miércoles, junio 16, 2004

Mi ventana

Mi puesto de trabajo está junto a una ventana, una más en un sexto piso de una calle céntrica de Madrid. Esto es lo que me ofrece:

Las dos antenas verdes de las torres de la Plaza de Colón, pero sólo un lateral de una de ellas (300 m)

El ático en el que yo debería vivir. Tiene una parte cubierta que, al estar acristalada, deja ver en su interior un ventilador girando en lo que debe ser la cocina. Los tonos blancos de los muebles, sumados a la nevera y un escurridor de platos fortalecen esta teoría (30 m)

Una grúa amarilla junto a su respectivo edificio en construcción. Tiene pajaritos posados por todas partes. Llevamos viendo desde antes de Navidad cómo los obreros pasean a sus anchas por andamios inestables, tejados con tejas sueltas y partes a medio construir que parecen decir "pisa aquí, verás que risa". Mejor no mirarles, porque no llevan más equipo de seguridad que unas botas gastadas y mucha confianza en su equilibrio. También les hemos visto comer a diario los bocadillos más provocadores de Madrid, a eso de las dos del mediodía, cuando el hambre empieza a doler y la saliva a fluir ante la más mínima excusa, y reconozco que en esas ocasiones he deseado ver cómo el edificio se venía abajo con todos ellos zampando a dos carrillos (50 m)

Un buen trozo de cielo

Y el hotel Centro Colón a lo lejos, con 9 de sus grandes letras setenteras en lo alto. El resto están ocultas tras las chimeneas. Al verlas desde detrás, lo que debería leerse como "..NTRO COLON", se convierte en un "NOLOC OTRN..", que resulta bastante frustrante porque es una lástima que esas letras invertidas no tengan ningún significado oculto al leerlas de ese modo. Tampoco creo que suenen bien al pronunciarlas en ningún idioma (¿500 m?)

1 comentario:

Mud dijo...

Son bonitas vistas comparadas con las que tendrán algunos y peores que algunas que tendrán otros, pero... procura que ABP no descubra en qué inviertes tu tiempo de trabajo ya que podrás emprezar a ver unas letras invertidas MENI, que tampoco así significan nada, pero sí al colocar a I al inicio. Hasta yo me sorpresdo de lo sembrado que estoy hoy.