Empieza el buen tiempo y eso suele ser sinónimo de que empiezo a viajar. En esta ocasión me toca ir a Alemaña, a Colonia. Estaré cuatro días, desde el lunes hasta el jueves en uno de esos eventos con mucha gente de muchos países en los que alternaré fases de profundo sueño con momentos de estrés por tener que hablar en inglés delante mucha gente que muerde, o por ver en una bandeja el último canapé de los que me gustan y no saber si seré yo quien se lo coma.
Colonia me motiva regular, aunque nunca he ido ahí, pero ya he estado varias veces en Alemania y no creo que me sorprenda mucho. Sé que tiene una catedral que te caes de culo y que pasa el Rhin por allí, pero poco más. Supongo que tendrá su casco histórico bonito y pulcro y que comeré mucha salchicha con papas. Esto no quiere decir que no me apetezca ni que no me lo vaya a pasar bien, simplemente voy como quien va a Tudela, que cuando llegues ya verás lo que haces.
Me acuerdo de mi primer viaje por trabajo, solo. Fue a Liubliana, Eslovenia, y parecía que me iba a la guerra (¿esto lo he contado ya?). Bueno, el caso es que me tiré un mes acojonado preparando el viaje que yo creo que cuando llegué allí podía haberme hecho taxista, me sabía la ciudad de memoria. También llevé mil copias de mis claves de las tarjetas por si se me perdían, teléfonos de cualquier servicio de urgencia (entre ellos el de una sastrería, por si perdía la maleta y me quedaba sin trajes) y muchas medicinas, no fuera que me pusiera malísimo y no pudiera ni abrir la boca para decir lo que me pasaba. Lo de llevar Fortasec fue una novatada. También me cultivé en la historia del país y en el conflicto de los Balcanes, donde aprendí que a los eslovenos no les gustaba hablar de ello, así que ya ves tú para lo que me valió. Actualmente, a veces me asusto de lo poco que me informo del sitio al que me toca ir, no es raro que el día antes dude acerca de dónde me toca viajar y tenga que mirar el billete de avión para comprobarlo. Ay, vamos madurando, nos hacemos viejos y rancios. Echo un poco de menos aquellas emociones, aquellas sensaciones pop.
Bueno, que esto es un rollo. Intentaré actualizar desde allí, con la crónica del viaje, con fotos y todo eso con lo que mato el tiempo cuando ando por ahí. Hasta entonces, dejo una lista con las cosas que todavía me gustan de viajar a sitios extranjeros, en este caso por por trabajo:
- Que la bebidas y las bolsas de patatas, chocolatinas y demás mandangas que nos dan, tengan nombres raros. Me apetecen todas muchísimo.
- Entrar en la habitación del hotel. Amigos, viajar por trabajo te permite acceder a hoteles estupendos y ese momento de "a ver qué tal la habitación" a mi me hace mucha ilusión.
- Desayuno buffet. Superfan de desayunar salado, pero mi vida sólo me permite tomar un café bebido por la mañana. En los viajes me desquito y llego a resultar asqueroso, empezando por los huevos revueltos, que yo no sé cuantos me puedo comer, pero más de los recomendables seguro.
- Los tours que nos hace la organización del país anfitrión. Siempre cogen un día de la reunión y, suelen incluir cena en sitio fetén y un evento que suele estar bien. En esta ocasión me parece que es una vuelta en barco por el Rhin. No sé, igual es un aburrimiento, pero así ahora no me parece mal.
- El día que no hacemos nada después de trabajar. El primer día de reunión, suelen dejar la tarde libre a la gente para que haga lo que buenamente le apetezca. La gente es muy sosa, aparte de bastante mayor que yo, y suelen ir a cenar y luego se chuzan un poco. Yo suelo cogerme y darme una vuelta a mi bola, o con alguien que me caiga bien, para conocer el centro de la ciudad. Esto me encanta.
- Que me llame todo el mundo Mr. Walks. En mi otra vida debí ser un cacique, o un señorito, porque se me hincha el pecho que se me salta el botón de la camisa. Que va, que, va... lo que pasa es que se me hace muy gracioso.
- Hacer horario europeo. Yo soy el primero en estar muy de acuerdo con el horario español, pero por eso precisamente agradezco unos días de comer a las doce y media, cenar a las ocho y esas cosas. De verdad que funcionas mejor, tienes menos hambre, descansas mejor, cunde el día, cagas mejor... A mi unos días al año me parece bien, eso sí, es un poco de abuelo.
- Que mis colegas extranjeros me cuenten cosas de sus países. Estamos unos cuantos y unas cuantas allí juntos y alejados de nuestro entorno habitual durante unos días, compartiendo todo el tiempo, nos conocemos desde hace años (algunos, otros van llegando nuevos, como yo llegué en mi día) y quieras que no vas cogiendo confianza. Al final las conversaciones de las comidas y cenas se montan en torno a un tema que saca cualquiera, y todos damos nuestro punto de vista nacional, normalmente empezando por, por ejemplo, "ah, qué curiosa esa tradición de noruega", para que luego, por ejemplo el polaco, haga una aportación tipo "pues en polonia hay un pueblo en el que se comen los cojones de los burros para que no se te caiga el pelo y mi abuelo se comió catorce y, nada, calvo toda su vida como el coño de una tonta, qué mal, y blablabla..." y así todos.
- El regalito que nos dan en la reunión. Esto tiene un cierto nivel y no es como en las bodas, que te dan un alfilerero de fieltro con forma de tortuga, o un CD con sus canciones especiales en plan Titanic y cosas de éstas. No, aquí te dan un regalo bastante chulo, como un despertador de diseño, un libro decente de fotografías de la ciudad, un juego universal de adaptadores de enchufes (utilísimo, en serio)... están bien. Tengo mucha ansiedad por saber qué toca este año.
- Aprenderme palabrejas. Tengo una tendencia innata para aprenderme para siempre las cinco primeras palabras que leo o escucho en un idioma que no conozco, y no ser capaz de seguir haciéndolo después, aunque sean más sencillas las siguientes. Es preferible que sean "gracias", "por favor", "hola" o "¿el baño?" porque si son "solapa", "bocacalle" o "coliflor", mi capacidad de interacción con la población oriunda, sería más (si cabe) limitada. Luego vuelvo a España y me paso una semana diciéndolas para todo, hasta que canso a la gente y ya vuelvo 100% a mi idioma materno.
- Y sobre todo, la sensación de conocer mundo, de ir poniendo una crucecita más en el mapamundi. Muy paleto, ya, pero a mi me mola.
viernes, abril 28, 2006
Coloña
miércoles, abril 26, 2006
La clavícula de Elliot y mis lesiones en general
lunes, abril 24, 2006
Sábado: LCA + Glam Street
El sábado quedé con Kurt para ir al concierto de La Casa Azul por segunda vez en menos de un mes, en esta ocasión en la sala el Sol. Antes, nos cenamos unos noodles en el Circus y nos tomamos los postres en el Starbucks que han puesto ahora en el antiguo Stars, un garito que todo el mundo conocía pero que a nadie le gustaba realmente, que yo sepa, así que nada, los Starbucks continúan con su silenciosa invasión sin que nadie parezca sentirlo. Yo, un café con leche, Kurt un frapuchino gigante petado de nata y vainilla, que Kurt para estas cosas es muy desmedido y necesita de sus engrudos para quedarse medio bien. Subimos por Gran Vía chuperreteando los cafés por el agujero del vaso, y quedamos en el McDonald´s de Montera con Becaria, una amiga mía pija que siempre me pide que le ponga música "de esa" cuando viene conmigo en el coche, y que ya se apuntó en su día a lo de Chico y Chica y flipó, así que ahora me tiene como referencia para hacer cosas raras, como ella dice, que es muy pija pero nos da igual, es un planazo de tía para salir. La verdad es que aceptó mi oferta de ir a ver LCA sin pensárselo dos veces, qué tontos mis otros amigos, a todos les ofrecí ir porque teníamos una entrada de sobra y todos poniéndome caras raras sin conocer al grupo siquiera. Al final mira, me tuve que llevar a una orihunda de Serrano con las perlas en las orejas a ver el concierto y vive dios que le encantó. Si es que es cuestión de actitud, la chica es repija y me llevaba unos azules claritos y unos zapatos de ante que mira, pero cantó las canciones que se sabía y, al segundo estribillo ya se ponía a medio cantar las canciones que no se sabía, y ya ahí como todos. A Ann O'nadada le llamó mucho la atención y vino a decírmelo en cuanto acabó el concierto "¿y esa pija amiga tuya? que mira que yo he visto pijas y esta es de manual...". Serás elitista Ann... Becaria mola y punto.
Nos quedamos un poco atrás viendo el concierto porque estos popis se acoplan muy bien entre ellos, haciendo estructuras moleculares muy compactas de unos seis u ocho, y dejan pocos huecos libres. Además, como entre Kurt, Becaria y yo hacíamos una media de 1'85 de estatura, no estaba la cosa como para ponerte delante de unos de éstos a que te tiraran chapas, diademas y corbatitas para que te quitaras de enmedio. En el fondo El Sol es una sala pequeña y aún estando atrás estás cerca igual. Por ahí vimos a Mogkumo, Astredu y a un amigo que tienen de rizos que es muy el plan y me cae muy bien y que no sé como se llama, la verdad. También andaba por ahí Telecine, pero a él le conocí al final de la noche. Por supuesto, hicieron acto de presencia el señor Ann O'nadada, el señor Flat Eric, Claudio y alguno más que conozco de vista. Me faltó conocer a la mujer Tirita, que sé que estaba allí pero no vi factible encontrarla porque, entre otras cosas, no la he visto en mi vida y aquello estaba muy lleno.
El concierto fenomenal, la gente totalmente enganchada y un nivel de conocimiento de las letras mejor que el propio cantante en algunas ocasiones. Yo me lo canté de arriba a abajo. La verdad es que me da un poco de pereza comentar el concierto, como siempre que hay un evento de éstos que ya comentan otros, así que buscad los blogs de estos tipos que ellos lo explican muy bien.
Después nos enganchamos un rato con Agr y una algo borracha Elza con otra amiga, que decían de ir a El Sol. A nosotros no nos apetecía meternos otra vez ahí, que acabábamos de salir, y nos cogimos a Agr y fuimos al Glam Street, el bar que acaba de abrir Tamara/Ambar/Yurena. Fuimos y allí estaba ella recibiendo a los fans, con la madre y con el padre por ahí también metidos, que se habían puesto como para una boda. A mi esta mujer&entorno nunca me ha hecho demasiada gracia ni le he visto la ironía, me ha dado más pena y vergüenza ajena que otra cosa, pero tengo que reconocer que vivimos momentos impagables, con la señora Seisdedos recogiendo abrigos de la gente que había por el suelo para ponerlos bien en una silla, y con el padre por ahí dando vueltas por el bar con su chaqueta cruzada de botones dorados en plan "¿qué he hecho yo mal en esta vida para estar ahora aquí?". La música, muy chula, nada de petardeo (que casi era lo que nos esperábamos ya que íbamos) y poca gente, aunque me da a mi que en dos días ni se va a poder entrar ahí. La verdad es que el bar está a medio terminar todavía, con focos sin bombilla y los cables pelados, y un olor a pintura en el baño que no era normal, pero bueno, nos reímos mucho, que era a lo que íbamos. Recuerdo que hicimos el ridículo bastante cuando vimos que un tipo estaba dando camisetas en el bar. Fuimos corriendo hasta él para que nos diera la nuestra pensando en que serían con la publicidad del bar y en una edición limitada. Al final eran de una promoción de Cacique y encima eran negras, así que ni nos la pudo firmar. Creo que se han quedado en el maletero del coche de Agr.
jueves, abril 20, 2006
Su bonsái
No sé si os acordáis de que cuando estuve en China me regalaron un bonsái. Bueno, un bonsái y un pijama, según el chino que me lo dio, porque luego cuando me lo puse era batín de seda que al final se lo he dado a mi madre, que a ella le encanta y, además, a mi me hace pinta de putero y eso hace gracia un rato, pero luego cansa. El caso es que el bonsái llegó a España embalado en una caja que yo facturé como si fuera una maleta más. A mi me daba igual que llegase o que no, a ver, quería que llegara pero fue un poco marrón que me lo regalaran porque un bonsái es pequeño pero no tanto. Al final llegó muy pancho con el resto de las maletas y me lo llevé a casa, lo puse en una estantería del salón, vacilé una semana a todo el mundo de mi bonsái y a partir de entonces prácticamente me olvidé de él.
El relevo lo tomó mi padre, que no sé por qué se encariñó del bonsái y asumió su tutela. Lo que pasa es que mi padre es un poco así, más listo que nadie y tal, y, en vez de consultar libros o páginas web de bonsáis, con eso que él es de pueblo y sabe mucho de naturaleza, decidió que él sabía más que nadie de bonsáis y que, con su sentido común y sus teorías autodidactas, el bonsái estaría perfectamente cuidado. Así, estimó conveniente que había que sacarlo por el día a la ventana, basándose en que como un bonsái es un árbol y los árboles están en el campo, pues le venía fenomenal estar en contacto con el exterior, como los perros. Pues nada, con el bonsái a la ventana todas las mañanas a que le diera el fresco y claro, alguna vez se le olvidaba meterlo por la noche y ahí se quedaba en noches heladas de enero y febrero, cuando no aparecía encharcado o medio caído por alguna noche de tormenta de estas que hubo. Recuerdo que el enésimo día que se nos quedó el arbolito fuera, mientras le quitábamos la escarcha por la mañana mientras desayunábamos, le dije que así se nos iba a morir. El me contestó "no conozco ningún árbol que se haya muerto por pasar la noche al raso". Pues nada.
También le pareció bien a mi padre que para regar el bonsái había que ponerlo, con su maceta, metido en un barreño mayor para poder echar una base de agua y que así el bonsái la fuera chupando por los agujeritos que tenía la maceta por abajo. Le pregunté a mi padre si estaba seguro de que eso era así y, en un alarde de ironía y autocrítica, me dijo que si lo prefería lo podíamos regar con la manguera como a los membrillos de la casa de la sierra. Ni siquiera cuando mi hermano Jwalks llegó un día diciendo que uno de su máster que tiene un bonsái le había dicho que, de toda la vida, a los bonsáis había que regarlos directamente por arriba recapacitó. Nada, cada dos o tres días, el bonsái al barreño azul a beber. Eso por no decir que en ese barreñito es donde normalmente guardamos los trapos para limpiar los cristales, así que el bonsái seguramente se habrá metido unos porcentajes de cristasol que yo no sé como no ha mutado y se ha convertido en una higuera o algo.
Más cosas. El bonsái venía ya con unos alambres que le había ido poniendo el chino que lo crió enrollados por su tronco y sus ramas, y que le habían ayudado a tener una forma derecha y redondita desde su nacimiento. A mi padre un día se le puso en la punta del pepino que aquello era una aberración y que el bonsái sufría, así que agarró unos alicates y le quitó todos los alambres. Yo le dije que miles de años de cultura milenaria china a lo mejor tenían más razón que él, pero ni caso, dijo que le daba igual y que su bonsái (el bonsái pasó a ser propiedad de mi padre en algún momento que me perdí) podía crecer en la dirección que le diera la gana y que no iba a estar oprimido. Todo esto lo discutimos con los alambres ya quitados y hechos una pelota al lado del bonsái, al que se le notaban todas las marcas de los arrollamientos y se había quedado feísimo.
Hace un mes, el bonsái, que era como una especie de pino abulense en pequeño, pasó de tener un bonito color verde a poner se marrón, y también se le empezaron a caer muchas hojas. Además, le pasabas la mano por las hojas y, en vez de estar fresco y mullidito, crujía un poco y raspaba. Le dije a mi padre que si se había fijado y, casi sin darle importancia, me dijo que normal, que los árboles de hoja perenne, también sueltan hojas porque tienen que renovarlas. Yo le dije que veía el bonsái como marrón y muy reseco, y su respuesta fue que (no la olvidaré) "este bonsái tiene mejor salud que tú y yo juntos". Y se lo llevó a la ventana a que respirara.
Ayer llegué a casa y mi padre me dijo que me fijara en el bonsái, que estaba muy mustio. La verdad es que daba un poco de pena porque parecía un matojo de pueblo en agosto. Yo lo miré pero no dije nada porque a estas alturas de la película ya me había acostumbrado a que si mi padre decidía que había que darle lentejas al bonsái, pues lentejas, que todo el mundo sabe que tienen mucho hierro. Mi padre dijo que claro, que "no se puede sacar a un árbol de China y traerlo a España como si nada porque el impacto ambiental es tan grande que no se adaptan y se mueren".
Creo que le voy a practicar la eutanasia ya de una vez. Al bonsái, digo.
martes, abril 18, 2006
Collateral
miércoles, abril 12, 2006
Una fiesta, mi Semana Santa y un flashback
lunes, abril 10, 2006
Plastidepics
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Aquí dejé el disparador automático para que la cámara hiciese fotos a su bola, con la intención de plasmar momentos espontaneos. Éste, concretamente, no sé si corresponde a nuestros habituales ejercicios de estiramientos coreografiados para que no se nos suba la bola del gemelo en los conciertos o a que simplemente estábamos descansando un rato. El tunning de mi cara es lamentable porque lo he hecho con el efecto spray del paint, a falta de una herramienta más sofisticada, pero es que en todas se nos veía mucho la cara y yo no me dejo en el blog, ya lo sabéis.
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Siempre había soñado con hacer esto, correr sin cabeza hacia El Pilar por la calle Alfonso asustando a los niños y a las viejas. Super recomendable. Mi estilismo de camisa atada a la cintura no era un homenaje a las faldas de Genís, simplemente tenía calor.
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Momento curioso-siniestro de dos gemelas clónicas hasta en la ropa sacándose fotos en la plaza de El Pilar. Muy raro todo, pero me ponían un poco.
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Nosoträsh. Muy bien, muy tranquilitas, ya sabéis, buen rollo, algo descuidadas con el show, pero cantando bien. Yo las disfuté mucho, sin agobios de gente, con una cerveza y sin prisa por que acabaran. Muy cercanas. Me caen muy bien.
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Garzón. Salvo momentos puntuales, y alguna cancíón muy pegadiza, no me llamaron mucho, aunque reconozco que no los controlaba. Tampoco se me hicieron pesados.
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Aquí fui a hacer una foto con el antiojosrojos y como el flash se pone que sale que no sale y luego vuelve a salir, pues retiré la cámara antes de tiempo y saltó el flash cuando pensaba que ya había hecho la foto. Total, que me salieron unos popis aleatorios por ahí que, bueno, quedaron graciosos con sus colorines y sus diademas. Por cierto, hablando de popis ¿por qué son tan pequeños?
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Nos fuimos de Zaragoza con muy buenas sensaciones y reafirmados en nustra idea de que estos planes de fin de semana de provincia + evento son chulísimos. Hemos conocido un poco Zaragoza, hemos comido bien (no en todas las ocasiones, como me hubiera gustado contarle a Hans y a la Leona, que nos hicieron una guía cinco estrellas, pero bueno, lo hemos intentado), hemos visto a los grupos que nos gustan en directo, hemos conocido gente maja y nos hemos reído mucho.
Como despedida, esta emotiva y femenina pose de Kurt frente al Ebro, emulando a la muchacha en la ventana de Dalí.
viernes, abril 07, 2006
Cambio de Plastideplanes
miércoles, abril 05, 2006
Cordobajón
Hoy he tenido que ir a Córdoba a trabajar y ya me estoy volviendo en el AVE, estoy escribiendo en el tren. La verdad es que pretendía dormir un rato, pero me ha tocado al lado de la puerta del vagón y yo no sé qué hace la gente entrando y saliendo todo el rato, pero imposible echar una cabezada. He decidido pasar de dormir y trabajar un poco. He encendido el ordenador y lo siguiente que sé es que estoy escribiendo un post. Se nota que la treintena me ha hecho madurar.
La cosa es que hoy he madrugado lo indecible porque tenía que ir a hacer unas cosas de trabajo a Córdoba, en un sitio que en principio era normal, como otro cualquiera, pero al final todo ha acabado resultando un poco siniestro. Un coche muy viejo me esperaba en la estación y el conductor me esperaba fuera con un papel en la mano con mi nombre mal escrito. Hemos ido a las afueras de Córdoba y, como conclusión, lo que básicamente ha sucedido ha sido que, sin ninguna prueba en mi mano, en algunos momentos he llegado a estar convencido de que me iban a meter en ácido o apuñalar por la espalda con tal de que no saliera de allí y contara al mundo que existían. Gente rara en un sitio raro, silencios interminables, caras de huevo continuas ante mis cada vez menos convencidas palabras, y conversaciones entre mis interlocutores inaudibles para mis oídos y delante de mis narices, incluso señas privadas. Muy mal rollo, me sentía como si me hubiera metido en casa de alguien que no me esperaba. Y eso que no tenían ningún problema conmigo… al final he tenido suerte y no he encontrado los cadáveres escondidos o el laboratorio de plutonio, así que me he podido ir vivo.
Luego nos hemos ido a comer los tres callados en un coche y hemos comido callados en un restaurante de menú del día que estaba vacío. Al principio me daba un poco de apuro, pero luego ya me he acostumbrado y me he comido un lenguado pensando en qué iba a hacer en Semana Santa, que no tengo plan, ningún problema. Nos hemos tomado un café callados y nadie ha propuesto poner fin a la comida, simplemente nos hemos levantado y nos hemos ido.
Me he despedido sin demasiadas lágrimas de emoción y he llegado al AVE justo a tiempo para cambiar mi billete de vuelta por el del tren anterior al mío, qué bien, como me gustan los adelantos, y más con las ganas que tenía de huir de Córdoba. Con la euforia del momento, me he sentado y no me he dado cuenta de que estaban sirviendo la comida del tren, así que he aceptado mi bandeja pensando que era la merienda. Cuando he destapado las bandejitas, me he encontrado con un pollo con pisto y verduritas, y con una ensalada de pasta, así que he comido otra vez. Me sentía un poco gordo, pero no demasiado. Además, lo otro no ha sido una comida, ha sido una tortura. Me lo tomo como que el mundo ha sido justo conmigo y me ha dado otra oportunidad.
Además:
1) Putos olivos… si antes lo digo antes me toca (ver post de ayer). Vengo así
Con lo alérgico que soy, no había caído en que Córdoba está lleno, vengo fatal de la reacción que me ha dado, con las velas colgando, el taxista me ha dicho que a mucha gente le pasa y que van con mascarilla por la calle. Igual me tengo que hacer con una.
2) He visto un poco las casas de los del ayuntamiento de Marbella por la tele, que fuerte, con el Miró ahí en el baño.
martes, abril 04, 2006
Oh, no
Todos los años lo mismo y todos los años me pilla desprevenido. Hoy volvía a casa y hacía mucho viento. La verdad es que iba pensando, más que nada, en cómo estaría el metro, que hay huelga de metro y se pone eso de petado que no es normal. Esta mañana he llevado debajo del sobaco durante cinco estaciones a una señora que no conocía de nada, y eso es violento. Aunque más violento sería para la señora, que iba literalmente a merced de los frenazos y acelerones del vagón porque no se podía agarrar a nada. Yo la intentaba ayudar a mantener el equilbrio haciendo tope con mi cadera, pero un par de veces se me ha ido de narices contra la espalda de un chico que pasaba bastante de todo e incluso leía el periódico. La señora decía "jesús" cada vez que se piraba por ahí, y así se ha pasado el viaje, con los labios haciendo una "o" permanente.
Pues a lo que iba, que hacía mucho viento y de repente me he dado cuenta de que ya hay polen porque lo veía volando y haciendo remolinos por la calle. Esto para mi es una noticia súmamente mala, porque soy alérgico al polen y al olivo, aunque el olivo me da igual menos cuando paso por Jaen, con lo que me gustan las aceitunas, pero el polen si que me afecta. De momento no he estornudado ni una sola vez, pero del viento que hacía se me ha salido un casco del iPod, y eso también es malo porque como no llueva y asiente un poco el tema de las partículas en suspensión, lo vamos a pasar realmente mal unos cuantos a partir de ahora, y durante un par de meses. El vient esparce todo y hace que esté por todas partes, le tengo pánico en primavera
O sea, que ya sé que:
- voy a gastar dos paquetes de clines diarios
- voy a notarme cansado la mayor parte del día, como si no hubiera dormido bien, pero independientemente de esto
- te voy a mirar con ojos vidriosos y lacrimosos, muchas veces enrojecidos y con pinta de constipado, es decir, con cara de idiota empanado. no me juzgues por ello y haz como si yo fuera el de siempre, me aliviará.
- voy a montar numeritos de diez estornudos seguidos en la oficina, por la calle, o al volante.
- me voy a quedar sin clines en los momentos menos adecuados, notando como los mocos se me bajan por los agujeros de la nariz como un torrente muy fluido imposible de controlar y que gotea
- me voy a encontrar clines usados en el bolsillo cuando llegue a casa, por mucho que procure deshacerme de todos
- voy a probar algún antihistamínico nuevo que no va a sevir para nada, aunque los dos primeros días crea que funciona
- me voy a preguntar por qué coño no me vacuno en noviembre, que es cuando hay que empezar para que funcione, pero claro, como estoy estupendamente, paso.
- voy a desear que llueva para que todo el polen se quede aplastadito contra el suelo
- voy a temer que llueva y al día siguiente haga sol y calor, porque las flores se ponen como motos con esta combinación y eyaculan polen y te bukkakean.
- no voy a poder ir a pasar un día al campo, cosa que me da un poco igual
- voy a tener la nariz como un chorizo
- voy a trabajar peor y me va a costar concentrarme
- la gente me va a decir que si estoy malo, que qué mala cara tengo
- voy a ser feliz cuando anochezca y las plantas se vayan a dormir
Es lo peor, no sé si conté algo parecido el año pasado, pero vamos, que es que esto es así.
lunes, abril 03, 2006
30 palos
miércoles, marzo 29, 2006
El meme de Uma
Estaba en mi segundo año de carrera, bastante agobiado porque el primero no me había ido muy bien, y a punto de ser obsequiado con otro hostión de suspensos que me iba a dejar vestido de torero. También estaba a punto de tener mi primera relación larga. No tenía un pavo y me hacía mucha gracia la frase "la vida del estudiante es la mejor". No tenía blog, pero sí me dibujaba a mi y a mis amigos y profesores en unos comics que se van revalorizando a medida que pasa el tiempo . A Kurt le tenía desaparecido, tras haber acabado COU juntos y llevar un año y pico haciendo carreras distintas. Chs vivía enfrente de casa y CF era un crío. A Agr y a Elza los conocía nada más que de vista y Would no existía, aunque tengo entendido que gastaba un peinado afro que ahora mataría por ver durante sólo un segundo. Todavía podía pegar a mi hermano.
Hace 5 años yo...
Estaba en mi último año de carrera y ya había acabado mi primera relación larga. De hecho, iba por la mitad de la segunda. Kurt había vuelto a mi vida, sobre todo telefónicamente, y Chs se fue de enfrente de casa a Vitoria. Agr era medio amigo y Elza amiga entera, ya conocía a CF, más que nada porque era el típico compañero que movía el pié tikitikitiki mientras atendía a las clases, y comía sandwiches a todas horas. Would seguía sin existir y mi hermano ya me había dejado claro que las collejas y los puñetazos en el brazo, a otro. Seguía sin blog, pero mis comics personalizados sobre mi vida, amigos y profesores, alcanzaron su apogeo y reconocimiento máximos.
1 año atrás yo...
Había vuelto de pasar la Semana Santa en casa de Agr comiendo torrijas y lo posteé, con foto remember y todo, así queos metéis si os interesa.
Ayer yo...
Fui al dentista a arreglarme una desdichada muela que llevo muchos años tuneando cada vez más. Y que temí perder en algunos momentos, sobre todo, cuando me fijaba en la cara de mi dentista que no auguraba nada prometedor. Al final tuve suerte y me la quedo una temporada más. Comí con Would y pensé en Elza, a la que decidí no llamar porque ya tenía suficientes problemas. Hoy lo he hecho para ver qué tal y no han sido buenas noticias. Qué injusta e ilógica es la vida a veces.
5 lugares especiales para mi
- Asturias
- Sanchidrián
- Mi habitación
- El Ochoymedio a veces
- Cualquier ciudad en la que no haya estado.
5 alegrías para mi
- Encontrarme panoja en un bolsillo
- Releerme y no querer cambiar nada
- Cuando vuelve Chs
- Cualquier plan con mis amigos
- Gustarme por lo que diga o haga ante una situación cualquiera, o por gustar a alguien que me guste (ay, qué mal y qué repollo éste)
5 juguetes favoritos
- Mi iPod
- Mi pito
- Los Qwalks
- Mi portátil
- Mi bolas de juggling
No se lo paso a nadie.
lunes, marzo 27, 2006
L, D, S, V, J
miércoles, marzo 22, 2006
Bilbao y Pamplona o Coche y coronicas.
Que conste que el lunes hice un post sobre el finde, pero no sé qué pasó que cuando lo fui a subir, perdí la conexión, perdí todo lo que había escrito, perdí la actualización y perdí las ilusión por vivir, así que me fui a la dormir sin dar más explicaciones.
El martes me levanté de un respingo a las 5:30 y, tras lavar a conciencia cada ricón de mi cuerpo y desayunar un nescafé bebido, cogí el coche y me planté en Bilbao en cuatro horas, que tenía que hacer unas cosas de trabajo. Una vez estuvieron terminadas dichas cosas, no me hice mucho de rogar y fui llevado a un buen sitio a comer una ensalada templada de perdiz y un calamar en su tinta con arrocito de verduras que, en los bocados finales, casi que me supo un poco salado de las lágrimas que le cayeron encima. Qué bueno el calamar.
Una vez nos hubimos sobrealimentado, di la mano, dije adiós y volví a coger el coche, esta vez con dirección a Pamplona, ciudad en la que nunca había estado. Yo me puse a conducir y fenomenal, pero como a la media hora me vi metido en una tormenta que yo pensé que me mataba, porque estuve diez minutos conduciendo que no veía un pijo (pero nada) y con camiones por delante y por detrás, muy mal rato. Recuerdo ir subiendo una especie de puerto con un palmo de agua cubriendo la carretera y cayendo como un río, los limpiaparabrisas al máximo como dos rabos de perros cuando están contentos, y yo muerto de miedo y pegado al cristal éntre dos camiones. Y todo esto con un disco de estos límite que me hace Kurt con unos por ahí chillando en el CD, todo muy apocalíptico y de muy mal presagio.
Al final no morí y, como consecuencia de ello, llegué a las siete a Iruña y me puse a estudiar un poco el trabajo que tenía para el día siguiente, haciendo tiempo porque a las nueve llegaban otros compañeros que casualmente también hacían unas cosas en Pamplona al día siguiente. Would me odia por ello, más que nada porque uno de estos compañeros está buena hasta decir basta. El caso es que quedamos, dimos un paseo por la parte antigua de la ciudad, como estábamos en Marzo, me conformé con intentar imaginarme un poco los sanfermines por las calles que me conocía de oídas y nos metimos a cenar en un sitio de la calle de la Estafeta. En esta ocasión cayó una ensalada de jamón con foie, unos piquillos y un bacalao, que me provocaron un estado de erección permanente. Después fuimos a tomar una copa, pero estaba tan muerto todo, que a la una estábamos en el hotel, que por cierto, para ser un NH qué rancio era. Moqueta sobada, mucha madera gastada y papel pintado no-nuevo. Lo veis. Eso sí, este disgusto me lo he cobrado en especies esta mañana desayunando como un terrateniente, que el desayuno era bueno.
He terminado mi trabajo a la hora de comer y me he vuelto a Pamplona a comprar unas coronicas. Las coronicas, de nombre técnico "coronillas", son unos bollos de hojaldre rellenos de crema muy ricos que son típicos de aquí, y que mi abuelo, que venía mucho a Pamplona, compraba habitualmente. Total, que el otro día mi abuela me soltó un chantaje emocional de los que hacen historia, y la cosa quedó en que si volvía a Madrid sin las coronicas, me deseredaba. Pues una hora me he tirado buscando coronicas que al final me daban ganas de pasar y todo, pero luego me daba pena y seguía preguntando al pimero con pinta de zampabollos que veía por la calle. He preguntado por las pastelerías buenas de Pamplona y en ninguna quedaban coronicas a esa hora, hasta que al final me han sacado unas de extraperlo que tenían escondidas, por la lástima que les he dado (les he tenido que hablar de mi abuelo), ya que estaban medio reservadas para un cliente, y al final me las he traído, joer, dejando a un señor sin postre. Dios se lo pague.
El viaje de vuelta una odisea. Yo no me había traído mapa y pensé que para ir a Madrid habría autopista todo el rato. El caso es que la hay, yendo hasta Vitoria y bajando por la carretera de Burgos, pero como yo soy más listo que los ratones coloraos, he visto una flecha para Madrid y la he seguido como si de una secta se tratara. Yo veía que me iba para Zaragoza, pero como debajo ponía Madrid también, pues nada, todo tieso palante. A los cien kilómetros de autopista, una flecha que ponía "Madrid" me ha sacado de la autopista en la que yo había confiado y, a partir de ahí, doscientos kilómetros prácticamente de carretera nacional hasta que he vuelto a enganchar otra. Con una par. He visto muchos pueblos, muchos campos verdes y marrones preciosos, bosques, ríos, muchos almendros y muchos señores mayores en bicicleta, pero también he tenido que adelantar a unos cincuenta camiones y acumular un nivel de estrés que no me ha compensado para nada.
El caso es que no sé cómo coño lo he hecho que he acabado pasando por Soria y luego por Medinaceli, donde ya he enganchado la carretera de Barcelona (?) a unos 150 km de Madrid. Fascinante. Lo peor ha llegado al final, cuando me he comido el atasco del siglo de Alcalá de Henares, el de la A2, el de M11, y el de la Plaza de Castilla. He echado otra hora en hacer los últimos veinte kilómetros.
Así que nada, he legado a casa molido, cejijunto, laxo y, eso sí, con la bandejica de coronicas colgada de mi dedo de un lacito muy apañado que me ha hecho la de la pastelería. A estas horas ya me he apretado una y, como después de las vueltas que me he pegado por Pamplona , las careteras nacionales y los atascos, quería pagar al mundo con una venganza, pues que me he dedicado a martirizar a mi familia repitiendo insistentemente "pamplona" a cada bocado que le daba a mi coronica. Así de básico soy, es lo que hay.
jueves, marzo 16, 2006
Top one
Hoy he coincidido en el ascensor del trabajo con la chica que más me gusta de la oficina, aunque sólo la conozco de vista y de cuatro frases. Trabajo en una empresa grande y sólo sé que la llevo viendo por ahí desde que entré hace cuatro años, y también sé que ella sabe que yo existo, pero poco más. Está en otra planta, y siempre la he tenido el top one de una forma bastante clara, y, claro, como no hablo con ella y no la conozco, pues no ha perdido ningún punto desde entonces. Como diría Kurt, físicamente es muy yo, "es muy tú". Es una cosa totalmente platónica pero bueno, me alegra el momento cuando la veo por ahí y luego ya ni me acuerdo hasta que la vuelvo a ver, que igual es semanas después. Digamos que más que gustarme, lo que me da es vidilla cuando aparece por ahí, es más eso. Supongo que vosotros tendréis vuestro favorito/a allá dónde estudiéis, trabajéis o sexéis pollos. Siempre hay alguien que ocupa ese rol y, si no es de primeras, se busca o se baja el listón por inercia, pero siempre lo hay o acaba apareciendo, aunque sea por aburrimiento o porque un día te hace gracia así sin más. La salypimienta de la rutina, vaya, que si no que rollo todo.
Bueno, el caso es que yo había bajado a la calle un momento y, cuando subía en el ascensor, ella lo ha parado en la siguiente planta y se ha subido conmigo. Bien. Los dos solos en un metro y pico cuadrado y yo encantado, lo normal. Como siempre, nos hemos saludado muy sonrientes (ya me encargué yo hace tiempo de que eso fuera una costumbre imperecedera) y he soltado un par de tonterías rápidas porque sabía que disponía de poco tiempo, y no me ha salido mal del todo porque ella por lo menos se ha reído (bien) y me las ha devuelto con cierta gracia (bien). Me pongo un ocho sobre diez en mi representación artística.
Pues nada, ella se ha bajado antes que yo y, cuando se ha cerrado la puerta del ascensor, naturalmente, me he girado hacia el espejo del ascensor para ponerme nota en la parte estética, y esto ha sido lo que he visto:
- Llevaba la camisa un poco salida por un lado en plan cutre desaliñado
- El nudo de la corbata lo llevaba algo aflojado y se me veía el botón de arriba
- Mi pelo era totalmente incorrecto y funcionaba fatal en ese momento (manía de tocármelo mientras curro)
- Un grano que me ha salido en la nariz era más visible de lo que creía
Un tres pelao, un desastre, que mierda y qué mal me ha sentado.
miércoles, marzo 15, 2006
Igual que los módems
Kurt se está encargando de todas las gestiones para nuestro fin de semana en Zaragoza por lo del Plastidepop. El otro día consiguió las entradas in extremis (o al menos eso decía la web oficial donde se vendían las entradas, y también un bloguero que le avisó) y hoy me ha llamado para confirmarme que ya teníamos habitación de hotel.
Hemos estado hablando por teléfono y me ha contado que no ha conseguido, por falta de disponibilidad y pese a solicitarlo directamente, una de esas habitaciones especialmente decoradas y tuneadas para la mujer de negocios de hoy en día, que es una opción que ofrece la cadena de hoteles a la que iremos. Yo, como de costumbre, no tenía ni idea de que estas cosas existieran, pero Kurt me ha comentado que sí, que es un servicio relativamente habitual y que consiste en que te ponen la Vogue en la mesilla o un tampón al lado de un clavel en el baño. Nos ha parecido el plan y la próxima vez no se nos escapa.
Por lo que respecta al festival, tenemos muchas ganas de ver a Nosoträsh y a La Casa Azul, pero sobre todo a Hidrogenesse, que están reconfigurando nuestro lenguaje, porque sus canciones tienen todas las frases que necesitamos para entendernos últimamente, son muy definitivos.
hablábamos en fax
bfrrrrr
igual que los módems
bfrrrr
parecíamos delfines
bfrrrr
Por lo demás poca cosa, estamos en una de esas semanas contemplativas que adoro de Madrid, porque que el tiempo cambia de repente y te encuentras por la mañana a un chico con gorro y bufanda esperando al autobus al lado de un señor en mangas de camisa. Y llegas al centro y lo mismo, una señora con los visones hasta los tobillos caminando junto a dos maricas en chanclas y camiseta de tirantes. Me pregunto cuál ganara ¿la apuesta por el frío o la apuesta por el calor?. De momento, yo ya he dejado el abrigo en casa por primera vez desde que me lo puse, allá por otoño, que el martes llegué con un principio de paperas, sarampión e incluso fimosis, del calor que pasé con él, que angustia. Pero bueno, de momento no lo guardo, que ya dicen que el viernes vuelve el mal tiempo. De todos modos, no salgo a la calle sin chaqueta, aún no estoy psicológicamente preparado.
Sólo me queda decir que hoy he visto un rato ese programa de Jesús Vázquez de las cajas que se llama "Allá tú". Lo he debido ver cinco veces en mi vida, siempre de zapping, y de verdad que no me explico de dónde sacan a esa gente. Nunca en mi vida había visto mayor colección de horteras y quieroynopuedos juntos. Es alucinante. El concurso me aburre, pero los concursantes me fascinan.
lunes, marzo 13, 2006
Asturies finde review (del 10 al 13 de marzo, que coge un poco de lunes)
Ya he vuelto de Asturias.
El viernes llegamos y, tras alucinar con la casa nueva que tenemos (sobreactuando un poco para mis padres, vale, que están tan entusiasmados con la casa que da un poco de palo no valorar positivamente hasta los rodapieses), nos fuimos a ver a mi abuela, que como tiene noventa y pico años, la mujer estaba ya de afterhours a las diez de la noche. Nos puso algo para picar (una empanada, una tortilla, ensalada y un pollo guisado que tuvimos que dejar, porque la otra opción era tirárselo a la cabeza por bruta) y, cuando terminamos, yo decidí bajar a una especie de VIPS que hay por ahí a comprar una revista o algo para leer, porque mi intención era meterme en el sobre a las once y dormir todo lo que pudiera.
Cuando volvía con mi revista, me encontré con PrimoP casualmente, que resulta que estaba de rodríguez ese fin de semana y en ese momento pasaba por delante de la tienda. Tras saludarnos y contarnos nuestras vidas en quince segundos, hablamos de cosas un poco más serias. "¿Vienes a tomarte un vino?" me preguntó. Yo dije que no y el cogió y me dijo otra vez lo mismo, pero quitando las interrogaciones "vienes a tomarte un vino". A las seis de la mañana regresaba a mi casa con una tostada importante y sin el jersey que llevaba, que debí perderlo en algún momento de la noche.
El sábado me levanté con resaca pero poca, y pasamos el día por ahí, viendo a más familia, que mi familia otra cosa no, pero le han dado al tema cosa mala en el pasado y ahora somos mogollón por ahí dispersos. Tras ver a unos cuantos Walks, quedé otra vez con mi primo por la noche para ver el partido, y cenamos telechino, que tardó como una hora en llegar y casi nos comemos al chino con el casco cuando llegó, que hambre. Luego fuimos a tomar otro vino con unos amigos de mi primo que andaban por ahí cerca y que aseguraban estar muy cansados y que se iban a recoger pronto, justo lo que queríamos. De alguna forma, a las seis de la mañana volví otra vez a casa bastante tajado, pero esta vez con el otro jersey que me había llevado en mi poder, que fue lo primero que busqué en cuanto abrí un ojo y allí estaba, hecho una pelota en un rincón de la habitación, al lado de los gayumbos, que sinceramente se me hace muy raro pensar en cómo llegaron hasta allí también.
El domingo fuimos a comer a casa de mi abuela, para despedirnos, y me hizo mucha gracia que ella fuera tan fan de "Mira quién baila". Mi abuela, paradigma de la rectitud, de la religión como forma de entender la vida, del gusto por la mujer recatada y del hombre bien afeitado y peinado con su raya a un lado, se estaba enchufando un reaggetón con todas las de la ley. Claro, como los que bailan en ese programa son famosos (en fin, famosos...), pues no veía maldad, pero si llega a enterarse de que letra del tema iba de uno que quería poner hasta arriba a una, ahí se hubiera montado una gorda. A mi una vez, hace cuatro años o así, mi abuela me apagó la tele porque creyó ver una teta de refilón, que al final era un sujetador de color carne. Mi abuela ahora está mayor, pero en sus buenos tiempos, Torquemada a su lado era budista y hacía yoga. A mi me quiere porque tengo los mismos ojos de mi abuelo y siempre se emociona mucho cuando me ve (además, cuandola veo, yo le pongo los ojos igual que una foto de mi abuelo que hay por la casa para no defraudarla), así que le da un poco igual que sea ateo, que en el fondo tampoco lo tiene muy claro, pero ha sido muy intolerante esta señora. El caso es que la quiero bastante y me meo con sus salidas, porque es muy graciosa y muy auténtica, pero ha sido la pera.
Volvimos a Madrid y quedé con CF para dar una vuelta por La Latina. Llegamos un poco tarde, pero no lo suficiente como para constatar que el buen tiempo va llegando a Madrid y que va apeteciendo pasarse un rato los domingos por la tarde para charlar con los amigos por ahí sentado, que hacía mucho frío últimamente y era un rollo meterse en los sitios petados de gente y oliendo a oveja muerta cuando llovía.
Hoy, para acabar, me hecho mi limpieza bucal anual y ha sido una grata sorpresa. Yo no sé por qué, pero hasta ahora, me las hacían con anestesia, con lo que tenía que ir un día a que me hicieran media boca, y otro a que me hicieran la otra media, porque no era plan de salir de ahí y comerte tus propios morros como una ración de mollejas por no sentirlos ni nada. Pues hoy habían cambiado a la chica y va y me dice que no hacía falta anestesia. Yo he dicho "¿no?" y ella "no". Y dice "de todos modos, si ves que te duele, levantas la mano y te pongo anestesia". Y yo "¿pero duele mucho?. Y ella "no sé, hay gente a la que sí".
Tras esta frase, he padecido un micropene absoluto.
Pues que no me ha dolido nada, y mira que yo estaba pendiente y con la mano ahí a punto de saltar. Me ha pasado el torno con ultrasonido, que es igual que el torno típico que hace el ruido ESE tan agradable, el cepillo con el flúor y también me ha pasado un pañuelo por la cara porque me había puesto perdido de babas. He salido tan contento, dándole ochenta veces las gracias a mi limpiadora bucal, porque me he ido encantado de lo bonita que podía ser la vida sin anestesia, pero también un poco con la sensación de que otros años había hecho el canelo.
viernes, marzo 10, 2006
Asturias reloaded
jueves, marzo 09, 2006
Risa incontrolable, histérica, odiosa
Hoy, cuando he cogido el ascensor de la oficina por la mañana, he coincidido con un compañero de otra planta con el que no tengo mucha relación. Le conozco de vista igual que él me conoce a mi pero nunca hemos hablado. Total que tras el muenosdías-nosdías de rigor, ambos hemos situado nuestras miradas en la pared de enfrente durante la subida del ascensor, por aquello de que no era plan de iniciar una amistad de quince segundos. En esto que le miro un hombro y me doy cuenta de que tiene unos cuantos goterones de agua, posiblemente de alguna gotera del garaje o algo, que era de donde él subía, porque estaban recientes. Por supuesto, he sacado el tema y le he advertido "oye, que tienes el hombro mojado". El se ha mirado y, efectivamente, ha comprobado que tenía los goterones ahí "anda ¿y esto?". Se las ha sacudido con la mano y le he comentado que probablemente serían de alguna gotera del garaje "probablemente serán de alguna gotera del garaje". Él me ha dicho que sí mientras el ascensor llegaba a su planta y, mientras salía, ha apostillado con gesto de jachondo "mientras que no sea aceite de Hollywood... ha ha ha".
Cuñaao
Me he quedado pensando en que supongo que esta broma debe ser un must en determinados círculos actualmente, pero que a mi no me hace gracia, no porque me ofenda o porque sea el abanderado del respeto a los gais, que yo me río de todo si la coña es buena y estilosa, simplemente no me hizo gracia, supongo que por simple y facilona y porque este tío tenía una gracia bastante limitada.
Total, que una vez en mi mesa, como es habitual en mi, he llegado pensando en el tema pero enseguida he acabado derivándolo a otra cosa distinta y me he puesto a pensar en cosas que a mi me hacen mucha gracia de una forma irracional y con las que debo tener cuidado según dónde me dé por reírme, porque puedo acabar quedando como un idiota irrespetuoso. Esta es la lista que me ha salido así del tirón, aunque hay miles de cosas que me provocan este efecto, y es que soy medio imbécil, qué queréis que os diga:
- La gente que está explicando algo y de repente dice mal una palabra porque no sabe decirla bien, y se queda tan pancha.
He pasado momentos realmente angustiosos en reuniones muy serias con esa situación. Además, de primeras me quedo serio y lo acepto tal cuál, pero algún sistema de retroalimentación que debo tener el algún sitio que desconozco, empieza a provocar un bucle en mi interior tipo "miraloquehadicho- miraqueseriosiguehablando- miraloquehadicho- miraqueseriosiguehablando..." y lo que empieza como una leve risita que sale por mi nariz a los quince segundos del palabro, acaba con el arrojamiento de un boli al suelo al minuto siguiente, para poder agacharme a recogerlo y apretarme los ojos para que no se me salgan las lágrimas por gravedad.
- Los enanos en movimiento
Es ver a un enano que se pone a correr o a bailar, o a un bombero torero, y empiezo a pasarlo fatal con el he he he he que me entra, qué mal, es superior a mi. Supongo que perdería completamente los papeles en esos concursos de lanzar de enanos a una pared de velcro, como comentaba Cranston Snord hace tiempo.
Este es una de las situaciones que más detesto, pero me sucede y no sé cómo evitarlo.
- La gente que se cae
No es la caída en sí, es por la cara de velocidad que se genera en el rostro humano al saber que se va a hostiar. Una vez se cayó una señora delante mío y yo corrí instintivamente a ayudarla porque se había quedado patas arriba, y me acuerdo que no la podía levantar y se me escurría porque me quedaba sin fuerza, básicamente porque estaba roto de la risa. Y la señora mirándome que no sabía si darme las gracias por intentar ayudarla o darme un bofetón. Lo mismo me pasó con Chs en el Parque de Atracciones con una señora que se quedó atrapada dando vueltas en el tubo ese que da vueltas y hay que atravesar andando. La intentábamos ayudar y me entró un ataque de risa que acabé rodando por encima y por debajo de la señora sin poder salir yo tampoco, y Chs de los nervios pensando que estaba de coña y diciendo "tío vale ya y ayúdala".
- Los tropezones espectaculares
Sí, estos que provocan una carrera a trompicones del afectado de unos cien metros hasta recuperar la compostura. Y como luego intente seguir como si no hubiera pasado nada, ya ni te cuento la que me da.
- Los megaestornudos
Vamos a ver, ¿cómo puede la gente quedarse tan seria cuándo un tipo explota literalmente, quedándose tres segundos con cara de lelo, en medio de un sitio en el que está todo el mundo serio y callado? Yo me tengo que tapar la cara y mirarme a los zapatos, y encontrar una cara adecuada que me permita reírme sin sonido a la vez que parezca que estoy serio. Lo mismo cuando un tío saca el pañuelo y se marca un solo de trompeta mientras la gente está tan tranquila haciendo sus cosas. También me hace mucha gracia ver a gente estornudar de lejos o a través del cristal de un autobús, es decir, ver el espasmo de del tío, pero en voice off. Si alguna vez me veis riéndome sólo por la calle, probablemente sea que alguien ha estornudado por ahí.
- La gente que hace el ruido de un cerdo cuando se ríe, roncando para dentro por la nariz
Ongrr, ongrr, ongrr. Me descolocan mucho y hay bastantes de éstos, y gente con pinta muy seria y todo... Es que están tan normal y luego, cuando les da por reirse, empiezan a hacer el ruido ese yo ya mirando para otro lado...
- Cuando se me cae el teléfono y oigo la vocecita del otro a lo lejos
saliendo del auricular diciendo cosas tipo "¿qué pasa?" "¿oye?" "¿oye?". Pues también que me da la risa tonta y a veces entro en barrena, ante la perplejidad del otro, ya que él sólo ha oído un golpe y ya, y no entiende que las vocecitas son graciosas.
- La gente que cuando te escucha mueve los labios
inconscientemente a la vez que tú le hablas, o que cuando ve la tele hace los diálogos con la boca sin darse cuenta de que pone la misma cara que los actores, según esté la situación de emocionante. Acabo más pendiente de eso que de lo que le estoy contando, o de la peli. Me da la risa y luego me da corte explicar por qué es si no tengo mucha confianza.
- La gente que va en un vagón de metro lleno de gente y no se puede agarrar a ningún sitio.
Las caras de angustia intentando aparentar normalidad durante el trayecto son de mis favoritas, pero procuro no mirarles mucho y hacer como que no están ahí, que algún día va a haber un pollo y no es plan. No puedo con eso tampoco.
