miércoles, julio 11, 2007

Supongo que tenía que ocurrir algún día

El baño para hombres de mi oficina tiene un sistema de luz que se enciende automáticamente cuando detecta movimiento. También tiene un problema, y es que una vez que se enciende, dura unos dos o tres minutos hasta que se apaga. Cuando detecta nuevo movimiento se vuelve a encender y así todo el rato, por lo tanto, es normal que si entras cuando ya había alguien dentro que ha consumido parte del tiempo, se te apague la luz relativamente pronto y se vuelva a encender en cuanto te mueves. Hasta ahí todo normal.
 
Como todos los sistemas ajustados al mínimo presupuesto, tiene lagunas espaciales, partes donde no detecta el movimiento. Una de sus lagunas está en uno de los urinarios, que casualmente es por el que yo suelo decantarme cuando puedo elegir, dado que es el que más alejado está de la puerta de entrada al baño (el más cercano está casi enfrentado a la puerta) y además está pegado a la pared, gracias a la cual se evitan incómodas compañía por un flanco y también, y casualmente, un traicionero juego de espejos que sólo afecta a los otros dos urinarios y por el cual se te puede ver meando desde el exterior si alguien abre la puerta. Por eso es mi favorito, es muy seguro. El único problema que tiene este urinario, como he dicho, es la laguna que tienen ahí las células fotoeléctricas que apagan y encienden la luz, y cuando estás usándolo, no existes para ellas. Por ello, cuando estás en él y se te apaga la luz, debes moverte más que en cualquier otro punto del baño para que vuelva a encenderse. Todo el mundo entenderá que esto con el chorro a plena potencia requiere de mucha prudencia, pero entre eso o mear a oscuras, cosa que da mucha angustia, yo siempre escojo arriesgar un poco. Normalmente funciona sacudir un brazo que tengas libre hacia atrás hasta que se te vuelve a encender la luz (yo que soy zurdo para sujetármela, uso el derecho) pero otras veces, aunque muevas el brazo como un pastillero del Razz al ritmo de lo de Buenavista, ahí no se enciende nada y tienes que dar hasta un par de pasitos hacia atrás para que El Gran Hermano del baño te identifique como un ser que necesita de su luz.
 
El caso es que hace un rato he ido al baño y no había nadie, aunque la luz estaba encendida, síntoma de que alguien había estado hacía un momento. Me he ido a mi urinario, me he desabrochado y me he puesto en posición. Justo cuando iba a empezar, se me ha apagado la luz. Según el protocolo, he movido el brazo hacia atrás para volver a encenderla, pero no conseguía que ahí se encendiera nada. Cautivo de la confianza que me daba saberme solo en el baño, y como aún no había empezado a hacer nada, he tomado la decisión de desplazarme hacia atrás unos pasos hasta que aquello se iluminara, algo que había hecho mil veces en esa situación y que nunca me había supuesto ningún problema.
 
Yo no sé si es que tengo la zancada más grande de lo que creo, o si he dado más pasos de los necesarios, pero no puedo explicar muy bien lo que he sentido cuando en ese momento ha entrado al baño uno de esos compañeros con los que tampoco tengo mucha confianza y me ha encontrado en un lugar indeterminado del baño, agitando un brazo en alto y con la polla en la otra mano.
 

martes, julio 10, 2007

Entre 08:50 y 09:05

Esta semana es la tercera desde que comenzó la jornada intensiva en mi empresa y aún no he conseguido llegar a mi hora máxima de entrada, las 08:30, ni un solo día. También es cierto que haciendo cómputo global he trabajado más horas de las que debería y que la mayoría de la gente, porque raro es el día que me voy a mi hora, o no me quedo un poco más por la tarde (prácticamente solo, cosa que nadie ve, claro) o hago algún viaje de ida y vuelta en el día que me destroza cualquier horario reducido que debería disfrutar. El caso es que eso da igual en mi oficina porque lo único que cuenta es que te vean madrugar y aparecer por la puerta antes que nadie, aunque luego te vayas antes de tu hora sin cumplir las horas mínimas que tenemos por contrato, cosa que hace una gran parte de la plantilla a la que no se le juzga por eso.
 
Reconozco que hace unos años tenía su gracia y yo me encargaba de cultivar una fama moderada de crápula. Llegar veinte minutos tarde por norma despertaba las mirdas pícaras de mis compañeros casados "¿qué? ayer salimos un poquito ¿eh? cuenta, cuenta" y del sector femenino del la ofi "uyuyuy... mejor no nos cuentes qué hiciste anoche". Yo no salgo casi entre semana, pero, dado que era un hecho objetivo que llegaba todos los días tarde, sumado a mis perpetuas ojeras doherty-style, me limitaba a sonreír y a decir cosas tipo "no me tiréis de la lengua, no me tiréis de la lengua", creando un mito que a día de hoy se me ha vuelto un poco en contra. Me jode porque, insisto, suelo hacer cosas cada día pero no trasnocho por los bares entre semana. Vale, no me acuesto pronto, pero es más por mi tendencia al mamoneo nocturno (internet, lectura, pelis, teléfono...) que a una vida depravada y llena de non-stop nights and days.Soy bastante responsable en ese sentido y, aparte de algún jueves que se me pueda ir de las manos, es raro que esté fuera de casa a partir de las doce.
 
Lo que sí es cierto es que tengo un problema por las mañanas. Gracias a Jwalks, mi hermano-despertador-de-seguridad, me suelo levantar a una hora que me permitiría, muy justo, llegar puntual al trabajo, pero al final siempre me las apaño para desperdiciar minutos fundamentales para llegar a tiempo y que me servirían para que nadie se dedicara a hacer insidiosos comentarios acerca de mi persona y mi (supuesto) decadente estilo de vida.
 
Como lo más importante de este mundo para evitar molestas justificaciones es tener la conciencia tranquila (aparte de follar regularmente), me he hecho una lista de motivos por los que suelo perder el tiempo por las mañanas. Me salen éstos:
 
- Hacerme el desayuno de los campeones: Yo soy muy de desayunar un café bebido con dos galletas y a correr, tres minutos, pero una vez a la semana me da por pensar que el desayunos es la comida más importante del día, que hay que cuidarse, que hay que rendir... y nada, cojo, agarro y me pongo a tostar panes, a untar tomates, a exprimir naranjas... y se me van veinte minutos, que luego hay que recogerlo todo y tal.
 
- Quedarme sentado en la cama con la mirada fija en un punto indeterminado: Como me despierte y no me levante de un bote, estoy perdido. Esto lo sé desde hace mucho tiempo, pero mi estado catatónico al levantarme a veces me juega malas pasadas. A veces me levanto y me quedo sentado en la cama antes de levantarme a tomarme el café, y lo que a mi me parecen segundos, a veces puede ser un cuarto de hora, o veinte minutos, así, sin hacer nada, sentadito en mi cama con los pelos como una pelea de ratas y todas las legañas ahí puestas, mirando el raíl de la puerta corrediza de mi armario. Fascinante, hipnótico.
 
- Arreglarme las patillas: Ya sé que podría hacerlo por la noche, o en cualquier momento del día, pero no, basta que vaya con el tiempo pegado al culo para que decida que me parezco a Lobezno y que tengo que meter un poco de tijerita. Yo no tengo cortadora eléctrica (atención, ¡pista para futuro regalo!), de estas que te rebajan la patilla fetén, así que me tengo que poner con un peine pequeño que conseguí en un hotel y con una tijerita a esculpir patilla. Tchk, tchk, tchk. Con el peine saco pelo por entre las pùas, y con la tijerita recorto los pelos que sobresalen, procurando no pasarme por ningún sitio. La patilla derecha se me da fenomenal y la llevo como una pista de Wimbledon, pero la izquierda se me da fatal, que a veces salgo de casa que parece que me he pasado la minipímer. Esos días de escabechina, además de llegar tarde al trabajo, llego muy frustrado y acomplejado, escondiéndole la patilla mala a todo el mundo continuamente y deseando que pase una semana ya, tiempo estándar para que mi patilla crezca lo suficiente y sus pelos se igualen por sí solos, generando uniformidad.
 
Comprobar el emule: Esto ya lo voy controlando, pero muchas mañanas que voy bien de tiempo, me siento un momento a ver el emule y ya la he cagado. Que si ya se me ha descargado un disco que tenía bajando y me lo meto en el iPod para llevarlo en el metro, que si ya me meto en alguna web, que si al final me veo un Youtube de algún tema que me he bajado... mínimo veinte minutos perdidos, una losa.
 
- Hablar con mi padre: esto es un clásico. Me voy y mi padre anda por ahí desayunando o lo que sea. Entonces le da por preguntarme por cualquier cosa que requiere un mínimo de veinte minutos de conversación: algún asunto de mi piso, temas de inversiones, cosas que me podría desgravar de la renta, una ruta por el monte que ha visto en un libro. Yo, que me engancho enseguida a cualquier conversación, pues me pongo a rajar, a sacar papeles o lo que sea, y nada, mi puntualidad a hacer puñetas.
 
- Olvidarme la cartera: Una vez al mes, me olvido la cartera en casa, donde tengo las panojas y el billete de metro. Por supuesto, me doy cuen cuando voy a sacar el billete y no lo tengo. De mi casa al metro hay unos ocho minutos, así que hay que ir y volver otra vez. Cuarto de hora por la cara, que cuando que vas con la hora justa, es vital.
 
- Pasarme de estación de metro: No entraré en detalles por pura dignidad, pero ya me vale que me siga pasando como mínimo de estación cada quince días. Más consecuencias de la catatonia mañanera.
 
Pues eso, que madrugo como todo el mundo, que no salgo por las noches entre semana y que curro mis horas o más, pero que mi problema por las mañanas me hace perder todo el crédito que me merezco.
 
 

lunes, julio 09, 2007

Tengo coartada

Ya me vale una semana sin actualizar. La verdad es que con el calor que está haciendo estos días en Madrid, no es que apetezca demasiado ponerse a escribir posts acerca del calor que pasa uno, pero una semana es demasiado. A mi siempre me ha gustado escribir por la noche, pero nada, imposible, cuando no era una cosa era otra y así se me ha pasado la semana. Lo resumo, teniendo en cuenta que los fines de semana nunca escribo por principios:
 
Lunes 2: Me pasé la tarde y parte de la noche cerrando lo del hotel de Berlín. Ya teníamos el vuelo pero nos quedaba escoger el hotel, que con la tontería de que aún quedaba mucho para el viaje, se nos iban pasando los días y los precios subían alarmantemente en las páginas web que habíamos seleccionado. Al final, y pese a las suculentas propuestas que me habían ido llegando al blog y al e-mail, nos decidimos por la funcionalidad estándar de los NH. Hotel bien situado, precio razonable y la tranquilidad que da saber que encontrarás calidad sin sorpresas (ni decepciones). Y muy bien, porque vamos a Berlín, y no a un hotel. El hotel es necesario y conviene que no te amargue el viaje, pero cuando lo que quieres es patear y conocer un sitio, a mi con que el sitio donde deja las cosas, duerma y me duche esté limpio y bien situado, suficiente.
 
Por cierto, ya está decidido, así que no quiero ni una sugerencia más al blog, que como me llegue uno en plan "que nooo, que te has equivocadoooo, que el hotel bueno el el Rabonen Analen Mitte que cuesta diez euros la noche y es un cinco estrellaaas... ayyy, que se me había olvidado comentártelo ¡si puedes cógelo!" juro que dedicaré el resto de mis días a esterilizar a esta persona. Desde ahora sólo sitios para comer, salir, ver y tal.
 
Por cierto, muchísimas gracias a los que me habéis mandado auténticas guías personales de Berlín al correo, un detallazo.
 
Martes 3: Viaje relámpago a Barcelón. Arriba a las 5:30 a.m., vuelo a las 7:30, curro hasta las 15:00 y en Madrid a las 18:00. Este viaje será recordado porque me lo dormí íntegramente, despegues incluidos, qué gusto, qué narcolépsia tan total. Cuando llegué a Madrid, me fui a dar un paseo gigante por un monte porque me notaba muy tenso. Hacía mucho que no me pasaba esto de sentir una necesidad primaria que mi cuerpo resolvía tirando de instinto, como cuando los gatos comen hierba porque les duele la barriga, o cuando los perros hacen la croqueta por el césped cuando tienen calor venga a refrotarse. me quedé nuevo, pero cené y me quedé frito en cuanto me tiré al sofá.
 
Miércoles 4: Concierto de "TV on the radio" en la Joy Eslava. Muchas ganas porque en un més me había hecho fan del último disco del grupo. Quedamos Iván, Would, la Tirita y un amigo de Iván, y para dentro. El concierto muy bien, aunque no fue la bomba. El jitazo "Wolf like me" perdía un poco en directo, pero otros temas menos llamativos en el disco, sonaron fenomenal. Los temas que me aburrían en el disco, me aburrieron igual en directo. Por otro lado, tocaron cosas del disco anterior, que yo no había escuchado y me encantaron.
 
Lo mejor: El llenazo en la Soy Ejclava y el buen rollo del cantante con el público, aunque les faltó un pelo para conectar del todo.
Lo peor: El sonido, un poco regulín, y que yo me hacía a este grupo un poco más oscuro, con una actitud menos buenrollista. y me parecieron un poco de andar por casa. Me decpcionó un poco la imagen, tengo que reconocerlo. Además, el cantante tenía pechitos, a veces le botaban incluso.
 
A la salida nos fuimos a una franquicia vegetariana que hay en la calle mayor que no me gustó mucho. Creo que se llamaba MOZ. Yo me hice una ensalada con falafeles, brotes de cosas y ensaladismos varios que me salió un pastiche que sabía a todo y a nada, y me pareció aburridísimo de comer. El reto de la gente se hizo una especie de kebabs con un montón de cosas vegetales dentro, que tenían mejor pinta que mi ensalada, pero tampoco orgasmaron. No creo que vuelva. Tengo que decir que últimamente la franquicia está fatal en Madrid. Mis últimos descubrimientos (Take a Wok, El pollo campero y éste) han suspendido los tres. Por el contrario, los clásicos se reinventa y cada vez son mejores. Por cierto, el Frescco ha hecho innovaciones de las que tengo que hablar otro día.
 
Jueves 5: El jueves quedé a cenar con Elza y Agr en el Nagoya, que Agr no anda en sus mejores momentos y las penas con pan son menos. Nos pusimos hasta el papo de niponismos (sushis, makis, cucuruchos de atún (mi favorito), yakisobas...) y luego nos tomamos un pelotazo en el Pepe Botella, en la Plaza del Dos de Mayo, que para un pelotazo y charlar en plan tranqui con tus amigos está bien. La verdad es que nos metimos ahí porque no había sitio libre en las terrazas de la plaza, y nos sentó fatal que nos pusieran el alcohol sin enseñarnos la botella, pero estuvimos muy agusto repanchingados en los sofares rojos esos que tienen.
 
Y ya nos metemos en el finde éste pasado, que ya he dicho que no escribo porque no quiero ni plantarme el escribir los findes, de momento, que no es plan de estar más pendiente del blog que de ver a mi gente.
 
El finde ha estado bien, el viernes tomé unas pintas en el Bo Finn, un irlandés en pleno barrio de Salamanca, con Becaria y una amiga suya, cuidando el último reducto repijo con el que todavía me relaciono con cierta frecuencia. Luego me fui con Seiai y sus amigos a la Fábrica de Pan a tomar cosas, una poca de "Luke, yo soy tu padre", me encantaría que me gustase este sitio, pero me parece una puta cocina, y la música sólo está bien algunos días. Y luego a casa no muy tajado.
 
El sábado un poco de piscina, unas compritas por el centro, cena con una pareja holandesa muy maja amiga de Seiai, Elza e Iván en "La Panza es lo primero" que han abierto en Malasaña, donde nos descojonamos, y luego un Costello tranqui. Yo no sé que me pasa con la comida mejicana que me sienta fatal y me deja en estado catatónico, aunque no pique. Así me quedé, que a las tres y media no me podía ni mover de lo petado que estaba, no me desatascaba ni con gintonics, y me entró una somnolencia muy desagradable que me impedía relacionarme con normalidad con otros humanos, así que decidí retirarme, cosa que todos secundaron. Iván me confesó al día siguiente que él tuvo pesadillas con la comida.
 
Ayer, tras los coches y el tenis, quedé con Agr y nos fuimos con Elza, Iván y Salou a una terracita del parque de Berlín a tomar algo, donde nos atendió una camarera que nos cayó fatal y se parecía a Nuriaber. Luego volvimos a casa y a dormir.
 

jueves, junio 28, 2007

Dos visiones de Pete Doherty

Se supone que Pete Doherty y Kate Moss van a ser la próxima imagen de H&M en la colección que va a sacar Cavalli para la tienda. Pete aparecerá como un joven Marlon Brando, y la verdad es que está muy guapo.








Me resulta curioso que alguien haya tenido esta visión de Doherty, porque a mi, dado a lo que nos tiene acostumbrados Doherty en sus apariciones públicas, cuando pienso en él, lo que me sale es esto como mecanismo mental



























Reconozco que una vez vi el parecido razonable por ahí de refilón, en algún tugurio extranjero de internet, pero fue hace mucho y ya casi puedo decir que lo he hecho mío. Y lo más importante, la transición me la he currado yo a golpe de Google Images, aunque tampoco ha sido muy difícil encontrar material. Qué poquito va a durar este chico.

En fin, que hoy me hecho la declaración de la renta, que me devuelven una buena panoja (es lo que tiene ser preso del pago de un piso), y que me la voy a pulir en el viaje que me voy a hacer a Berlín a finales del mes que viene. Ya tengo el vuelo ¿alguna sugerencia (situación/precio) para alojarse?. Se que es cutre usar el blog para esto, pero aquí todo el mundo que conozco ha ido a Berlín y luego nadie ha sido capaz de recomendarme un sólo hotel que pueda merecer la pena. El que no fue a casa de un amigo, fue por trabajo, o fue de mochila, o a un hotel que le salió malo, o a uno donde se dejó toda la pasta. Me interesa, de verdad, que Internet se hace inmensa y genera mucha incertidumbre cuando no tienes ni idea de a dónde vas.




lunes, junio 25, 2007

Finde review: masaje, cumpleaños y domingo relajado

El viernes estaba mucho mejor de la espalda, es decir, ya no me retorcía por los dolores eléctricos cada vez que miraba hacia arriba o hacia abajo, pero seguía con molestias. Por eso, cogí hora con Pilates, un amigo de Jwalks que es fisioterapeuta-ostiópata y que vive al lado de casa. Subí a su casa, me tumbé en la camilla y durante una hora me sometí a sus amasadas, estrujones y crujimientos. Nunca me había dado un masaje de éstos y me di cuenta de que no tienen nada que ver con los masajes relajantes que yo había recibido hasta aquel día y, sobre todo, de que yo no tengo ni puta idea de darlos, como le he asegurado a todas las chicas a los que se los he dado en mi vida. Nunca es tarde para saber estas cosas y ganar en humildad.

El masaje me dolió en general porque me trabajó los músculos de la espalda hasta que ya no los sentía, amasando, amasando, amasando... pero me gustó mucho el final porque me crujió el cuello con sus propias manos y aún sigo vivo. Esto yo lo había visto en un documental cómo se lo hacían a Madonna y yo pensaba que era peligrosísimo y que lo lógico era morir desnucado, pero no, al final del masaje me cogió la cabeza, me la giró así rápido para un lado y ahí sonó como si mi nuca fuera la máquina de las palomitas del Kinépolis. Luego me dijo que me pusiera boca arriba, que me pusiera las manos enlazadas tras la nuca con los codos hacia delante, que encogiera un pierna contra el pecho, que soltara el aire de mis pulmones y me tranquilizara, que no me iba hacer daño. Entonces, Pilates me abrazó, se me echó encima y, en vez de sodomizarme a su antojo como yo ya tenía asumido, apretó y me practicó una silla eléctrica del pressing chatch que mi columna vertebral sonó tipo mascletá. Él dijo "de puta madre, ya está" y ya me soltó, cosa que mi ano y yo agradecimos aliviados. Me fui a casa dolorido por la paliza pero mucho mejor, era otra clase de dolor. Y hoy ya casi casi bien, este Pilates te lo hace fetén por treinta euros. También me dio un masaje en los cordones nosequé, que son unos tendones que tenemos justo donde acaba la cabeza y empieza la nuca y que sirven para que no se te caiga la cabeza hacia abajo, que es un rollo irse mirando la punta de los pies todo el rato. Me dijo que ahí se acumula mucha tensión y que la gente no sabe ni que los tiene, como era mi caso. Me dejó tonto con ese masaje, aunque al principio me dolía la cabeza y todo.

Tras el masaje, quedé con Iaies y nos fuimos al cumple de Juan con gran expectación. No todos los días vas a un cumple a un sitio en El Viso. Allí, aparte de un montón de gente, estaban Hans, Quieta Leona, Uma B., su marido Pablo, La Mujer Tirita y Cranston, sector bloguero al que me junté, aparte de Juan, que estaba por allí atendiendo a todo el mundo, recibiendo regalos y manteniendo unas tres conversaciones simultáneas como mínimo. El sitio, fascinante. Yo pensaba que la fiesta sería en un casoplón o en una parcela al aire libre para poder meter a todo el mundo, pero finalmente nos encontramos en el sitio más kitch en el que he estado en mi vida. Resultó ser una escuela de ¿flamenco? (no estoy seguro) con un escenario y tal, y una decoración barroquérrima, cargada hasta el basta de motivos folclóricos, taurinos, religiosos, florales... con luces rojas por doquier, telas, lámparas y cortinas imposibles y un montón de salas adyacentes al salón principal donde no cabía un adorno más, con todo perfectamente colocado. Era directamente una fiesta en una película de Almodóvar. Me encantó el sitio.

Aparte de la buena compañía que tuve en mi grupo, Juan nos dio vino bueno, canapés infinitos y riquísimos, barra libre de pelotazos y el gran momento de la noche. Sus amigos le prepararon una piñata para que la reventara con un palo destinado a ello, del que también se le hizo entrega. Juan se subió al escenario, hizo un pequeño speech de agradecimiento al personal y cogió el palo para hacer los honores con la piñata. El caso es que le arreó fenomenal, pero en vez de una explosión de chucherías y alegría, como se pretende con las piñatas cuando estallan, lo que ocurrió fue que Juan hizo volar la piñata íntegra, sin romperse ni nada, unos cinco metros seguidos atentamente por las cabezas de todo el personal allí congregado, hasta que chocó contra una pared y se quedó entre una silla y una cortina, ante el silencio de todos los presentes. Tras las caras de circunstancias generalizadas, descojone y aplausos. Hubo que ir al sitio donde había caído a practicarle una autopsia a la piñata para sacarle las cosas y repartirlas. A Cranston se le saltaban las lágrimas. A las cinco o seis horas de fiesta, nos fuimos a casa encantados.

El sábado me levanté tarde, después de comer hice un poco de compra en el súper y me fui con Jwalks al centro. Pasé por Canal a despedirme de Agr, que se fue ayer con CF y más gente a Brasil una semana y había que abrazarle, y luego ya me fui y aparqué por Alonso Martínez. Pasé por Monkey a comprarme un par de camisetas de Dna Groove que habían traído nuevas y de las que yo estaba muy pendiente porque son series limitadas (a un precio estupendo) y vuelan. Son camisetas muy bonitas, buenas, y bien hechas y con una cierta estética mod, sin ser mod, que yo no soy mod, sólo que me gustan esas camisetas. El problema es que éstas que han traído ahora son algo gorditas e igual este verano me dan un poco de calor, pero me da igual, ya las gastaré cuando haga un poco más de fresco. La dependienta muy maja, me dijo que se había acordado de mi cuando las trajeron hacía una semana y que le daba pena que me pudiera quedar sin ellas. Es que me compré un par hace un año, me salieron muy buenas y no las había vuelto a ver, así que le había preguntado unas cuantas veces y se acordaba. Si este verano me veis un día sudando como un cerdo por la calle, es que me he puesto una.

Luego dejé a Jwalks por ahí y quedé con Would para comprarle un regalo a la mujer de Elliot, que nos había invitado esa noche a su cumple. Dimos una vuelta aprovechando el regalismo y me contó que le va muy bien en su nuevo curro, pero que todavía me echa un poco de menos, genial. Además, el chico que mejor le cae se va en septiembre a otro sitio, y yo encantado de que la competencia se autoelimine. Compramos el regalo y me fui a casa, me cambié, y al cumple.

El cumple fue en La Latina, zona viaducto. Comimos y bebimos y me reencontré con gente que me cae bien a la que no había visto hacía siglos (y a la que veré en el Summercase). A las tres y pico me piré y me fui al Elástico con Elza y una amiga suya. Bailemos y nos ríamos hasta las cinco, momento en el que mi espalda dijo "eh, Dwalks, ¿me pones ya un poquito en horizontal o qué?". Nos fuimos de la sala y, cuando enfilábamos Sol para pillar un taxi Elza dijo "mierrrrda". Eso se debió a que se acababa de dar cuenta de que había vuelto a perder su móvil, el segundo en un mes, y encima buenos los dos. Entró a la sala en su búsqueda pero nada, salió diciendo que si luz y con tanta mierda en el suelo, era imposible encontrar nada. Tampoco lo había entregado nadie en la barra. Yo me quedé con Elza esperando fuera en un escalón de la plaza del Carmen a que terminara la noche en el Elástico y estuvimos hablando de nuestras cosas una hora o así. Cuando empezó a salir gente, le lloramos un poco al portero para que nos dejara entrar y accedió. Ya se habían encendido las luces pero aún había gente y música sonando. El suelo estaba lleno de papeles, paquetes de tabaco, cristales rotos, mierda... y no se veía nada. Al rato, vi debajo del pie de una chica la tapa de la batería del móvil. Al ir a cogerla, la chica se pensó que la estaba entrando o algo y se puso a ligar conmigo. Yo le dije que es que estaba buscando un móvil, pero ella ni caso, diciéndome que "ya ya,,," en plan quedona y dándome conversación. Yo cogí la tapa de la carcasa del suelo, se la enseñé y se quedó un poco cortada, y yo también, pero es que estaba a mi bola y quería encontrar el móvil. La mejor excusa de mi vida para entrarle a una chica y me sale sin querer, hay que joderse. El caso es que le dije adiós, seguí buscando y, al rato encontré la batería entre unos cristales... Unos minutos después, avisaron a Elza desde la barra, que alguien había entregado el resto del móvil. Estaba muy sucio, rayado y la tapa nos costó encajarla, pero al final lo conseguimos y funcionaba. Elza se puso muy contenta y ha decidido que el móvil le mola más ahora. Qué coña. Cogimos un taxi, y a casa.

El domingo lo pasé a mi bola escuchando música, sesteando y viendo "El verdugo" en DVD, qué buena.

jueves, junio 21, 2007

Confirmado: fui Micah P. Hinson en otra vida

Ya me lo veía venir. En febrero ya comenté que me quedé ronco y me di cuenta de que había momentos en los que mi voz sonaba exactamente igual a la de Micah P. Hinson. Pues hoy me ha dolido mucho la espalda, igual que a este cantante, al que un accidente le destrozó la espalda y su vida (personal y artística) se ha visto marcada por los continuos dolores, las drogas para los dolores y las depresiones por los dolores. Yo he empezado hoy con lo de la espalda, pero doce horas después de los primeros síntomas, ya me noto más huraño y con un mundo interior mucho más oscuro. Ya sólo me falta ponerme gafas, drogarme y adelgazar cincuenta kilos.

El lunes me acosté con un dolorcillo por la zona omoplatos y hoy también me he levantado con él. Me he duchado normal y, cuando estaba intentando trabajarme con las manos mi pelo imposible para conseguir alguna estética más o menos digna, me ha pegado un latigazo en la espalda que me he quedado idiota, rígido y acojonado. Más que un dolor ha sido un calambrazo interno, no muscular. Así llevo todo el día, como un palo.

A mi nunca me había dolido la espalda más allá de notarme el cuello un poco cargado después de una maratón de ordenador, así que me ha impresionado mucho esto. Me han tocado la espalda en casa y no me dolía ningún músculo cuando me apretaban, así que nada, como soy muy burro, me he tomado un paracetamol y a currar.

No quiero parecer hipocondriaco, pero mi vida ya no es la que era ni lo será jamás, o al menos esas son mis sensaciones ahora, que todavía sigo con el dolor. Para muestra, comento los cambios en mi vida desde que me duele la espalda:

- Parezco más arrogante. El paseo hasta el metro ha sido un agobio. Con las sensaciones del latigazo aún recientes, he ido más derecho que Sarkozy intentando aparentar que mide 1'70. Digamos que cuanto más derecho voy, menos me duele, es instintivo.

- No me puedo girar bien. Por favor, si estos días me ves por la calle de espaldas, no me llames a voces, que no podré girarme como un apuesto treintañero, como hacía hasta ahora. Lo que verás será un tío girar lentamente todo su cuerpo a la vez, hasta conectar sus ojos con los tuyos. Mi cuello y mi cintura ya no son independientes, así que si me ves, mejor vienes hasta mi, me rodeas hasta quedar enfrente de mi y ya me saludas. Quiero conservar mi dignidad, aunque sea una mentira.

- Estabilidad cero. En el metro no me he podido sentar, así que he ido de pie sujeto a una barra intentando no moverme mucho. Ha habido un momento en el que el tren ha pegado un frenazo y me ha dado miedo contraer mis músculos para no desplazarme por la inercia, no quería volver a sentir el latigazo de ningún modo. Así que el resultado ha sido que he preferido dejarme llevar por el frenazo y desplazarme dos o tres metros del vagón a pasitos muy cortos y emitiendo gemidos ahogados tipo "ah ah ah ah ah" hasta que he conseguido volver a pararme. Por supuesto, hubiera podido cascar nueces con mis mandíbulas, de lo apretadas que las llevaba.

- Soy dependiente. Hoy he tenido una reunión y he tenido que confesarle a los asistentes mi drama, mi infierno, con la espalda, debido a las extrañas posturas que estaba empezando a adoptar en mi asiento y que cambiaba cada dos segundos, porque ninguna me iba bien. Una señora que llevaba una farmacia entera metida en su bolso me ha sacado un ibuprofeno forte (pero vamos, sin problema, que si le hubiera pedido un corazón para un transplante seguro que también llevaba uno ahí dentro) y la verdad es que la gente se ha solidarizado conmigo y me han puesto presidiendo la mesa y todo, para que no me tuviera que girar tanto al mirar a la gente cuando hablaba. Esto ha sido muy emocionante. El peor momento ha llegado cuando ha acabado la reunión y no era capaz de ponerme la chaqueta y, os lo juro, una chica embarazada de seis meses y medio y un tipo de setenta años me han ayudado mientras me decían "cuidado" y "tranquilo". No os tengo que explicar lo que se siente cuando las personas a las que tu ayudas normalmente, se convierten en portentos físicos a tu lado. Voy a mirarme lo de la ley de dependencia, que yo tengo que estar ahí metido seguro.

- Uso manta eléctrica. Siempre ha habido una en mi casa y a mi me parecía algo de viejos. Actualmente está en mi cama y el que la quiera sacar tendrá que pasar por encima de mi cadáver. Ahora mismo es mi bien más preciado.

- Entrar en un coche: esa pirueta de gimnasia deportiva. Esta tarde, me he tenido que meter en el coche de Agr y me ha parecido la cosa más difícil del mundo, en plan haciendo sentadilla primero y luego desplazándome lateralmente lentamente hasta dar con el asiento y dejarme caer en él lentamente, procurando no forzar mi espalda. Salir se me da mejor, pero vamos, para mi ahora mismo esto está al nivel de hacer el ángel con las anillas.

Ya veis como está la cosa. Afortunadamente puedo caminar relativamente bien y no me duele al estar sentado ni de pie, porque me viene fatal no ir a currar ahora que estoy hasta arriba de trabajo. La verdad es que estoy un poco mejor en estos momentos, después de un día de reposo y tal, pero aún muy limitado, a ver mañana cómo me levanto. Qué mal rollo el latigazo, en serio, y el caso es que no recuerdo ningún esfuerzo que haya podido hacer recientemente para acabar en esto, aunque me suelo sentar un poco en el trabajo y pueden ir por ahí los tiros, ahora que empieza a chuflar bien el aire acondicionado.

Por supuesto, si alguien me puede orientar o ha vivido episodios similares, estaré muy interesado en su comentario. Sobre todo quiero saber si esto se pasa o es para siempre.

martes, junio 19, 2007

Finde en Zaragoza

Este fin de semana me he ido con Elza, Iván, CF, Would y Berlín a Zaragoza, un viaje que yo tenía pendiente desde hace tiempo y que al final conseguimos montar entre varios amigos. Lo que tienen los grandes fines de semana es que uno llega tan hecho polvo a casa que hacer una crónica nada más llegar se hace más duro que el pan de ayer del Ahorramás, así que aprovechando que Iván, producto autóctono maño, va a hacer una entrada más que completa (o eso ha dicho, que aún no la he visto) le voy a echar un poco de morro y voy a delegar en su blog el diario del viaje. Aún así, comentaré las cosas que más han destacado, en mi nada humilde opinión:

- Para empezar, el protagonista de este viaje. A ver, Zaragoza no está mal para salir pero tampoco es que tenga una oferta de bares de copas (de los que molan) muy amplia, sobre todo comparando con Madrid. He salido unas cuántas veces por allí y creo que ya conozco casi todos los sitios que me podrían gustar. Por eso, tengo que decir que no sé en qué coño estáis pensando si vivís en Zaragoza, o vais de fin de semana, tenéis ganas de plan, y no os pasáis por el Tiger Lily (C/ La Paz, 22), de verdad, no lo puedo entender. Música chula, decorado con buen gusto, amplio, camareras que, en vez de perdonarte la vida, te miran a la cara y te sonríen cuando te preguntan qué quieres, que te ponen bebida buena, y encima es barato. Además, por lo que nos contó y vimos, la dueña se lo curra, llevando a su bar a todo dj conocido de la zona (y alguno de fuera) que ponga bien de pop-rock-indiepop-indierock, que es lo que nos gusta. Unas veces más modernete, otras más conocido, pero siempre bien pinchado, y con sus jits para que no decaiga. Y con un cartel extenso, con sus fiestas temáticas y sus días del fan, para que dentro de un estilo haya algo más que música. Cómo me molan los sitios donde a parte de querer ganar pasta, se cuida y se quiere lo que se hace. A ver si aprende más de alguno en Madrid.

Por cierto, este finde pinchan en el Tiger Lily, aparte de más gente, Los Novios Instantáneos DJ (Mogkumo y Astredu) y Dj Payá, que aparte de amigos de Itwalks, son de Zaragoza (o casi, ¿no, Mog?) y saben una poca de música. Los Novios Instantáneos son más del electropop e indiepop, e Iván Payá es más de trallazos e indierock (aunque a veces se ponga un poco reviejo con la música en sus posts, a la hora de pinchar sabe lo que funciona y no se anda con gilipolleces), pero yo soy fan de la música que ponen ambos. Ojalá pudiera estar allí.


- Cómo se come de pinchos y raciones en Zaragoza por favor. Ahora me llegará el típico vasco y me dirá que no tengo ni idea, y yo le diré que se calle un poquito, que nosotros le hemos dado al pincho una y otra vez y nos hemos quedado fenomenal. Por calidad, me quedo con los Victorinos, que te sale un poco caro el pincho pero algunos son de lagrimón, y luego hay un montón de sitios por el casco antiguo que son un poco menos finos pero que por un precio razonable sales muy bien cenado. Mis pinchos favoritos eran los más gordos, pero es que yo soy muy de comer con los ojos, así que tampoco me hagáis caso y sed un poco elegantes, que en Zaragoza no es tan grande y luego se comentan estas cosas al día siguiente. Tampoco disparéis los meñiques hacia los lados al coger el pincho, ni en Zaragoza ni en ningún sitio, los meñiques sujetos los dos (sí, también para comerse el último trozo, señora del blusón azul, que casi me salta un ojo el otro día).



- Hemos dormido todos en el mismo hotel, cosa que me encanta. Eso de levantarte y que anden por ahí tus amigos es lo mejor, es como ser un protagonista de Sensación de Vivir, un Brandon. Yo he dormido con CF y sólo le he montado un sonambulismo, un clásico. Por lo visto me desperté en mitad de la noche diciéndole muy serio que ya había tostado todo el pan que había encontrado por ahí. A CF le pareció fatal porque antes de comprobar que yo estaba dormido y sólo decía chorradas, le dio por pensar que me había ido a desayunar sin él. Le tengo frito, siempre que nos vamos por ahí le monto alguna. Bueno, a él y a todo el mundo, como tiene que ser.

- Hemos conocido a Hans y a Quieta Leona, que son una pareja habitual de los blogs que vive en Zaragoza. Primero el viernes Hans, afortunadamente mucho menos radical en sus opiniones de lo que creía a priori, y luego el sábado los dos, se dejaron caer para las copas. Hablamos poco de los blogs y bastante de otras muchas cosas más interesantes, así que muy bien porque eso significó que fue todo menos un compromiso, y yo me lo pasé estupendamente. Como buenos padres, se retiraron antes de acabar la noche en el Ambigú, que es donde se acaba en Zaragoza si quieres evitar bisbalismos o bakalatronchos, lo que no quiere decir que se fueran pronto, ni mucho menos. Ya me gustaría a mi cuando llegue a los cuarenta tener esa actitud, sí señor.

- Nos ha llovido bastante, sobre todo el sábado, lo que deslució bastante nuestra jornada paseo-cultural del sábado, de pilaricas, seos, y casco antiguo. Aún así, nos dimos la vuelta obligada y nos comimos un helado y todo. Lo mejor, una pobre que pedía de rodillas a la puerta del Pilar que te pedía cigarros si te veía fumando. Si le dabas uno, no te miraba siquiera y se lo fumaba inmediatamente, y si no se lo dabas te echaba una maldición. Yo, por supuestísimo que quería mi maldición y no le di el cigarro, pero sólo me llamó hijoputa y yo quería mi maldición como todo el mundo.


Gracias Iván, vaya planazo. Como ves, te he homenajeado en este post para corresponder, peloteando mucho y linkándolo todo.

miércoles, junio 13, 2007

Te vi(olaré)

"Te vi" es una de las secciones con más tradición del "EP3" (antiguo "El País de las Tentaciones") el semanario de música, tendencias y supuestos moderneos que saca como suplemento "El País" los viernes, y que suele ser un poco regular. Se trata de una pequeña sección en la que gente que ha sentido un flechazo por la calle con un desconocido, bien en el metro, en la calle, en un garito... y no ha tenido la oportunidad, el tiempo o el valor para hablar con esa persona, decide enviar al periódico un mensaje corto, más o menos original, para tratar de localizar a esa persona. Todos los viernes, en "Te vi", aparecen unos cuantos mensajes seleccionados y yo reconozco que siempre me los leo.

Ilustres blogueros como Farala, han recnocido abiertamente que todos los viernes van corriendo a mirar el "EP3" por si alguno de esos mensajes van dirigidos a él, porque le haría mucha ilusión. Es comprensible, en la teoría, es tremendamente atractivo pensar que alguien ha quedado prendado de ti hasta el punto de querer buscarte vía "Te vi", pero en la práctica tengo mis reticencias. En mi opinión, tras ésta inocente sección se esconden todos los psicópatas de nuestro país, o al menos una gran parte.

Todos hemos tenido cruces de miradas en el metro, en la calle o en una tienda sin que ocurriera realmente nada, o nos hemos sentido fascinados con una persona que no conocíamos de nada. Dependiendo de la longitud del trayecto o las circunstancias, podemos fantasear más o menos con la idea de entrar a esa persona y vivir un amor como nunca se ha visto antes, pero yo creo que parte de la salsa de la vida es tener estos momentos sin que vayan a ningún lado, idealizar a esas personas tanto que ese momento sea perfecto, precisamente por eso, precisamente porque no va a ocurrir nada más que esas miradas o ese breve cruce de palabras. Pero no, hay gente que se niega a aceptar que sólo ha sido un juego, que el momento de esa persona fue así y nunca más sabrá de ella. Hay gente que sigue adelante y, sin saber (ni querer saber) si esa persona es una imbécil, tiene una voz horrible o le huelen los pies a gato muerto, decide ir más allá y tratar de estirar esa fantasía, convertir esa imagen fugaz en el amor de su vida, escribiendo al "Te vi".

He tomado para hacer este post el "Te vi" del viernes pasado, tal cual. Habrá gente que piense cuando lea los mensajes "jo, que bonito el amor", pero yo he querido darle una segunda lectura y transcribir a continuación de cada mensaje lo que se me viene a la cabeza cada vez que los leo. A lo largo de estas líneas, descubrirán psicópatas en potencia, gente que disfraza las ganas de echar un polvo con falsas promesas de amor muy sentido y verdadero y, en fin, un rosario de personajes que vive entre nosotros y que han conseguido hacer de sus extrañas filias un comportamiento que parece hasta normal y halagador. Al turrón:

TE VI (olaré)

Hace un año nos vimos en el último banco de Enric Granados. Me dijiste que te llamabas Julie o Elena. Desde entonces no me olvido de ti. Jules.

Es fascinante la precisión con la que recuerdas el lugar y la fecha, Jules, pero el detalle del nombre, total, qué importa ¿no? el caso es entrarle a todas las que pasan por el banco. Has tardado un año en ir a por ésta, eso es que tu lista es extensa. Sugiero vigilancia policial en Enric Granados, zona de por el final, y rebuscar por los descampados de la zona en busca de otras víctimas.

Lunes 30 de abril, Málaga. En Barclays hablamos en la cola. Tú, chica de Jaen, trabajas en Toledo. De puente de 1 de mayo en Málaga. Me gustaste. Lástima que yo tenía mucha prisa.

Lo típico, la chica no te gustó y te piraste sin más, pero como te quedaste con la cosa de que habías ligado, te lo has ido flipando tú sólo y has ido idealizando a la chica en tu cabeza hasta convertirla en una diosa. Desde luego, el nivel de confianza que adquiristeis en la cola es digno de mención, pero espero que la chica no estuviera de incógnito en Málaga porque, con tanta discreción en tu mensaje, igual no le has arruinado la vida ni nada.

Pamplona, rubia de ojos azules, pensando en lo que pudo haber sido. Te vi.

Uno: ese "te vi" con el que acabas el mensaje, sin dar más detalles sobre ti, es lo que suelen decir los psychokillers cuando quieren asustar a alguien por teléfono.

Dos: ese diplomático "pensando en lo que pudo haber sido" a mi me suena a que el mensaje lo escribiste en mitad de una gayola.

Tres: con ese escueto "rubia de ojos azules" como descripción de tu amada, has conseguido que unas venticinco mil chicas de Pamplona estén aterrorizadas ahora mismo, bravo.

Abril, Granada, terraza de un bar. Tú, con sombrero de paja, carrito de bebé y un perro; yo, con un amigo, no podía dejar de mirarte.

Poner a la misma altura en la descripción de la chica el sombrero de paja y el carrito del bebé, es fascinante y, obviamente, un claro síntoma de psicosis, de no diferenciar el bien del mal. No sé, no es por ser aguafiestas, pero me da que hay una pequeña posibilidad de que esa chica tuviera una vida ya montada con otra persona. Aunque a ti te parezca fenomenal todo y seas muy tolerante, en las sociedades occidentales, a priori, está mal visto entrarle a chicas con carritos de bebé, más que nada porque puede que haya un bebé al que pertenezca, y otro hombre que no eres tú en algún sitio.

7 de mayo, 8.30, línea 10. Tú, con un libro de Freud y una cinta morada en el pelo. El tren se paró y mi corazón se paró con él. ¿Paramos el mundo?

¿Sólo pienso yo que este mensaje lo han escrito entre dos personas? A mi no me la dan, el ser comedido y medio culto del principio no puede ser el hortera que ha escrito eso de la parte final. O eso, o desdoblamiento de personalidad, qué miedo, ahí haciendo planes ya con ella de parar el mundo y hablando en primera persona del plural, ojito con éste.

12 de Mayo, sábado noche. Yo, en una boda en un pazo, soy la chica de A Coruña que te hizo una pregunta indiscreta ¿Cuál fue? Me gustaría conocerte.

Mírala, la loca de la boda que se agobia y agobia al primero que se le cruza. Yo mismo te digo la pregunta indiscreta que le hiciste al pobre chico: ¿pero quién es esa a la que miras? ¿es tu novia? ¿me quieres? ¿te vas a casar conmigo? ¿me vas a cuidar? ¿me quieres? ¿por qué la miras tanto?

Lunes 21 de mayo, Madrid, línea 1 de metro. Subí en Iglesia. Tú, rubia y vestida de negro, con la cara un poco roja. Yo, con un polo rosa, media melena y vaqueros. Quiero conocerte.

El Sr. MediaMelena me cae bien. Ve a una chica que entra en el metro con la cara roja y ni se plantea que puede haber estado dándose el lote con otro o follando estupendamente hace cuarto de hora. Tú mismo, adelante, luego dirás que las chicas que te gustan te hacen daño y tal.

Pese a todo, te espero; en el mono busco tu sonrisa, la esperanza de que quedan muchas noches entre tu olor y tu piel. Me has vencido, me rindo. Madrid.

A este no le entiendo nada, pero le meto al saco por si acaso, que habla muy raro.




Bueno, para terminar, añado otros mensajes de secciones anexas, que también tienen su tela. De verdad, así todos los viernes, y eso que éste no era de los mejores:

(Sección Busco) Quiero conseguir el documental La trilogía del pene. Lo empezó a emitir Cuatro el 25 de mayo.

Me figuro la semana que pasaste en el curro cuando te enteraste de que todo el mundo había visto el documental de las pollas menos tú. No sé, tampoco es un incunable como para que te hayas arrancado a pedirlo a toda España y por escrito... ¿has oído hablar del emule?.

(Sección Cambio) Pintor profesional cambia clases de pintura a mujeres por sesiones de posado. Madrid.

Claro, has descubierto el negocio perfecto. Por supuesto, las mujeres que posan estarán encantadas de hacerlo por tus clases de pintura gratis y no por tu dinero, ¿cómo no se le había ocurrido a nadie antes?. Por su puesto, con esta tapadera, nadie se imagina que piensas que igual una cosa lleva a la otra y al final mojas. Brillante

(Sección Chico Busca Chica) Hola, soy un chico de 37 tacos, simpático y normal, aunque un poco tímido. Me gustaría intercambiar SMS (en principio) con chica de Madrid.

Eso, eso, que quede claro que los SMS sólo son en principio, que tú lo que quieres es follar, no vaya a haber confusiones de última hora y menuda panoja en SMSs para nada.

(Sección Chico Busca Chica) 36, soltero, muy majo, rubio, culto, juvenil, cariñoso, imaginativo.

Poner el color de tu pelo por delante de detallitos sin importancia como tu cultura o tu personalidad, es algo que deberíamos hacer todos si fuéramos rubios, total, la cosa es ver si cae alguna y hay que tirar de cebo. Por cierto, "juvenil" es como llama mi abuela a los chicos de 70 años que no se conservan mal (vamos, que tienen dientes propios y pelo en al menos el 65% de su cabeza).

(Sección Chico Busca Chica) ¿Estás absolutamente loca? Doy calor, amor y desayunos. Eso sí, admíteme: estoy gordito y me pongo muy nervioso en la primera cita.

Eso, que nadie se vaya a pensar que renunciarás a tus doce dunkin'donuts de cada mañana por un polvo. Y tranquilo, con esas premisas, nadie duda de que das calor. Hombre, y ya que vas de sincero y a pecho descubierto, te sugiero reescribir la pregunta inicial así "¿estas absolutamente loca como para querer ser cebada cada mañana?".

(Sección Chico Busca Chica) Madrileño menudo, delgado, busca chica menudita, delgada, para sexo, compañía, pasear por el parque de la mano, hablar. Madrid.

Queda claro: tú primero follas y luego ya te relajas y vas viendo. Las cosas como son, oye.

(Sección Chico Busca Chico) Chico gay busca chino para que le enseñe putong hua y follar si nos apetece

Uf, qué pereza y qué aburrimiento, ¿es que aún queda alguien en este planeta que no se haya tirado al típico profesor chino de putong hua? Está claro que la gente es muy poco original, así va el país.

(Sección Chica Busca Chico) Chica de 20 años, honesta, sensible y algo introvertida, con inquietudes culturales, busca amistad con chico similar hasta 30 años. Alicante capital.

Teniendo en cuenta lo jovencita que tú eres y que la gente miente con su edad en estas cosas, verás que risa cuando se te presente en el lugar de encuentro un tipo de 37 años que diga " pero todo el mundo me echa 29 ¿eh?".

(Sección Chica Busca Chica) Arte, poesía, belleza... Qué extrañas palabras ¿Serán un conjuro? ¿Tú que crees?

Será casualidad, pero pocas veces he visto una lesbiana que al escribir no hable del amor como si fuera una cosa oscura. ¿Por qué son tan intensas?

lunes, junio 11, 2007

¿Dwalks perroflauta?

Bueno, vamos a dejarnos ya de ñoñerías y de despedidas, que se pierde mucho carisma mostrando los sentimientos. Además, tengo que escribir de otras cosas además de lo de Would el desertor, porque francamente, últimamente ando preocupado con un asunto. Muy preocupado.

El otro día, en uno de mis posts-resumen del fin de semana (por cierto, toma autolink y traición al decálogo del buen blogger) comenté que había al cine ido a ver la película Zodiak con "k" (para el que no lo sepa, se escribe Zodiac, con "c") y los comments de aquel día se centraron en ensalazar mis nuevas tendencias de perroflauta. En los comments se me insinuaba que si en realidad yo escribía todo con las k's, que dónde me había dejado el kalimocho, que si me había dejado cresta, que si lo que llevaba puestos eran unos pantalones con cuadros escoceses, que si sabía tocar la flauta travesera... en fin, un abuso de confianza en toda regla que yo digerí como pude y, tras sentirme muy decepcionado, os seguí la corriente y tal para evitarnos unos disgustos y unas cosas.

El caso es que, lejos de olvidar el tema, me quedé con la cabeza dando vueltas. Algo me resultaba inquietantemente familiar y no caía en qué era. Al final di con la clave y con el documento gráfico: verano de 2005, de vacaciones con Would en la playa. Él estaba tirado en un sofá del apartamento y yo andaba por ahí jugando con tres pelotas. Would tenía su cámara en la mano y decidió filmarme, porque la cosa estaba quedando graciosa. En el vídeo que muestro a continuación (duplicado en un loop para que cunda un poco) he suprimido el lamentable audio original con nuestras voces y he añadido una música de fondo de artistas perroflautas , tipo Macaco, Ska-p y demás, que le da más enjundia al asunto y crea un ambiente más adecuado:



El caso es que, tras ver este vídeo, todo el mundo puede comprobar que mi pinta no es la de un perroflauta al uso, pero aún así, he detectado unos cuantos elementos implícitos que no puedo dejar de comentar:

- Habilidad innata para los malabares. Vale que practiqué mucho en mi habitación entre las largas sesiones de estudio durante mi carrera, pero el nivel de excelencia de muchos momentos del vídeo, me hacen entender que en caso de necesidad podría ganarme perfectamente el vino y un bollo dándole a las pelotitas. De ahí al perroflautismo sólo hay un parpadeo.

- Pelo revuelto, crecido y desaseado. Vale que veníamos de la playa y que a mi se me pone ese cabezón de pelo con el viento y la salitre, pero también es cierto que parezco realmente cómodo con ese estilismo y no parecía molestarme nada ser filmado de cualquier manera. Esto es muy propio de este mundo.

- Rayas perroflautas en mi bañador. Vale que el bañador es más bien pijo y que no es que me lo haya puesto mucho nunca (ay, es que menudos regalos me han hecho en casa...) pero esa suerte de rayas de payaso apunta algunas tendencias estéticas afines a la perroflautez, y lo más importante, no puedo negar que ahí estoy con él puesto y que nadie me obligó.


Yo me pregunto ¿por qué se me escapó lo de Zodiak el otro día? ¿por qué tantas coincidencias en este vídeo? Nada más, sólo eso, una reflexión. No pasa nada, aún estoy a tiempo, pero ruego a todo mi entorno y a aquellos que pudieran detectar en mi alguna kondukta un poco tal, que me informen inmediatamente si sucediera.

viernes, junio 08, 2007

Would se me va

Recuerdo que la primera vez que hablé con Would, aparte de la presentación rutinaria de mi primer día de oficina, fue en uno de esos cursos de formación que nos daban a los nuevos. No me cayó muy bien antes de hablar con él porque atendía mucho durante la charla y parecía un poco enteradillo cuando respondía voluntariamente y muy serio a alguna pregunta de esas que hacía el formador al grupo de vez en cuando. Tampoco hablamos demasiado durante aquel curso. De vuelta a la oficina empezamos a intercambiar algún correo y a los dos días ya estábamos soltando burradas y esperándonos para tomar café.

Cuando empezamos a llevarnos bien me contó que hacía poco lo había dejado con su novia de toda la vida y que lo estaba pasando mal. Un año después yo lo dejé con la mía y, a los dos meses de mi ruptura, él ya estaba saliendo con Berlín, su novia actual. Es decir, técnicamente hemos estado solteros simultáneamente dos meses, lo que no ha impedido que hayamos llevado una relación semihomosexual hasta el día de hoy, totalmente oficial tanto en nuestra vida personal como en la profesional. Nunca hemos follado pero bueno, sólo es un detalle.

En total, han pasado cinco años y pico, y hoy es su último día en la oficina porque se cambia de trabajo. Va a mejorar mucho en todo y me alegro tremendamente por él, le he animado mucho a que diera el salto porque sin duda era lo mejor, aunque él en el fondo no ha tenido tantas dudas como ha aparentado en algún momento, eso se nota. Además, vamos a seguir trabajando cerca y ahora estará con Elza, así que de alguna forma va a seguir estando ahí. Es la mejor decisión que podía tomar y todos lo sabemos.

Aunque fuera del trabajo cada uno ha tenido su vida, también hemos tenido nuestros momentos. Nos hemos ido de vacaciones varias veces, hemos compartido cama en hoteles, nos hemos partido la cara a almohadazos, hemos paseado mucho, hemos perdido el tiempo, hemos salido de copas, nos hemos hecho fotos, hemos ido de compras, nos ha gustado la misma chica del trabajo, nos hemos contado todo, nos hemos presentado a nuestros respectivos amigos y novias, nos hemos dado consejos de estilo y belleza, hemos abierto un blog a la vez, hemos chateado, hemos ido a conciertos y hemos comido mucho sushi juntos los viernes, aparte de degustar todas las franquicias de la zona. Eso sí, nunca, nunca, nunca, nos hemos enfadado. Para mi es imposible enfadarme con Would, lo tengo muy comprobado.

Yo ya sabía desde antes de que lo dijera oficialmente en la oficina que se iba a ir, lógico, he seguido cada paso que ha ido dando, pero desde que lo hizo hace dos semanas, hemos intentado aprovechar un poco el tiempo que nos quedaba currando juntos, nada especial, paseos a la hora de la comida, comer juntos, charlar, alargar un poco el camino al metro... la verdad es que he visto una evolución tan lógica de todo que no he tenido la sensación de despedida, ni siquiera esta semana, todo ha sido muy natural y los últimos días no han sido tan distintos al resto.

Ayer jueves era su última tarde y, aunque ya no quedaba mucha gente en la oficina, yo me tenía que quedar un poco más que él trabajando. Como siempre, me ha dado un telefonazo desde su mesa y, como le he dicho desde lejos que yo todavía no me podía ir, ha venido a mi mesa a despedirse, como siempre hacemos cuando uno se va antes que el otro. Hemos hablado un rato de nada en concreto, yo sentado y él de pie, y se ha despedido como todos los días cuando no nos vamos juntos al metro "bueno tío, hasta luego, no curres mucho". No se muy bien por qué, me he quedado mirándole mientras se marchaba y por primera vez he tenido la sensación de que era la última vez que le veía hacer eso, marcharse por la tarde un día normal. Hoy trabajamos, pero como es viernes sólo lo haremos hasta la hora de comer. Además, como es su despedida y tal, se invitará a algo a última hora y será un día algo distinto al resto con tanta gente, habrá poca intimidad.

Pues eso, que yo me le he quedado mirando cómo se iba para la salida desenrollando su iPod tan tranquilo, y he tenido que ponerme a mirar unos papeles porque me empezaba a notar parpadeando demasiado rápido y tragando una cosa complicada que se me había puesto por la garganta. Y es que amigo va a seguir siendo, pero no sé si volveré a tener un compañero de trabajo como Would, tan amigo. Y desde luego, no va a ser lo mismo escribirle un e-mail sin poder ver en la otra punta de la oficina como le bota la cabeza de la risa, le voy a echar muchísimo de menos.

lunes, junio 04, 2007

Finde review: amigos, japo, cómic, ropa y noche. cultura poca, la verdad.

Empiezo muy optimista este post porque me está bajando el e-mule de rápido que no me lo creo ni yo, a 100 desde hace un rato. Es que como en mi casa tiene ordenador todo el mundo, es complicado enganchar una racha buena, que aquí se baja hasta mi padre su jazzes y sus cosas rollo. De todos modos me mosquea esto, porque a veces me va muy despacio y no hay nadie más bajando nada en casa. Me da que aunque tenemos el tema protegido, algún vecino nos chupa conexión o algo. Como sea la vocingleras de arriba la tenemos.


El viernes lo empecé a las tres, después de trabajar, yendo con Would a comer y a dar un paseo. Desde que hizo oficial que se cambia de trabajo paseamos todos los días y nos vamos juntos a casa para aprovechar bien el tiempo que nos queda, pero como somos tontos no decimos nada interesante, ni nos hacemos confesiones emocionantes, ni nada, sólo paseamos y decimos las mismas chorradas de siempre. También nos avisamos cuando divisamos una tía interesante que viene, pero eso me parece bien. Comimos en "SAKE" un japo al que ya había ido pero no de menú del día. Está en la calle Tamayo y Baus y, aparte de comerse muy bien, es precioso. Por once euros nos tomamos una sopa miso muy muy rica y luego, cada uno, dos pelotas de arroz frito (tamaño mandarina hermosa), envueltas en el alga que usan para envolver los makis y rellenas con una salsa que no sé de qué era, pero estaba buenísima. Todo esto acompañado de pollo frito estilo japonés y verduras encurtidas, que no me gustaron tanto como su nombre. Hace tiempo fui con Kurt de carta y pedí unas setas japonesas variadas a la plancha increíbles. Por si vais. No es muy barato (de carta, unos cuarenta por barba) pero se está muy bien y el servicio es estupendo. Si pasáis por delante algún día, meted la cabeza que ya vereis que chulo lo tienen.


Luego fui a mirar trajes con Would porque él se compró el que a mi me gustaba el otro día y no me entraba. Miré un poco de todo y ya he fichado uno, pero no me lo compré porque tengo una que creo que es parecido de color. Mañana me pongo el mío y me voy a comparar. Luego ya nos fuimos a casa.


Por la tarde quedé con Elza y con Iván, luego vino Aviador con cinco amigos/as, luego vino Would otra vez (pesao), y luego vino Agr. Ale, todos ahí revueltos y hablando todos con todos. Acabamos en El Sol, pero me fui pronto a casa porque estaba cansado y la siguiente copa era la de la muerte. No me la tomé y me fui en buho a casa. Me senté al lado de un adolescente borracho muy majo con el que fui hablando de música, de que los asientos del autobús tienen poco sitio para las piernas y de una rata que él aseguraba haber visto meterse en una alcantarilla cuando venía hacia el buho. Yo le dije que si estaba seguro de que era una rata y no una pelusa gorda de esas que hay por ahí rodando, pero me dijo que no, que una rata. También echamos cuentas de las ratas que habíamos visto cada uno en Madrid en nuestra vida, a mi me salían dos y a él como catorce, pero bueno, si llegamos a hablar de minotauros, me imagino que también le saldrían tres o cuatro.


El sábado me desperté metido de lleno en un sueño bucle, que son los que más me gustan. A ver cómo lo explico: yo me desperté, me incorporé en la cama, miré el despertador y eran las cuatro de la tarde. Como era exageradamente tarde, me di cuenta de que es que estaba soñando y, en ese instante, me desperté de verdad. Entonces me incorporé en la cama, miré el despertador y seguían siendo las cuatro de la tarde, pero otra vez me di cuenta de que estaba soñando y, ya sí que sí, me desperté. Entonces, me incorporé en la cama, miré el despertador y ya eran las once y media de la mañana, una hora más decente. La cosa es despertarse y despertarse hasta que sea la hora adecuada. O sea, que soñé que soñaba que dormía, muy guay.


Por la tarde quedé prontito con Kurt a dar un paseo, a ver si me compraba algo, que andaba justo de camisetas y partes de arriba en general. Empezamos por Malasaña y nada más empezar nos encontramos por la Corredera Alta de San Pablo con Flat Eric, que salía de los chinos que hay allí con la perra de su novio (aclaro, la perra de su novio es una mascota que es propiedad de su novio, no una descalificación gratuita a esta persona). En esta calle siempre me encuentro a alguien, hace tiempo me encontré saliendo del mismo chino con Er Manué (aka Corredero) que, con la excusa de que sólo había salido un momento a comprar chocolate, iba vestido de homeless por la calle, con lo bien que va este chico siempre. Sin duda, uno de mis grandes momentos de 2006 sólo comparable a ver a mi abuela sin la dentadura postiza. Estuvimos un buen rato hablando con Flat del Indyspensable, al que había ido el día anterior, de la receta del tabulé y de la Thermomix.


Acabamos en Hernán Cortés, en Monkey, donde me compré un par de cosas que, oh milagro, eran precísamente lo que necesitaba, me gustaban de verdad y no estaban demasiado mal de precio, qué éxito. Cuando salíamos, vimos que en Panta Rhei (una librería muy chula de la misma calle) estaba firmando libros Juanjo Sáez, que es el autor de "Viviendo del Cuento", un cómic que ya tiene un tiempecito en el que cuenta la historia/critica/se ríe de todo este fenómeno modernete que se respira actualmente. que no deja de ser un borreguismo como cualquier otro disfrazado de "lo alternativo". La cosa es que yo este comic me lo leí por la patilla en la Fnac a poquitos durante una época. Me molaba mucho y siempre que pasaba por la Fnac me lo leía un rato, hasta que me lo acabé. Total, que el sábado me salió la vena honesta, entré en Panta Rhei, compré el cómic y se lo llevé a que me lo firmara. Le dije que ya me había leído el cómic de gorroneo en la Fnac y le hizo mucha gracia, así que me puso esta dedicatoria (la primera foto es la portada, echadle un ojo en la Fnac, si no lo conocéis):



Como el chico no tiene muy buena letra, transcribo "Por mi perfecto que no lo compres, incluso que lo mangues. Eso sí, en un centro comercial, en Panta Rehi no". Por supuesto, no le dije nada de las faltas de ortografía que tiene el libro (está escrito a mano). Juanjo es catalán y los catalanes se lían mucho con la "b" y la "v", pero queda un poco mal, supongo que ya se lo habrán dicho. Luego hablamos un poquito más con él y, como tenía el día frívolo, no me pude resistir a comprarme el libro "101 inventos imbéciles, inútiles y japoneses", que es lo más y tiene fotos a todo color (los comentarios no son muy buenos) de los inventos absurdos que comenta el libro. Es parte de mi "operación salón". Cuando tenga casa propia tendré muchos libros, cómics, etc, que molen de verdad y se puedan empezar por donde te dé la gana, para cuando la gente me tenga que esperar porque yo esté cocinando para ellos, o duchándome. De todos modos, esto ya lo contaré más adelante. Lo otros libros, los buenos de leer, no estarán tan a mano, o sí, yo qué sé.



Después de la librería, comenzamos la nueva temporada de frapuchinos, vimos un rato a CF con unos amigos, me pillé unos vaqueros de guerra en los que sí cabía en el HM y cuando nos marchábamos, nos encontramos con F, gran amigo de Uma, que nos llevó en coche a casa.

Cené en casa y por la noche quedé con Seiae y sus amigos, por un lado, y con Elza e Iván por otro. Nos juntamos todos en el Elástico porque había fiesta Summercase y parecía el mejor plan que había. Me lo pasé muy bien, pero de fiesta Summercase yo no sé que había. Vale, pinchaban canciones de grupos que tocarán en julio en el festival, pero es que siempre las pinchan. También pusieron muchas canciones de otros grupos que no van y tampoco que que dieran muchos regalos ni nada. La gente no se lo curra nada, en serio, no tuvo nada de especial esa "fiesta". Pero me lo pasé muy bien.

El domingo comí en casa con mi family, y por la tarde quedé un rato con Agr, y CF y sus amigos en La Latina, que a CF no le había visto en todo el fin de semana, pero estaba cansado y me fui pronto a casa con Agr. De camino, intentamos hacernos un cine en los Princesa o por ahí, pero entre que ya hemos visto todo lo que nos apetecía ver y que fuimos a una hora malísima (si queríamos ver algo, tenía que ser a las 10:30), cogimos otra vez el coche y nos fuimos a dejar a Agr en su casa. De camino, así sin pensarlo mucho, nos dio por ir al Kinépolis a ver una de miedo, la que fuera, pero una vez en el Kinépolis tampoco había nada a esa hora, así que cenamos algo y ya sí que le dejé en casa. A cambio, hablamos un montón y mereció la pena haber estado enredando para arriba para abajo. Lo pensé y hacía tiempo que no teníamos un rato para nosotros.

viernes, junio 01, 2007

Semana difícil

Llevo una semana rara, no es que esté mal ni nada, pero por diversos motivos no estoy de muy buen humor. Como no estoy de muy buen humor tampoco estoy muy parlanchín así que tengo todo el derecho del mundo a ser borde y meterme en materia sin darle más vueltas:

No estoy a régimen pero me estoy controlando un poquito

Tras un cierto relax tras las navidades, ausencia de deporte en 2007, mi cumpleaños con sus correspondientes festejos, un mes de viajes donde me he puesto hasta las trancas y una opípara boda en Asturias, tenía que suceder. La semana pasada vi unas fotos de mi mismo en las que salía de perfil y algo relajado, y por más justificaciones que le mandé a mi ego no tuve más remedio que reconocer que había echado algo de panza. No mucha, pero la justa para que mi camiseta no pudiera disimular una forma más convexa de la deseada. Aprovechando que Kurt está a plan (apoyo moral) y que mi padre está haciendo régimen (él sí que ha tenido que abandonar el bocata de chorizo de postre en la cena porque se estaba poniendo como cachuli) me he propuesto comer algo menos estos días, sobre todo controlar la cena y omitir cualquier tipo de guarnición/salsa/picoteo. Que me tasen a mi la comida es como limitarle el uso del móvil a un richar a 100 sms diarios: me crea ansiedad. Así que nada, ceno frugal y me voy a la cama con hambre, me despierto de madrugada con hambre, me levanto de mal humor y luego, el caso es que, como tampoco es que no coma, el resto del día estoy bien. Espero quitarme los cuatro kilos que he cogido ahora en junio y hacer algo de deporte ahora que se va pasando la alergia y hace bueno... no estoy gordo ni de lejos pero me pongo fornido cuando me paso con la comida, así que nada, me tomaré un poco en serio lo de no parecer el John Travolta actual de espaldas. Tampoco creo que llegue a los límites de mi padre, que el otro día cenó, y se fue corriendo a su habitación a mirar su hoja del régimen porque estaba convencido de que se le había olvidado algo, que no podía ser tan poco su cena.

No me queda bien el traje perfecto

Lo vi el martes con Would cuando paseábamos después de comer. Precioso, puntito brit pero sin pasarse, bien cortado, precio razonable, un color que me hacía falta y tejido de buen tiempo. Hoy he ido ilusionadísimo a probármelo y la chaqueta genial, pero el pantalón me apretaba por el culo y por lo que es la zona de lo que viene a ser el paquete, y así yo no me presento en la oficina. No tenían más talla que esa y, pese a que lo he mirado y remirado, nada, parecía que me había puesto unos pantalones de Dolly Parton. Con todo el dolor de mi corazón (y del dependiente) lo he tenido que dejar en la percha. Frustrante.

Uno de mis discos del momento me lo he aprendido mal

Es el de "TV on the radio" 2006. Conocía alguna canción y como lo vi en casi todas las listas de 2006 muy arriba, me lo bajé el mes pasado. El disco no me apasiona entero, pero estaba enganchadísimo a tres o cuatro canciones que, ahora mismo, no sé cuáles son porque el gracioso que lo subió al e-mule decidió cambiarle el nombre a las canciones y están todas mezcladas. El otro día me enteré porque me puse un vídeo en el Youtube y la que yo pensaba que era una, pues tenía otro título, y así con todas. Ya me las he aprendido con el nombre equivocado y me entra una sensación de dislexia cada vez que me pongo ese disco que no es normal. Muy mal.

Encima, una serie de cambios a mi alrededor de los que aún no estoy autorizado a hablar (no voy de misterioso, que luego me lo decís, es que es que no va la cosa conmigo), me tienen un poco descolocado esta semana.

Lo mejor, un ataque de risa que nos a dado a mi y a un señor que no conocía de nada, que me ha llamado al trabajo preguntando por una cosa que no sabía pronunciar. El caso es que no ha sido tan gracioso, pero se ha trabado cuatro veces en la misma palabra y a mi me ha dado por reírme, a el también, y la cosa se nos ha ido de las manos que he acabado llorando por los papeles que tenía en la mesa. Yo es que cuando me río de verdad me pongo como una madalena, y como oiga a alguien con un ataque de risa, me da a mi también. A mi me daba más risa porque llegó un punto en el que me tenía que apartar del teléfono para que no se me oyera, pero entonces era peor porque oía al señor a lo lejos por el auricular "ja ja ja ja ja ih ih ihih" y ya me era imposible parar. Como cinco minutos hemos estado y, aunque ha molado porque el otro estaba igual que yo y nos hemos despedido muy afectuosamente, me he sentido un profesional malísimo. Una cosa es reírse un poco y otra despollarse, que se supone que en mi empresa somos muy serios.

Por eso, he llegado a casa e inmediatamente me he metido en el Youtube a ver qué ataques de risa le habían dado en directo a la gente en la tele, porque si a los famosos les dan, pues a mi también y no pasa nada. Menos mal que había varios. Aquí os pongo mis favoritos, muchos de ellos conocidos, pero es que hoy a mi me hacen mucha gracia estas cosas, soy así de tonto (imprescindible audio, si no, ni os molestéis):

1) Un combo de clásicos que me encanta: La marica que eructa en directo y si le dejan un minuto más acaba diciendo lo de memeo toaa, una toma falsa un poco típica, la del ataque de risa/histeria cuando la seleccionan en un concurso y, el mejor clarísimamente, el de la presentadora haciendo esfuerzos sobrehumanos para contar con dignidad la noticia del negro que muerde serpientes.




2) Este de la señora del tiempo a la que se le aparece el presentador en la pantalla



3) El del político o lo que sea éste tipo, muy serio y tal, pero que se derrumba en cuanto dice lo de que los bomberos están muy bien dotados.



4) Y por último, el de Pedro Piqueras contando la noticia de los pakistaníes que robaban a la gente diciendo que eran policías con placas de juguete. El buenas tardes del final, intentando mantener la compostura, es glorioso.



Y bueno, los dos típicos que están arrasando en Youtube, uno del tío que le da el ataque de risa "hiel hiel hiel hiel..." en un programa (aunque yo siempre he sido más fan del tío de la derecha con bigote con pinta de mamporrero), y el vídeo de su rizada de rizo, es decir, el de la tía que se parte en su casa viendo el vídeo anterior (que a mi me parece angustioso). Supongo habréis visto estos dos y además son muy largos, pero bueno, ahí dejo el link, ya que estamos.

Yo, como ya os he dicho que estoy de malas pulgas, me despido como se despide la presentadora de este programa, en otro vídeo clásico, que hoy me parece muy adecuado para mostrar mi ira. Que paséis buen fin de semana.