las reacciones de los hombres cuando ven por primera vez, y por sorpresa, a una amiga de toda la vida haciendo top-less, aceptando por 'amiga de toda la vida' a cualquier chica que ya conozcas previamente al top-less en otras situaciones más... um... clásicas. Y qué bien, todos tenemos en la mano un gintonic riquísimo marca lafabricadepan, menos A. que no se ha pedido nada. Yo permanezco de pie, me encuentro cómodo con un brazo apoyado en la pared que nos ha tocado en el bar. La verdad es que en ningún momento me pregunto por qué está tan blanda, que lo está, aunque no puedo negar que desde el primer momento soy consciente de ello.

Sin más, la colilla de un cigarro impacta contra nuestra pared, soltando chispas con fuerza, y casi me da en la cabeza. No comprendemos qué ha pasado, únicamente sabemos que alguien nos ha tirado un cigarro y no nos ha dado por poco. Nos giramos hacia el supuesto origen de la colilla de destrucción masiva, confusos, y distingo entre la muchedumbre a una especie de Carmelo Gómez pero con patillas y sin afeitar mascullándome algo que no logro entender, pero tampoco me hace falta porque su lenguaje corporal es de gran ayuda. Está muy cabreado con nosotros.

No nos da tiempo a sacar conclusiones del suceso porque un amigo de Carmelo Gómez 2.0, en plan conciliador, ya se ha acercado a nosotros para darnos su versión de los hechos. Resulta que el tipo que nos ha lanzado la colilla es pintor de cuadros. Resulta que tiene uno tamaño XXL expuesto en el bar. Resulta que el cuadro ES la pared en la que yo estaba apoyado. Resulta que me había estado observando todo el tiempo mientras yo me bebía mi gintonic con una mano hundida en su obra.

Pese al huevo que, por presión, he conseguido perpetuar en el cuadro (lo estuvimos admirando y comentando después) y pese al marrón que se está comiendo el amigo de C.G. 2.0, no le damos la razón en ningún momento. Que no son formas hombre. Que no. Indignados, le tratamos de convencer de que entre lo que ha hecho su amigo e inmolarse no hay demasiadas diferencias. Empieza a dudar de sus argumentos. Además, P., que también es pintor, se pregunta indignado y en voz alta que cómo es posible que el propio pintor del cuadro haya intentado evitar la destrucción del mismo a cigarrazos, ya que la colilla ha impactado de lleno en él. El representante de Carmelo ya no tiene más palabras y nosotros nos gustamos de verdad en nuestro papel de agredidos y con esa tortilla dada la vuelta.

Aún no sé cómo, el tipo se marchó casi pidiéndonos disculpas. Y eso que tenía razón y el huevo sigue ahí.

Educación señores, con eso cambia todo. Lo intentaré tener en cuenta cuando me toque estar al otro lado.

2 comentarios:

uma b. dijo...

Amosaver, el cuadro ese lleva en La Fábrica de Pan la misma vida y además, señores, Es Un Cuadro En La Fábrica De Pan. Si no quieres que le pase nada al liencito, te lo colocas en casa, en la de tu mamá o bien te lo curras para que te lo planten en el Sofidou. Esquedeverdad.

dwalks dijo...

lo más curioso de todo es que ni siquiera cruzamos media palabra con él, a pesar de la situación. tiene un buen manager.