El otro día en Altea, Agr les contó a todos durante la cena que yo por las noches, cuando duermo, hablo como una portera. Esto venía a cuento porque durante los días que pasamos juntos en Getxo, por lo visto, una noche le solté un discurso incoherente que le dejó bastante sorprendido, pero como no entendió nada, pues se dio la vuelta y siguió durmiendo, dejándome solo con mi ponencia onírica. Lo mío con el sueño comienza a ser preocupante, primero porque viene ya de lejos, y luego porque tengo un repertorio de conductas inconscientes tan amplio que me desasosiego al pensar de lo que puedo llegar a ser capaz mientras estoy sobando.
Hoy ha vuelto a suceder.
Me he despertado y lo primero que he hecho ha sido ir a la ducha sin desayunar siquiera porque estaba seguro de que me había dormido y llegaría tarde al trabajo. Ni me lo he pensado. Me he duchado y cuando me iba a afeitar me ha sorprendido la poca barba que tenía. ¡Plop! Ahí se ha establecido mi conexión con el mundo de los lúcidos, y es cuando he caído en que en realidad lo que había ocurrido es que me había levantado de la siesta medio sobado a las cinco y media de la tarde y al ver tanta luz he pensado que me había dormido por la mañana. El problema es que me quedo en un estado medio despierto medio dormido que me hace dar por ciertas situaciones ilógicas como las de esta tarde. Ni siquiera he caído que mi madre estaba viendo la tele en el salón o que hacía un calor como el que hacía esta tarde. Yo a mi bola porque he visto superclaro que tenía que ir a currar, que me había dormido y que mi objetivo era ducharme sin perder ni un segundo... Genial, yo dispuesto a ir al trabajo por segunda vez en el mismo día y mi subconsciente diciendo que le parece perfecto, que adelante, que me duche...
Si miro hacia atrás en el tiempo no me es dificil encontrar en mi historial versiones matutinas de más de lo mismo. Me acuerdo que en tercero de BUP encadené una racha delirante que empezó un día cualquiera de invierno en el que me levanté para ir al colegio como cada día, desayuné mis crispis, me duché, me lavé los dientes, me engominé y me eché la colonia preferida de la tía que me molaba, me puse mi uniforme y, cuando estaba metiendo los libros en la mochila apareció mi padre sin sus gafas y con lo ojos inyectados en sangre por el sueño preguntándome en pijama que qué cojones hacía vestido a las tres y media de la mañana. ¡Plop! Sólo en ese momento caí en la cuenta y recuerdo que me quedé bastante sorprendido, miré el reloj, miré a mi padre le dije que no entendía nada, que estaba convencido de que era la hora. Me volví a poner el pijama y me volví a la cama con la gomina y perfumado. Lo peor es que en los dos meses siguientes me tuvo que volver a sacar un par de veces de la ducha por el mismo motivo. Yo ahí, tan pancho, lavándome la cabeza a las dos de la mañana y mi padre sin las gafas pegando porrazos en la puerta del baño... mataría porque alguien lo hubiera grabado.
A veces pasan otrs cosas. De repente se ve que me levanto y me parece completamente coherente salir de mi habitación, abrir la puerta de la calle y meter el felpudo en casa. Y ahí lo dejo hasta que mi madre, que es la primera que se levanta, lo ve y lo saca fuera otra vez. Qué cosas. Me gustaría poder decir que no soy sonámbulo, porque soy consciente de lo que hago y me acuerdo después de todo, controlo ms acciones y las recuerdo perfectamente al día siguiente, pero cuando hago ¡plop! y reacciono, simplemente no entiendo como no me había dado cuenta de la absurdez de mis actos. Tienen tanta lógica cuando los pongo en práctica que me quedo un rato aturdido al volver a la realidad.
Eso cuando reacciono, porque más de una mañana me he encontrado con el mando de la tele y del Madritel entre mis sábanas, lo que sin duda quiere decir que en algún momento de la noche me fui tranquilamente al salón, los cogí y me los llevé a la cama sin darle más vueltas. El caso es que luego lo recuerdo cuando lo pienso, recuerdo mi camino al salón y mi vuelta al dormitorio como el que recuerda difusamente que en algún momento de la noche hizo un pis o fue a beber agua. Tan simple como eso. También dispongo de una amplia gama de frases célebres dirigidas a JWalks, como por ejemplo "el mundo es una cremallera" o "haz el favor de apagar los champiñones", entre otras, en algunos casos en los que me he levantado muy dormido y me lo he encontrado demasiado pronto en la cocina o en el baño. El a estas alturas ni se inmuta, se me queda mirando con cara divertida, yo le miro también hasta que me doy cuenta del sinsentido y se acabó, cada uno a lo suyo. No es muy frecuente pero tampoco es raro.
Otro clásico es el de las figuritas que tengo en la pared de mi cama. Son unas figuras que a Kurt le parecen horribles y que mis padres compraron en Brasil allá por los setenta. Cuando se cansaron de ellas y las guardaron, yo decidí (tendría unos quince años) recuperarlas y ponerlas en mi habitación, que estaba un poco sosa porque había quitado y tirado todos mis posters tras haber pintado la casa. Las puse hace catorce años y ahí siguen, ahí siguen y seguirán hasta que me vaya, Kurt.
Digamos que la configuración tradicional de las figuritas es ésta:

Pues resulta que cuando me levanto por la mañana, es una incógnita la disposición de mis músicos brasileños, porque ya me he encontrado de todo.
Caso A: Descuelgo uno y lo dejo por ahí o duermo con él

Caso B: Me trono mucho y los quito todos

Caso C: Decido ser creativo y permuto sus posiciones.

Esto me da un poco de cosa porque es el único caso en el que no me acuerdo de haberlo hecho cuando despierto a la mañana siguiente...
Para los anales de la historia quedará aquel día en el que durmiendo en la casa de Chs en un pueblo de Ávila, su madre me intentó despertar poniéndome dulcemente su mano sobre mi mejilla y susurrándome que ya era la hora, y yo, efectivamente, me desperté, me incorporé, la miré a los ojos y le dije muy serio y muy borde "te quires callar de una vez, coño". A la décima de segundo de pronunciar estas palabras hice ¡plop! y quise morirme. Creo que le pedí perdón cien millones de veces. Menos mal que se dio cuenta y se lo tomó a bien porque creo que ha sido una de las situaciones más embarazosas que he vivido desde que nací... Chs, que dormía a mi lado y ya conocía mis desviaciones relativas al sueño, se descojonaba y se sigue descojonando cuando se acuerda.
Últimamente, y me refiero a los últimos cinco años o así, creo que cada vez hago menos cosas raras por las noches, cambios de figuras brasileñas y charletas aparte, que siguen siendo clásicos, pero creo que tener el control de esto es algo que está tan fuera del alcance de mi mano que supongo que deberé acostumbrarme a vivir con ello. La parte buena que tiene es que por lo visto soy muy tranquilo, no me pongo ni agresivo ni nada y los que me han visto en acción dicen que no doy mal rollo cuando les hablo por la noche ni cuando hago mis performances. Y si no que se lo digan a Would cuando nos fuimos a Barcelona (ver comentarios).
Um! Creo que tengo que hablar con Nepomuk para que me de datos sobre los médicos que le han hurgado en la cabeza, que puede que me tengan que meter mano a mi también o algo, aunque de momento me limitaré a alegrarme de su regreso.